Opinión

¿Tiendas convenientes o perniciosas?

Ojalá que en su estrategia de negocios, FEMSA retomara el espíritu de sus fundadores. | Octavio Díaz García de León

  • 13/06/2019
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La idea: Pareciera que las tiendas OXXO se encuentran por todas partes. Tiendas de conveniencia que ofrecen productos básicos tales como refrescos, cervezas, café y alimentos de consumo rápido. Su proliferación ha venido con algunas críticas, por ejemplo, por desplazar a la tradicional miscelánea de barrio. OXXO representa una estrategia empresarial exitosa a la cual quizá le haga falta una dosis de responsabilidad social.

Las tiendas OXXO forman parte de la empresa regiomontana FEMSA y de su división FEMSA Comercio. Según el informe del primer trimestre de dicha empresa, suman ya 18,233 tiendas; en un año abrieron 1,416 nuevas tiendas (4 diarias); cuentan con casi 130 mil colaboradores y atienden a cerca de 13 millones de clientes diariamente.

Son buen negocio

Las tiendas OXXO le generaron a la empresa FEMSA ingresos por $159,712 millones de pesos, utilidad de operación de $14,135 millones de pesos (8.8%) y un flujo bruto de operación de $19,346 millones de pesos (12.1%) en 2018, ocupando solo el 12% de los activos de la empresa.

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Estas tiendas iniciaron como un canal de ventas más para desplazar los refrescos y cervezas de FEMSA. Con el tiempo, son ya mucho más que eso. Ofrecen un promedio de 3,200 artículos por tienda.

También se han convertido en una especie de bancos alternativos al recibir gran cantidad de pagos de servicios, pagos de tarjetas de crédito, transferencias electrónicas de dinero, entre otros servicios financieros. Asimismo, ofrecen venta de tiempo aire para celulares, boletos de autobús y hasta boletos de avión.

Debido a sus horarios de servicio extendidos, en muchos casos las 24 horas los 7 días de la semana, han atraído a un gran número de consumidores. Gracias también al buen aspecto e iluminación de las tiendas, a su ubicación conveniente y que en la mayoría de los casos cuentan con estacionamiento.

Sin duda detrás de este caso de éxito empresarial hay una estrategia competitiva muy eficaz. Hace años tuve oportunidad de tomar un curso de estrategia competitiva en Harvard con el gurú del tema, Michael Porter, donde analizamos el caso de Walmart.

Porter propone tres grandes estrategias competitivas genéricas: Liderazgo en costos, diferenciación y enfoque. Claramente Walmart tiene una estrategia de liderazgo en costos y OXXO parece que también.

Walmart inicialmente se estableció en pequeños poblados de Estados Unidos en donde desplazó a las tiendas de abarrotes locales ofreciendo precios bajos. Esta competencia fue letal para estas empresas familiares, las cuales acabaron cerrando.

Esto hizo que Walmart se quedara con pequeños monopolios en estos mercados, lo que le permitió subir precios y aumentar sus márgenes de ganancia. Como parte de su estrategia, también tiene una política de salarios bajos a sus empleados.

Algo similar hace OXXO. En los barrios donde se establece, desplaza a las tiendas de barrio, a las misceláneas, operadas por pequeños empresarios y va creando pequeños monopolios al quedarse sin competencia cercana.

Otro aspecto de la estrategia de OXXO es que la mayoría de sus colaboradores no son empleados de FEMSA. Son comisionistas quienes se encargan de administrar las tiendas a cambio de una comisión sobre las ventas y ellos contratan y pagan al personal que allí trabaja, asumiendo la responsabilidad patronal para efectos laborales.

Estos trabajadores suelen tener prestaciones y salarios mínimos, ya que el reducido porcentaje de comisión que FEMSA otorga a los comisionistas no les da margen para pagarles mejor.

Como modelo de negocios suena atractivo, pero el costo social puede ser importante en tres aspectos:

1.    Desplazan a las tiendas familiares de barrio, obligando a los pequeños empresarios que no pueden competir con ellos, a cerrar sus tiendas.

2.    Los trabajadores de las tiendas, quienes no son empleados de FEMSA, ganan poco, tienen prestaciones mínimas y malas condiciones de trabajo, tales como horarios nocturnos en los que no siempre se les paga conforme a la Ley.

3.    No ponen objeciones en la ubicación de algunos locales en zonas residenciales donde no está permitido instalarlas por restricciones en el uso de suelo, obteniendo los permisos quizás a base de corrupción.

Esta estrategia de negocios está lejos del espíritu de los empresarios regiomontanos fundadores de FEMSA y sus antecesoras, quienes a lo largo del siglo XX dieron ejemplo de lo que es ser un buen patrón a la vez que empresarios exitosos, otorgándoles muchos beneficios sociales a sus trabajadores, incluso antes de que estos fueran obligatorios, siendo sus empresas, modelo de responsabilidad social.

Por otra parte, también los empresarios regiomontanos han sido promotores de la libre empresa, sabiendo que es la iniciativa privada la que mueve la economía del país, pero su estrategia competitiva destruye empresas en lugar de crearlas.

Si bien su estrategia sigue la lógica de la libre competencia, esta se vuelve muy desigual cuando un gigante como FEMSA compite contra pequeñas empresas familiares de barrio.

Ojalá que en su estrategia de negocios, FEMSA retomara el espíritu de sus fundadores, ofreciendo mejores condiciones de trabajo a sus colaboradores (Que no son sus empleados), en darles alternativas de sobrevivencia a los pequeños empresarios que desplaza, en lugar de destruirlos y en no tolerar actos de corrupción en la obtención de permisos de uso de suelo. Seguramente lo podrían hacer sin dejar de ser una empresa rentable.

Acoso laboral

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