Opinión

Tijuana renovadora

Tradicionalmente Tijuana dependía de la maquiladora y la manufactura de televisiones, autopartes y otros productos de bajo y mediano valor agregado para las industrias transnacionales.

  • 15/12/2014
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Regresar a Tijuana después de unos años de ausencia es un viaje de esperanza. Cuando viví en la ciudad, en los años noventa, se veía las semillas de una gran ciudad, con una población emprendedora y pujante, una mezcla de culturas e influencias nacionales e internacionales y una creatividad incipiente que ya había producido a cantantes como Julieta Venegas y Ceci Bastida y autores como Federico Campbell y Luis Humberto Crosswaite, pero también se sentían las sombras del narcotráfico que empezaba a sofocar los espacios públicos e infundir miedo en la población. 

 

En los últimos años, Tijuana ha pasado por una transformación impresionante, no sin tener primero que vivir unos años de guerra cruenta entre dos bandas del crimen organizado que llevó Tijuana a ser una de las ciudades más violentas del mundo entre 2008 y 2010. Pero cuatro años después, no hay duda quien ganó esa batalla. La sombra de la violencia persiste, pero la ciudad revive y los ciudadanos han creado un laboratorio de creatividad e innovación realmente fascinante.

 

Empecemos con la comida.  Tijuana se ha vuelto un destino gastronómico para el turismo nacional e internacional. Mezclando las múltiples tradiciones culturales que conviven en la ciudad --desde los tacos de carne asada locales a los mariscos sinaloenses, del mole oaxaqueño a las carnitas michoacanas, y de la comida china a la italiana, de los inmigrantes que se asentaron en la ciudad- se ha ido gestando un movimiento de comida regional tijuanense, complementado por la vinicultura de la Valle de Guadalupe al lado. Javier Plascencia, el chef más reconocido de Tijuana, quien abrió un restaurante de comida regional Misión 19 y restauró el antiguo restaurante  César, donde se inventó la ensalada del mismo nombre, dice: "Tijuana todavía tiene mucha potencial", y en el movimiento culinario apenas empieza y tiene mucho más que dar en la ciudad.

 

Tijuana también tiene un movimiento de cervezas artesanales, ya bastante establecido y de food trucks, camiones de comida, que circulan por la ciudad y sirven comida fresca y original.  Y lejos de la comida, hay movimientos musicales frescos, que van desde ópera a la música fusión llamada Nortec, que combina música tradicional mexicana y banda con música tecno.   También no faltan pintores y escritores, dramaturgos y actores, que están emergiendo de Tijuana a conocerse en el plano regional y a veces nacional e internacional.

 

El viejo centro de la ciudad ha cambiado dramáticamente.  Una vez era una zona únicamente para turistas, con bares de mala muerte, burros pintados como cebras y artesanías kitsch (como los famosos muñecos de Bart Simpson hechos de barro). Ahora se va poco a poco reclamando el centro para los residentes de la ciudad y un turismo de mejor gusto, con buenos restaurantes, cantinas folclóricas y exhibiciones de arte y artesanía fina.  Falta mucho para consolidar este cambio, pero se está dando a un paso rápido.

 

La infraestructura de la ciudad también muestra cambios dramáticos. Viví hace veinte años en una colonia en las orillas de la ciudad que quedaba prácticamente incomunicada cuando llovía y pobremente conectada en días normales.  Ahora hay grandes autopistas que cruzan toda la ciudad, permitiendo moverse de un lado a otro sin muchos contratiempos. El ayuntamiento está trabajando ahora en crear un sistema de transporte colectivo ordenado, un gran pendiente para la ciudad, y ha logrado iluminar a los monumentos de la ciudad de noche, ayudando a dar un toque más elegante a sus espacios públicos.

 

Hay dos tendencias de fondo que han hecho posible estos cambios. El primero es el dinamismo de la economía que ha desarrollado nuevos sectores de más alto valor. Tradicionalmente Tijuana dependía de la maquiladora y la manufactura de televisiones, autopartes y otros productos de bajo y mediano valor agregado para las industrias transnacionales.  Ahora hay sectores muy dinámicos de innovación digital, biotecnología e instrumentos médicos en la ciudad, que marcan las nuevas pautas económicas.  Empresas como iDigital, Boxell, Ambix y 3DRobotics producen todo desde software sofisticado y animación para películas a robots y drones.

 

Gabriel Reyes, el fundador de iDigital, quien presentó su primer cortometraje en Cannes este año, nota que hay un ecosistema para la innovación que se ha ido gestando en Tijuana, con múltiples innovadores y oferta universitaria en carreras técnicas claves.  El gobierno estatal, la universidad autónoma y el sector privado acaban de abrir un centro para innovación en tecnología, BIT Center, como incubador de pequeñas y micro empresas en tecnología que comparten un mismo espacio para generar el aprendizaje y el apoyo mutuo entre ellos.

 

La segunda tendencia clave ha sido la democratización de la vida pública.  Baja California fue el primer estado en tener elecciones plenamente competitivas, pero hoy los avances más importantes están en las expectativas de los ciudadanos, sus medios de comunicación y sus organizaciones cívicas.  Aún en medio de lo peor de la violencia, los medios de comunicación, como el semanario Zeta, siguieron publicando investigaciones sobre crimen organizado y complicidad de autoridades, grupos formaron para retomar la ciudad y fortalecer el estado de derecho y los ciudadanos colaboraron activamente en denunciar a los delincuentes y a los corruptos. 

 

En Tijuana queda mucho por hacer. Sigue habiendo zonas de alta marginación y la sombra de la violencia flota siempre detrás de todo, aún en tiempos menos inseguros, pero no hay duda de que es una ciudad que ha innovado, creado y puesto ejemplo para muchos otros que vivimos en los dos lados de la frontera.

 

@SeleeAndrew

 

 

 

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