Opinión

Tú si eres pueblo, tú no eres pueblo

"Son pueblo los que no cuestionan el enorme error de cálculo de 6 mil a 220 mil mexicanos fallecidos por la pandemia mundial"

  • 18/05/2021
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La crisis  por la pandemia y con ello las crisis de salud, económicas, educativas y políticas, entre otras, revelan las aberrantes posiciones de los "falsos" gobernantes en diversos países.

Desde la frase del presidente brasileño Jair Bolsonaro "todos nos vamos a morir un día... tienen que dejar de ser un país de maricas", pasando luego por el mensaje rodeado de divinidad del presidente Andrés Manuel López Obrador "detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo" y para rematar "el virus va a desaparecer, un día, como un milagro, desaparecerá" que mencionó el extinto presidente Donald Trump, son claros ejemplos de la frivolidad e ignorancia con la que somos gobernados algunos huéspedes de este planeta.

En México estas crisis han permitido conocer al <desnudo> al presidente López Obrador que, ante los innumerables cuestionamientos por su falta de acciones y apoyos a favor de empresarios, médicos, madres desfavorecidas, entre otros, decidió decretar a dos tipos de ciudadanos, los que son y los que no son pueblo.

Son pueblo los que no cuestionan el enorme error de cálculo de 6 mil a 220 mil mexicanos fallecidos por la pandemia mundial. Son pueblo los medios de comunicación y periodistas carnales que le hacen preguntas a modo al presidente de México para su lucimiento o los que enaltecen "sus resultados". Son pueblo los ciudadanos que le aplauden que no reciba, en pleno 10 de mayo, a las madres de hijos desaparecidos. Son pueblo los que prefieren que el presidente se aviente un buen swing  de béisbol en lugar de cuestionarlo por los 32 candidatos a un puesto de representación popular asesinados o los 83 políticos muertos durante el presente proceso electoral en México. Son pueblo los que mandan al carajo, junto con el presidente, a los deudos por el lamentable accidente en la línea 12 de la capital del país o los cientos de miles de afectados por la falta de este vital medio de transporte. Son pueblo los que pagan hoy más por un kilo de tortilla, frijol, huevo, jitomate o un litro de gasolina que cuando nos gobernaban los conservadores neoliberales y le echan la culpa del incremento a los empresarios corruptos como lo señala el presidente. Son pueblo los que aprueban que la empresa de Epigmenio Ibarra, productor de los documentales que muestran a un gran presidente, reciba 150 millones de pesos de apoyo y que el resto de las empresas obtengan (las que alcanzan) solo 25 mil, es decir, 6 mil veces menos que el amigo presidencial Epigmenio. Son pueblo los que le festejan a López Obrador la vulgar complicidad con candidatos a puestos de elección popular acusados de abusos contra mujeres y los que se satisfacen por las descalificaciones que lanza en sus monólogos mañaneros contra la autoridad electoral.

Y en la otra esquina. No son pueblo los médicos de clínicas particulares que exigen ser vacunados contra el COVID o los que no pueden comprar con su salario las medicinas para sus pacientes, como si esto no fuera una obligación del gobierno. No son pueblo los periodistas que le cuestionan el diario acontecer en el país: intervencionismo, apoyo a su partido, inseguridad, muertes, escasez de medicamentos o cambios de posturas de opinión  de cuando era oposición y ahora como presidente, entre muchos otros. No son pueblo los que levantan la voz porque López Obrador no hace nada por el incremento del 4.4% de la tasa de desempleo actual <1.6 millones de personas> que detrás de ellas tienen familias que no tendrán lo necesario para subsistir. No son pueblo los que le piden, por diversos medios, que no se meta en las elecciones tal y como él lo pidió cuando era oposición. No son pueblo los partidos distintos al oficial o los alcaldes que le piden audiencia y después de casi 20 meses, el presidente, sigue sin recibirlos. No son pueblo todos los que cuestionen la militarización del país y el poder económico que le ha dado al ejercito. No son pueblo todos los que piensen diferente al presidente, esos que se atreven a hacerlo merecen su desprecio y señalamiento como si en la democracia mexicana a partir de su llegada disentir fuera un delito y un motivo para la exclusión.

El resultado de esta polarización planeada, promovida y disfrutada por el presidente mexicano tiene una consecuencia compartida, en el caso de la pandemia, entre los tres países mencionados en un inicio.

Al 17 de mayo del 2021, México, Brasil y Estados Unidos suman 1,242,404 fallecimientos relacionados por el COVID de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins / Banco Mundial y ocupan 3 de los 4 primeros lugares de países con el mayor número decesos a nivel global. Estos gobernantes, también tienen en común, que han dedicado más energía en cubrir sus fallos que en solucionar los problemas.

Creer que discursos como "... dejar de ser un país de maricas", "...el corazón de Jesús está conmigo" o "...un día, como un milagro, desaparecerá", son las posturas que sacarán adelante a un país no son más que puras mentiras, puros cuentos chinos genuinos.

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