Opinión

"Tres guineas"

Un análisis entre masculinidad, autoritarismo y guerra. | Jorge Iván Garduño

  • 12/10/2019
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En respuesta a una carta en la que se le pedía su opinión sobre cómo evitar la guerra, Virginia Woolf analiza en profundidad la discriminación de que es víctima la mujer, y reivindica sus derechos a recibir la misma educación que el hombre y a tener las mismas oportunidades profesionales y sociales, como base indispensable para la formación de un mundo integrado, racional y pacífico.

Responder a la misiva le llevó a la autora tres años de su vida y no porque hubiera sido lenta para escribir o pensar sino porque la Woolf, absolutamente consciente de su ser mujer, se para en y desde ese lugar para pensar, investigar y elaborar una respuesta en profundidad que le llevó más de mil cuartillas a máquina y que hoy se conoce como el libro Tres Guineas.

Este es un documento extraordinario que a pesar de sus 65 años (se publicó por primera vez en 1938) mantiene no sólo una absoluta actualidad interpretativa sobre la relación entre masculinidad, autoritarismo y guerra (cultura de la guerra) sino una capacidad de proyección analítica que pocas reflexiones sobre el tema han tenido y que en estos aciagos días bélicos, llenos de dolor, de peligro y de preguntas de difícil respuesta que nos obligan no solo a pensar más sino sobre todo mejor, resulta imprescindible leer o releer.

Sólo entonces una mujer podrá contestar a una pregunta como la que se le formula. Sesenta años después de su publicación, Tres guineas, publicado ahora por Ediciones Godot en una edición extraordinariamente cuidada, no ha perdido su vigencia y es aún un documento imprescindible para entender muchos de los problemas a los que se ha enfrentado y se sigue enfrentando la mujer, un recorrido lúcido por las pasiones de una inteligencia al servicio de la igualdad y de la libertad, una radiografía implacable de una sociedad que, en muchos aspectos, sigue siendo la nuestra.

Virginia Woolf nació en Londres, Inglaterra, en 1882, con el nombre Adeline Virginia Stephen. Su padre era sir Leslie Stephen, distinguido crítico e historiador; por esta razón, Woolf creció en un ambiente frecuentado por literatos, artistas e intelectuales. Después del fallecimiento de su padre, en 1905, se mudó con su hermana Vanessa (pintora) y sus dos hermanos al barrio londinense de Bloomsbury, que pasó a ser el centro de reunión de antiguos compañeros universitarios de su hermano mayor, entre los que figuraban intelectuales como el economista John Maynard Keynes y los filósofos Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein. De estos encuentros surgió la denominación "Grupo de Bloomsbury", que designaría a este colectivo de intelectuales que se reunían periódicamente. En 1912, se casó con Leonard Woolf, economista y miembro del grupo, con quien fundó cinco años después la editorial Hogarth Press, que editó la obra de Woolf, así como también la de Katherine Mansfield, T. S. Eliot y Sigmund Freud. Después de varios períodos de depresión, Woolf se suicidó en Londres, en 1940, una ironía o guiño al destino tras haber abordado en su obra la relación entre masculinidad, autoritarismo y guerra.