Opinión

Tiempos Turbulentos. Pasos Firmes

Lo más importante que el gobierno de México puede hacer es apoyar a las comunidades mexicanas en los Estados Unidos.

  • 11/04/2016
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La relación entre México y Estados Unidos vive tiempos turbulentos, no por los temas en la agenda bilateral, que se están manejando con mesura, sino por el clima político en los Estados Unidos durante un año electoral especialmente complejo. Durante este periodo, diferentes candidatos presidenciales estadounidenses han propuesto construir un muro fronterizo con dinero mexicano, abrogar o modificar el tratado de libre comercio entre los dos países y deportar a millones de mexicanos que viven en Estados Unidos sin documentos.

 

Hasta ahora, el gobierno mexicano ha optado por la prudencia en sus respuestas a estas declaraciones, pero hay crecientes indicios de que la paciencia se acaba del lado mexicano y se está empezando a tomar una postura más asertiva en cuanto a estos posicionamientos. No estaría mal enfrentar este clima de ataques, pero se tiene que hacer con astucia y sutileza para no envolver más a México en una campaña controvertida y conflictiva.

 

Para empezar, lo más importante que el gobierno de México puede hacer es apoyar a las comunidades mexicanas en los Estados Unidos, que se sienten especialmente vulnerables frente a los ataques verbales de algunos de los candidatos, y también son quienes tienen más poder de hacer frente a los embates. En cada estado, la forma de hacer esto será un poco diferente, pero usar el entramado de consulados para construir y fortalecer lazos con los miles de organizaciones de mexicanos y México-americanos en los Estados Unidos debería ser una prioridad, y todo parece indicar que ya se empezó a hacer desde hace tiempo.

 

Esfuerzos, como aprobar una vía legal para otorgar documentos de identidad a ciudadanos mexicanos en el extranjero que carecen de estas credenciales, ayudan mucho a construir una confianza que no siempre ha existido entre las autoridades y los migrantes.

 

Segundo, conviene rebatir algunas de las declaraciones más inverosímiles con evidencias que muestran su ridiculez, pero sin entrar en un debate constante con precandidatos que pueden o no llegar a ser candidatos presidenciales de su partido u ocupar la Casa Blanca. Si bien el gobierno de los Estados Unidos ya tiene un muro en su territorio (en la tercera parte de la frontera) y deporta indocumentados regularmente, enfocarse en la relación bilateral en estos esfuerzos o tratar de reducir la relación económica, tendría consecuencias adversas para ambos países, no sólo para uno, y explicar estas consecuencias no está demás para el gobierno mexicano.

 

Al final de cuenta, las economías y sociedades de los dos países están tan profundamente entrelazados hoy en día que intentar desterrarlas sería un desastre no sólo humanitario sino económico para ambos.

 

Finalmente, se puede hacer mucho más en los Estados Unidos para dar a entender lo importante que es México para el futuro del país vecino. Diez por ciento de la población estadounidense es de ascendencia mexicana, quienes contribuyen con esfuerzos empresariales, culturales y políticos a su destino, y México, Estados Unidos y Canadá no sólo intercambian productos sino juntos constituyen una plataforma de producción común para el mundo.

 

Esos argumentos pueden explicarse con mucha más claridad y fuerza para un público del otro lado de la frontera. La política local en Estados Unidos sigue siendo la parte más fuerte del sistema político, y empezar por los estados donde el intercambio comercial es fundamental para la economía local sería un buen inicio.

 

Los tiempos turbulentos requieren pasos firmes, sin prisa ni exageración, pero sí con una visión de cómo incidir estratégicamente en el debate de un país vecino cuyo destino importa para el futuro de México.

 

@SeleeAndrew

@OpinionLSR

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