Opinión

Twitter y la prohibición de anuncios políticos

La prohibición de anuncios políticos en Twitter busca generar equilibrio y certeza en la decisión de voto del ciudadano. | Fernando Díaz Naranjo

  • 04/11/2019
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La propaganda ha sido una de las herramientas fundamentales para que diversas instancias, principalmente comerciales, den a conocer un producto, un concepto, una idea, o una marca. Esto, a través de diversas técnicas para posicionar dichos preceptos en una imagen que la población capte y fije de forma favorable para que puedan generarse posibles adeptos y, consecuentemente, lograr vender dicho producto. Es decir, se busca hacer atractivo y hasta indispensable un concepto para que sea adquirido. Si el producto es bueno o malo, eso en ocasiones no le importa tanto a la mercadotecnia, lo que importa es la venta.

Cuando hablamos de propaganda política, parecería que estamos hablando de una rama más especializada, pero fundamentalmente son aplicados los mismos conceptos mercadológicos que utiliza la propaganda comercial. Me explico.

Este tipo de propaganda que generalmente vemos en el transcurso de las campañas electorales utilizan diversas herramientas especializadas que ofrece el terreno de la mercadotecnia política. Esta técnica busca, que una marca, pensemos en un partido político, y un candidato como concepto, se conviertan el “gran producto” que la población debe adquirir para su beneficio.

Esto se logra, generando una presión social en los individuos inyectándoles imágenes, conceptos, frases y hasta testimonios, que le generan a determinada población una forma de pensar o de actuar que hace “conectar” con el producto en venta: la o el candidato.

Y aunque pareciera difícil de creer, la mercadotecnia política, se ha ido especializando cada vez más y ha logrado, en ocasiones, vender verdaderos “productos increíbles” que sólo generaron ilusiones y esperanzas a la población para que, al final, sólo se provoque encono, insatisfacción y malestar en la ciudadanía que sí creyó en aquellas “promesas de bienestar” dadas en campaña.

Por supuesto que hay sus excepciones que, al final dejan huella histórica de promesas materializadas en obras y servicios públicos que le generaron a la sociedad un beneficio tangible.

Con la aparición de las redes sociales se presentó, no sólo en el terreno comercial, sino también político, una especie de continuidad de las campañas electorales, es decir, bajo la protección y argumento determinado en el artículo 6to. Constitucional que buscó garantizar el derecho de acceso a las tecnologías de información y comunicación.

Sin embargo, las redes sociales se han incrustado de toda la propaganda política que podamos imaginar, para bien y para mal, lo que para muchos especialistas esto no permite el ejercicio constructivo del debate político.

Por ello, es de reconocerse, que en un hilo de mensajes en una de las redes sociales más importantes en esta era globalizada como lo es Twitter, el consejero delegado de dicha empresa, Jack Dorsey anunciara una medida que empezaría a implementarse a partir del próximo 22 de noviembre, esto a un año de que se lleven a cabo elecciones presidenciales en los Estados Unidos de Norteamérica.

Dicha medida, señaló Dorsey, consiste en: “…la decisión de parar todos los anuncios políticos en Twitter a nivel global. Creemos que los mensajes políticos deben ganarse, no ser comprados”.

Esta prohibición afectará únicamente a contenidos de pago, es decir, a aquellos espacios publicitarios que son comprados de manera oficial en campañas políticas o bien por particulares para promocionar a diversas figuras políticas.

Es importante referir que esta prohibición no limitará lo que los usuarios decidan publicar en dicha red social.

Este trascendente anuncio por supuesto que generó un gran revuelo y faltará ver si otras redes sociales como Facebook se suman a esta iniciativa que me parece un buen mensaje que puede generar un principio básico que se busca en todos los procesos electorales: generar equilibrio y certeza en la decisión del ciudadano por la opción del partido, coalición, candidata o candidato que determine darle su confianza a través de su voto.

¡Hasta la próxima!