Opinión

Todos quieren PAN

Es probable que en los próximos días surjan nuevos aspirantes a la dirigencia del partido azul.

  • 24/06/2015
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Lo que parecía un paseo de domingo por la alameda para Ricardo Anaya -delfín de Gustavo Madero y a quien pretende heredar la dirigencia del partido azul- parece que se va a convertir en la madre de todas las batallas.

 

Dicho de otro modo, que la disputa por la dirigencia nacional del PAN reúne todos los ingredientes para convertirse en una pelea de perros y gatos. ¿Por qué razón?

 

1. Porque es falso que Ricardo Anaya sea un verdadero factor de cohesión para aglutinar a los distintos sectores que al interior del PAN pugnan por el control del partido.

 

2. Y es falsa la versión, porque si bien Anaya cuenta con la aceptación de los maderistas y de algunos calderonistas, lo cierto es que se ha convertido en un factor de pugna, división y hasta revuelta.

 

3. Por eso, luego de su videodestape, surgieron las candidaturas de Francisco Ramírez Acuña, el ex gobernador de Jalisco y ex secretario de Gobernación que paradójicamente fue el “destapador” de Felipe Calderón.  ¿Por qué Ramírez Acuña?

 

    Porque el jalisciense aglutina a un sector importante de panitas que durante la hegemonía de Gustavo Madero han sido desplazados de todas o     casi todas las posiciones de poder.

 

4. Además también surgió la candidatura de Javier Corral, el más radical de los panistas y quien en los hechos es el más “Moreno” de los azules.

 

   ¿Qué significa la postulación de Javier Corral? Poca cosa que Gustavo Madero tampoco tiene consigo a los radicales de Acción Nacional. Más        aún la postulación de Corral fue vista, en tono festivo como una equivocación. ¿Por qué? “Porque debió postularse por Morena”, dicen algunos.

 

5. Y por si fuera poco hace horas se anunció la posible postulación de Juan José Rodríguez Prats, el ex priísta y panista por décadas, que tampoco se siente representado por la candidatura de Anaya. En el fondo Rodríguez Prats representa a un amplio sector de panistas de los llamados “doctrinarios”, de aquellos que construyeron el partido desde las trincheras municipales y estatales y que en los tiempos de bonanza fueron olvidados.

 

6. Es probable que en los próximos días surjan nuevos aspirantes a la dirigencia del partido azul. Lo cierto, sin embargo, es que hasta el momento ninguno de los aspirantes reúne los requisitos para encabezar la transformación que requiere el partido azul.

 

Y es que el PAN vive aún los estragos del trauma que produce la derrota. En el PAN nadie ha sido capaz de procesar la pérdida del poder presidencial y tampoco se ha planteado el nuevo rumbo.

 

Es decir, que el cambio en la dirigencia del partido azul debe pasar por una suerte de refundación que encamine al viejo partido azul a la modernidad que reclama la nueva sociedad; una sociedad que con notoria intensidad rechaza a los partidos y empieza a voltear en dirección a las candidaturas independientes.

 

¿Qué va a hacer el PAN, sus viejos líderes, sus viejos políticos y sus jóvenes viejos -como Ricardo Anaya-, ante el reclamo social de nuevos partidos?

 

¿Quién de los jefes del PAN será capaz de entender y leer los nuevos tiempos? De los actuales candidatos a presidirle ninguno parece el indicado para esa tarea.

 

Al tiempo.

 

@RicardoAlemanMx