Opinión

UAM: Que se pudra la huelga

Asesores de la burocracia han aconsejado incrementar la presión mediática; buscan hacer que se pudra la huelga en manos de los dirigentes. | Manuel Fuentes

  • 20/03/2019
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Algunos, que se dicen “especialistas en extinguir conflictos laborales, lanzan la apuesta de que la huelga estallada en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) a las 23 horas del 1º de febrero de 2019 va a terminar en los próximos días por la pérdida estrepitosa de su propio peso, como un globo que se va desinflando, hasta quedar en la inanición.

Retan a los trabajadores huelguistas que no son capaces de resistir más de cuatro quincenas sin cobrar y que las diferencias entre ellos empezarán a emerger en los próximos días para levantar la huelga a como dé lugar.

Los asesores de la burocracia universitaria han aconsejado incrementar la presión mediática dando voz a ciertos alumnos, principales afectados en este conflicto, para que sigan exigiendo el levantamiento de la huelga (pero sin cuestionar a las autoridades). Presionar ante la opinión pública y hacer ver a los huelguistas como los abusivos que están dejando sin clase a los alumnos universitarios, cuando quien ha generado la prolongación de la suspensión de labores han sido las autoridades universitarias. Al mismo tiempo seguir usando al Sindicato de Personal Académico de la Universidad Autónoma Metropolitana (SPAUAM), que ha servido como un principiante de esquirol y como detonante antihuelga, para que siga solapando a las autoridades universitarias en las afectaciones a los derechos laborales y contractuales.

La UAM en paro

Hay una enorme preocupación entre los funcionarios universitarios y hacen todo lo posible para que esta huelga no tenga éxito. Se escudan en la autonomía universitaria (a su conveniencia) y en el presupuesto asignado (para manejarlo a su antojo), para que el gobierno federal no se entrometa en estos momentos.  Sería, se escucha en esos espacios de poder, darle una fuerza descomunal al sindicato, que ha criticado la manera de administrar los recursos financieros otorgados a la Universidad.

Esta petición de los funcionarios universitarios de aislar la huelga, para cerrarle todos los espacios, ha sido motivo para que, en las oficinas de Carlos Urzúa Macías, Secretario de Hacienda y Crédito Público del gobierno lópezobradorista ni siquiera se haya dignado a recibirlos. -No, no los puede recibir el Secretario, no se encuentra.  Es un conflicto laboral, vayan a la Secretaría del Trabajo.

En la Secretaría del Trabajo, han promovido espacios para las incontables reuniones conciliatorias, pero sin intervenir con las autoridades hacendarias para resolver el conflicto. Han sido muchas horas de desencuentro, de mediación de los conciliadores expertos, de proponer distintas alternativas, sin que haya posibilidades de acuerdo entre las dos partes.

Al mismo tiempo, emisarios cercanos a esa burocracia universitaria, junto con otros zopilotes patronales y caciques sindicales, se han encargado de atacar de manera infundada, por todos los medios al abogado Arturo Alcalde, asesor de muchos años en el SITUAM, de valerse de esa cercanía con su hija la ahora secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde Luján para lograr el objetivo de la huelga de romper el tope salarial.

¿Cuándo terminará la huelga?

A pesar de que el abogado Alcalde Justiniani ha aclarado no intervenir en el conflicto, esos estrategas anti huelga siguen propalando esa versión para mantener a raya a la Secretaria de Trabajo y a cualquier autoridad que pretenda apoyar las demandas de los trabajadores universitarios de la UAM y de paso minar la iniciativa de reforma laboral en los aspectos positivos a los trabajadores.

El SITUAM ha recurrido a solicitar una entrevista con el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador para que se destrabe el conflicto, sin embargo, hasta la fecha aún no se tiene respuesta de la petición.

Los asesores de los burócratas universitarios insisten en que la mejor estrategia es cerrar todas las puertas al SITUAM y dejar abierta una sola, la de la propia rectoría, con su negativa a otorgar un aumento superior al 3.35 por ciento.  Cercarlos por todos lados, interna y externamente, para cansarlos, para derrotarlos, para aniquilarlos. Hacer que se pudra la huelga en manos de los dirigentes, que la opinión publica les recrimine el cierre de la casa de estudios y que a ellos, a los burócratas universitarios, se les vea como los más interesados en que las actividades universitarias se reanuden, a pesar de ser los responsables de su prolongación, y así los huelguistas retiren por sí solos las banderas rojinegras.

La huelga de la UAM, la primera que estallara en la era lópezobradorista, cuestiona que esta política impuesta en las universidades desde el gobierno de Peña Nieto del tope del 3.35%, no corresponde a los lineamientos impuestos por el nuevo presidente de la República quién prometió incrementar los salarios de los trabajadores de la Administración Pública Federal, en:

a). - El 3%, más la inflación, calculada en un 4.8%, para quienes ganen menos de 10 mil pesos;

b). - El 2%, más el porcentaje de la inflación para quienes ganen más de 10 mil pesos y menos de quince mil pesos, y

c). - El 1%, más el porcentaje de la inflación para quienes ganen más de 15 mil pesos y menos de 20 mil pesos.

Demandas

A pesar de que la UAM, es una institución autónoma, forma parte de la administración pública federal, y sus trabajadores no pueden quedar al margen de la política salarial del nuevo gobierno.

La prolongación de la huelga es responsabilidad de esos personajes enquistados, de funcionarios universitarios que siguen viviendo del pasado, y que se escudan en una autonomía convenenciera para proteger sólo sus intereses.

La huelga debe terminar en breve atendiendo las demandas de los trabajadores administrativos y académicos que integran el SITUAM y así los jóvenes universitarios dejen de ser rehenes de la sinrazón del poder.

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@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota