Opinión

Todos somos Norberto

La delincuencia no debe ganar la partida en esta grave crisis de seguridad que se vive en la CDMX | Manuel Fuentes

  • 12/06/2019
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El secuestro y asesinato del joven Norberto Ronquillo Hernández es un acto miserable, no sólo porque se trataba de un estudiante de la Licenciatura de Mercadotecnia Internacional de apenas 22 años, sino por la impunidad con la que actúan estos grupos delictivos, delinquen, pisotean la ley y andan libres sin resquemor.

A pesar de que la Ciudad de México cuenta con el mayor número de policías para la vigilancia y la investigación del país, esta se encuentra rebasada. No hay día en que no haya denuncias formales por delitos como robos, secuestros u homicidios, pero hay muchos delitos que quedan sin rastro al no existir denuncia alguna.

La abogada Ernestina Godoy, la cual encabeza la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, de reconocido prestigio por su honestidad y compromiso hace lo humanamente posible para recuperar esa institución que fue penetrada por la corrupción y la negligencia.

Aun así, los equipos de investigación y los peritos a su mando tienen la experiencia para tener prontos resultados y dar con los responsables de estos delitos, tenemos confianza, necesitamos tener confianza.

El asesinato del joven Norberto dejó en evidencia la falta de protocolos, capacitación y coordinación eficaces entre las distintas corporaciones policiacas que hay en la Ciudad de México.

Si bien la investigación no se detuvo, a pesar de la solicitud de la familia de Norberto por lo tenso de las negociaciones con los secuestradores y la amenaza de atentar contra la vida del joven, en cualquier situación debe actuarse de oficio para evitar la impunidad de estos grupos delictivos.

Cuando fue hallado el vehículo del joven Norberto, los policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México debieron haber actuado con más cautela y haberse coordinado de inmediato con la Procuraduría General de Justicia capitalina, ante la sola presunción de un hecho delictivo que se hubiese generado, pero no lo hicieron.

Todo por la evidente falta de capacitación de este tipo de policías. Las evidencias que pudieran haber existido al interior o exterior del vehículo perdieron toda validez y eficacia ante la falta de resguardo policiaco.

La capacitación es fundamental, para que toda la policía esté alerta y sepa responder ante una situación tan grave como la ocurrida.

La existencia y mejora de un protocolo en casos de crisis que pueda poner en mando la Procuraduría capitalina para actuar con eficacia es esencial.

La delincuencia no debe ganar la partida en esta grave crisis de seguridad que se vive en la Ciudad de México y en todo el país, por ello es necesario se mejore la estrategia e inteligencia en investigación y prevención de delitos. Que nuestra policía sea la más capacitada en su actuar, ante hechos tan graves como el ocurrido al joven Norberto.

Mientras la inseguridad continúe todo somos Norberto, todos somos Miranda, Aideé, Jennifer, y otras y otros cientos y miles que permanecen en el anonimato, expuestos a esta impunidad imperante que debe terminar.

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@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota