Opinión

Traición y debacle del PRD

El gas que le queda al PRD son los programas sociales de AMLO.

  • 10/05/2015
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Andrés Manuel López Obrador y Morena pintaron su raya del PRD y eso ha enfurecido a los dirigentes del partido del sol azteca. No es para menos, durante más de 20 años los perredistas se han apoyado y beneficiado del esfuerzo titánico de AMLO y lo quieren seguir haciendo.

 

Muestra de ello es que la campaña del PRD en el Distrito Federal tiene como columna vertebral presumir la pensión de adultos mayores creada por el propio López Obrador y los operadores del PRD acuden a los domicilios de la gente, especialmente de las personas más humildes, a decir que "López Obrador, Morena y el PRD somos lo mismo".

 

El gas que le queda al PRD son los programas sociales de AMLO. El Discurso que sigue utilizando el PRD hoy, especialmente en la ciudad de México, está construido sobre la estructura temática del programa de gobierno de López Obrador en la ciudad: Adultos mayores, discapacidad, madres solteras, preparatorias, universidad, obra pública, vivienda de interés social, etc.

 

Se trata de un partido vacío de dirigentes, de identidad y propuesta propia. Por eso, el PRD quiere seguir viviendo del trabajo y el prestigio de Andrés Manuel.

 

Morena y AMLO, en consecuencia, tienen todo el derecho de pintar su raya del PRD. Y no sólo el derecho sino el deber de hacerlo. El PRD ya no es el partido que luchaba en defensa del voto y contra las políticas neoliberales. La dirigencia del PRD decidió aliarse con Enrique Peña Nieto y aprobar sus reformas. Los diputados del PRD le dieron la espalda a los maestros y aprobaron la llamada reforma educativa; aprobaron también el alza de impuestos a pequeños comerciantes, empresarios, profesionistas y al pueblo en general; también aprobaron la reelección consecutiva de legisladores y alcaldes y el saqueo de los fondos de vivienda de los trabajadores en el INFONAVIT para entregárselo a las Afores, y también aprobaron los gasolinazos.

 

Con Enrique Peña Nieto tenemos al gobierno más privatizador, vende patria, derechista y corrupto desde el porfiriato. Con ese, precisamente con ese gobierno, el PRD decidió hacer una alianza estratégica.

 

Por si hubiera duda de la alianza, cuando al ex coordinador de los diputados del PRD, Silvano Aureoles, le preguntaron qué opinaba del escándalo de corrupción más relevante en este sexenio relativo a la llamada Casa Blanca de Peña Nieto, contestó que era un asunto personal del presidente y su esposa. No es casual que el candidato de Peña Nieto en Michoacán sea el propio Silvano Aureoles y que los propios perredistas propaguen que ya esa gubernatura está segura y pactada con el régimen.

 

La nueva postura política del PRD ha llevado a este partido a la descomposición y al cinismo. Los gobiernos delegacionales del PRD han instalado en la ciudad de México la práctica de operar con golpeadores y gánsters su dominio territorial, dejando claro que no aprendieron la lección de Iguala y que están dispuestos a promover a nuevos Abarcas a los gobiernos municipales y delegacionales.

 

Entre familiares, cónyuges o hermanos, pretenden transmitirse dichos gobiernos y el consecuente manejo de los recursos públicos. Hoy en día, en esta campaña electoral, como en el pasado proceso interno del PRD, plataformas e ideas han sido sustituidas por la vulgar compra del voto.

 

Tres señas de identidad acompañan a la que pretende representar una izquierda moderna y no atina sino a parecerse a una derecha antigua: Transmisión familiar del gobierno, uso de la violencia para atacar a adversarios y compra del voto con uso de recursos públicos.

 

Son estas razones, entre muchas otras, las que han llevado a dejar las filas del PRD y a caminar en distintas perspectivas a personalidades como Cuauhtémoc Cárdenas, Marcelo Ebrard, Alejandro Encinas y a cientos de miles de sus afiliados.

 

Hoy el PRD forma parte del bloque de partidos de la derecha. No es oposición ni representa un programa alternativo y distinto al del gobierno federal. Los del PRD están en su derecho de irse a los brazos de Peña Nieto. Pero la sociedad mexicana tiene también el derecho de contar con un partido que se oponga al equivocado rumbo del gobierno federal.

 

Es lógico que Morena y López Obrador difundan las razones por las que rompieron con el PRD. Es lógico también el enojo de los dirigentes del PRD. Les va a costar más trabajo seguir utilizando a AMLO y al movimiento para seguir obteniendo puestos y dinero público que a final de cuentas sirven para apoyar al gobierno federal en turno, sea panista o priísta.

 

@martibatres

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