Opinión

Trabajadores desechables

La esencia de la contrarreforma laboral presentada por senadores priistas, es otorgar al patrón trabajadores desechables | Manuel Fuentes

  • 28/02/2018
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La esencia de la contrarreforma laboral presentada por dos senadores priistas el pasado 7 de diciembre de 2017 es otorgar al patrón trabajadores desechables, como regalo de fin de sexenio, para usarlos y tirarlos a la basura cuando se le pegue la gana.

Permite esta iniciativa contratar hombres y mujeres como objeto, anulando toda estabilidad en el empleo, con jornadas salvajes, pésimas condiciones de trabajo y un miserable salario.

Esta iniciativa patronal cancela los derechos humanos del trabajador y lo desaparece como sujeto del marco jurídico, y en su lugar pone en el centro de la relación laboral la productividad, la explotación vil y la ganancia sin límite. Convierte al trabajador en persona-mercancía, un nuevo concepto de las relaciones laborales “modernas”.

Borra toda bilateralidad en materia individual y colectiva de ese libro maltrecho llamado “Ley Federal del Trabajo”, para que la única voluntad imperante sea la del patrón.

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En los contratos a prueba y de capacitación inicial se retira el “derecho de opinión” (que por su naturaleza no es obligatoria) para evitar que la Comisión Mixta de Productividad tenga injerencia, de cualquier tipo, en los contratos a prueba y de capacitación inicial. La valoración de la continuación en el empleo será únicamente del patrón.

Elimina la obligación al patrón de entregar el aviso por escrito al trabajador afectado o a la autoridad laboral, en caso de despido. La iniciativa autoriza al patrón para mandar a la calle por cualquier motivo, justificado o no, a su trabajador.

A nadie tendrá que darle explicación. Si lo llama la autoridad él nada tendrá que explicar. Con una simple negativa de que despidió al trabajador, se le exculpará de toda responsabilidad. Ofrecerá el empleo una y otra vez y despedirá al trabajador una y otra vez. Un vicio que se prevé siga existiendo para que la justicia laboral siga siendo una burla.

El trabajador tendrá que demostrar el despido ocurrido al interior de la oficina de recursos humanos. ¿La secretaria del gerente acudirá a relatar que presenció el despido? ¿Sus compañeros de trabajo? Por supuesto que no.

El patrón podrá hacer el despido de manera verbal y ese será su derecho en adelante. Que no quede huella de su accionar. La iniciativa convierte en polvo la estabilidad en el empleo y ello producirá una mayor baja en los salarios. El trabajador estará amenazado constantemente de que si reduce su nivel de producción se irá a la calle.

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De aprobarse la iniciativa de marras, el patrón ya no tendrá la obligación de depositar ante las autoridades laborales las razones por escrito por las que despidió al trabajador.

La iniciativa de ley, da un certificado de oro a las “renuncias en blanco” para que una vez llenadas a placer por el patrón, tengan validez como si fueran hechas ante notario público y una multitud de testigos. Esta práctica de imponer firmar en blanco no es delito en este país, por el contrario, es una práctica que se comete por miles de empresas como un hecho normal.

Los convenios privados serán la norma máxima de una desecha justicia laboral.  El patrón podrá imponer a placer renuncias de derechos laborales sin que sea cuestionado por la (también desaparecida) autoridad laboral.

Mujeres objeto, hombres objeto, personas inexistentes en sus derechos solo concebidas para producir mercancías y servicios a bajísimo costo. Trabajadores como un desecho cuando así lo decida el patrón, son elementos de una ley que apoya este gobierno peñista y la elite empresarial que se sienten dueñas de las personas y su vida misma.

Una iniciativa de ley inadmisible que no se debe aprobar.

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