Opinión

Tres Tendencias para el Año Nuevo

Estamos ante un escenario global cada vez más fragmentado.

  • 04/01/2016
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Vamos empezando un nuevo año que promete nuevas esperanzas y nuevos desafíos, parece un buen momento para revisar algunas de las tendencias a nivel global que condicionarán los acontecimientos de los meses y años que vienen. Se podrían describir de diferentes formas, pero las resumo en tres tendencias globales que están transformando la forma en que vivimos.

 

Primero, el mundo se vuelve cada vez multipolar. Ya pasó, hace mucho, la época de la bipolaridad, que reinó durante la guerra fría, y también está desapareciendo el mundo unipolar en que Estados Unidos era el único país hegemónico, que duró unos años después de la caída del muro de Berlín.

 

Sin duda, Estados Unidos tiene la economía más grande, el poder militar más extenso y la cultura que más penetra a nivel global, pero cada vez más compite con otros polos de influencia y poder, desde China, que es cada vez más una potencia global, hasta la Unión Europea, que con todos sus problemas sigue en pie. Y también hay polos regionales muy importantes, desde Rusia, que resurge como influencia en Europa y el Medio Oriente, hasta India, que empieza a jugar un papel más protagónico en la esfera internacional. Y ante este nuevo escenario plural, hay otros países como México, Brasil, Sudáfrica, Indonesia, Japón, Korea y Australia que tienen espacio geopolítico para incidir en temas regionales y globales y de tener una presencia cultural y mediático a nivel internacional.

 

Segundo, la migración y el resurgimiento de identidades plurales están cambiando la idea del Estado nación, que en la mayoría de países (incluyendo a México) tenía una carga cultural e histórica específica. Cada vez más, los países son multiculturales, incluyendo no solamente a distintas herencias históricas (europea, indígena y africana en el caso mexicano), pero también nuevas por la migración (México también es país de migración). Y en los pocos países que se ufanaban por ser pluriculturales desde un inicio --definidos por el compromiso de los ciudadanos con el espacio público y no con sus identidades culturales privadas, por lo menos para algunos ciudadanos, si no siempre para todos-- como Estados Unidos, Canadá, India y el Sudáfrica pos-Apartheid, también se está replanteando quiénes pueden participar en el espacio público.

 

Estos procesos no son fáciles ni sencillos, como muestran el surgimiento del debate antiinmigrante en Estados Unidos y Sudáfrica y el nacionalismo hindú en la India, pero estos choques se dan precisamente porque está cambiando de facto nuestra esencia como países para ser cada vez más incluyentes de ciudadanos de diferentes orígenes, culturas, religiones e identidades. En el sentido contrario, estamos viendo la desintegración de estados pluriétnicos como Siria e Iraq que habían durado décadas bajo la mano firme de dictadores. 

 

Finalmente, la tecnología está revolucionando nuestras economías a pasos agigantados y también transformando nuestras comunidades políticas y sociales. La tecnología ha permitido que emprendedores de todos los países del mundo entren al mercado y ha disminuido la desigualdad entre países, pero también ha acrecentado la desigualdad dentro de países entre los que participan en la economía de innovación y los que están en sectores más tradicionales o informales.

 

La tecnología también ha fomentado la transparencia en gobiernos, es cada vez más difícil, si bien no imposible, tramar conspiraciones y esconder desfalcos, y los ciudadanos tienen más capacidad para organizarse, monitorear y responsabilizar a sus gobernantes (véase Guatemala, Ucrania), pero también ha creado un mercado de información tan llena que a veces es difícil jerarquizar la información y distinguir entre análisis seria e información manipulada con propósitos mezquinos.

 

En suma, estamos ante un escenario global cada vez más fragmentado -multipolar, pluriétnico y de mayor acceso a la tecnología y a la información-, pero esta fragmentación también presenta problemas nuevos y genera reacciones preocupantes. La pluralidad, en todas sus manifestaciones, probablemente es positiva y nos dará grandes oportunidades que hay que aprovechar en 2016, pero también va a generar muchos retos que hay que enfrentar con seriedad. 

 

¡Feliz año a todas y todos y mucha suerte!

 

@SeleeAndrew