Opinión

Terror en la noche de San Silvestre

En la acción el terrorista realizó 180 disparos matando a 39 personas; once de ellos turcos, 24 extranjeros, en total hubo 65 heridos, cuatro de ellos muy graves.

  • 05/01/2017
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La foto que ilustra las noticias de toda la prensa mundial, proviene de un selfie que el terrorista de 28 años de edad, hizo con su celular, caminando por las calles de Estambul, horas antes del atentado.

 

A los 90 minutos del día 1 de enero de 2017 un hombre encapuchado con sudadera negra y  armado con un fusil Kalashnikov - y seis cargadores en la chamarra- bajo de un taxi en Estambul a orillas del Bósforo irrumpió durante varios minutos en una fiesta donde celebraban 600 personas de distintas nacionalidades y creencias la llegada del “feliz año nuevo”.

 

En la acción el terrorista realizó 180 disparos matando a 39 personas; once de ellos turcos, 24 extranjeros, en total hubo 65 heridos, cuatro de ellos muy graves. Entre los extranjeros muertos  "hay una joven israelí, un libanés, un belga y tres indios. Entre los heridos hospitalizados hay al menos 24 extranjeros, entre ellos saudíes, marroquíes, libaneses y libios, según la última actualización de las autoridades turcas" (El País).

 

Los testigos del ataque, citados por los medios turcos, aseguran que el atacante gritaba consignas en árabe. "Justo cuando nos estábamos acomodando, por la puerta había mucho polvo y humo. Sonaron disparos. Cuando esto se oyó, muchas chicas se desmayaron", relató el futbolista Sefa Boydas a la agencia France Presse.

 

Otros más  informaron de que cada vez que el criminal cambiaba de cartucho de su temible AK-47 tiraba un objeto luminoso antes de volver a cargar y disparar; seguramente lo hacía para iluminar sus objetivos.

 

Al finalizar la masacre y medio del pánico generado el criminal tuvo tiempo de cambiarse de ropa, limpiar el fusil y abandonar el lugar al confundirse entre las víctimas que corrían despavoridas; eso sí dejó ahí el arma criminal y una chamarra con 135 euros adentro.

 

De inmediato abordó un taxi y desde allí llamó por su celular a alguien que se encontraba en el barrio de Zeytinburnun, al llegar descendió del auto sin pagar la cuenta del viaje, ya que había dejado su dinero abandonado en el abrigo. El taxista no dijo nada.

 

Se sabe que viajó de inmediato en transbordador cruzando el mar de Mármara que lo condujo a la ciudad de Yalova y, de ahí se trasladó hasta Bursa donde se le perdió el rastro.

¡La condena de la masacre fue unánime!

 

Se trata de la primera matanza de 2017 que por su ejecución recuerda a casos similares como la sufrida en la sala Bataclan de París o en la discoteca de Orlando, en Florida.

Hay varias similitudes entre el ataque en la discoteca estanbulí y el atentado en el aeropuerto de Atatürk atribuido al Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) en el que murieron 45 personas el pasado 28 de junio. 

 

¿Quién fue el autor o los autores?

 

Fue reivindicado por ISIS.

 

Más de 30 horas después del ataque el grupo terrorista reivindicó el ataque; es la primera vez que la organización criminal asume un atentado de este tipo en Turquía, asegurando que se realizó bajo las órdenes del líder Abu Bakr Bagdadi, que a principios de noviembre había llamado a atacar en suelo turco.

 

En un mensaje en la internet la organización terrorista afirma que:

 

"En la continuación de las benditas operaciones que el Estado Islámico está llevando a cabo contra el protector de la cruz, Turquía, un heroico soldado del Califato golpeó una de las discotecas más famosas donde los cristianos celebran su día de fiesta pagana”.

 

En el texto, como en otras ocasiones cuya veracidad no ha podido ser comprobada, se detalla que el terrorista usó granadas y una ametralladora y causó unas 150 víctimas entre muertos y heridos.

 

ISIS afirma que esta acción es en "venganza" por los bombardeos contra musulmanes que efectúa Turquía en territorio sirio, por lo que acusó al Gobierno de Ankara de ser "servidor de la Cruz” (el cristianismo). 

 

Agrega el texto yihadista "Que el Gobierno apóstata de Turquía sepa que la sangre de los musulmanes que se está derramando por los bombardeos de sus aviones va a convertirse en fuego en su propia casa”.

 

El golpe fue contra los cristianos, empero ISIS ignoró en su comunicado que los muertos no son cristianos sino que perteneces a varias creencias inclusive musulmanes. Como sabemos ISIS no suele reivindicar sus atentados en Turquía, esta vez lo hizo.

 

El golpe lo dio justo en los mismos días en que la sociedad turca está sumergida en una gran controversia sobre las celebraciones navideñas.

 

Debemos decir que el atentado era algo que se veía venir. De hecho había amenazas de acciones terroristas esa noche de San Silvestre.  Además la inteligencia turca estaba preparada, había desplegado a más de 30 mil efectivos para prever un atentado de ese tipo.

Medios locales señalan que en los tres días previos a la masacre 63 sospechosos fueron detenidos en todo el país.

 

En un momento se dijo sin fundamento que los autores había sido dos individuos vestidos de Santa Claus, no sabemos de dónde salió esa información falsa, y con que objeto.

 

Quizá de un sector de turcos islamitas que habían iniciado una campaña contra los símbolos navideños, que consideran cristianos y, por lo tanto, inaceptables en su concepto de sociedad turca: algunos turcos confunden la Nochebuena con el Año Nuevo. 

 

Fue de llamar la atención que un periódico conservador el Milli Gazete llegó a lanzar una "última advertencia" para no celebrar Año Nuevo en su portada del 31 de diciembre. 

 

Además un telepredicador se atrevió a tuitear que fue tan pecaminoso el ataque como la celebración en el club Reina.

 

 

Por este motivo quizá el primer ministro turco, Binali Yildirim, incidió en desmentir que los atacantes llevaran traje de Santa Claus. "No nos vamos a desanimar por el terror. No dejaremos que el terror dañe la unidad y la hermandad de nuestra nación", proclamó desafiante. 

 

Y agregó que "el terror es un problema común de la humanidad. Su objetivo es dañar nuestra unidad y hermandad. No cederemos ante el terrorismo”.


Horas después de los ataques la policía turca hizo redadas infructuosas en barrios de Estambul, y un fuerte despliegue protegiendo supuestos objetivos terroristas. 

 

Se detuvieron a varias personas por supuesta implicación en los hechos terroristas, entre ellos se mencionó a dos personas detenidos en el aeropuerto de Atatürk.

 

Hasta el momento están detenidas 147 personas, presuntamente vinculadas con los terroristas de ISIS.

 

¿Y el asesino material?

 

Sigue libre.

 

De hecho han habido filtraciones en medios que confundieron a la opinión pública, sobre todo con la identidad del atacante.

 

¿Por qué?

 

Hubo especulación con la identidad del terrorista y también circuló  información que no habría sido un lobo solitario, sino que hubo cómplices, uno por lo menos.

 

¿Fue Lakhe Mashrapov?

 

Todo apunta que sí.

 

Según el diario Hürriyet "La policía sabe la identidad del atacante (aunque no la ha revelado a pesar de publicar su foto) y su familia está bajo custodia policial”. 

 

La foto que ilustra las noticias de toda la prensa mundial, proviene de un selfie que el terrorista de 28 años de edad, hizo con su celular, caminando por las calles de Estambul, horas antes del atentado.

 

El ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, confirmó el miércoles 4 que la policía averiguó la identidad del atacante pero no reveló la identidad: “Se ha identificado al atacante de Örtakoy (barrio donde se sitúa el club Reina), la investigación continúa”, dijo.

Empero, un día antes, las autoridades turcas difundieron varias imágenes del sospechoso, incluyendo Sun pasaporte. Se trata de un ciudadano de Kirguizistán de 28 años de nombre Lakhe Mashrapov.  

 

Empero, según una nota de El País de Marga Zambrano “Mashrapov, desde la ciudad kirguiza de Osh, dio una rueda de prensa para negar cualquier implicación y mostrar los sellos de entrada y salida de Turquía que muestran que no estaba en Estambul el 31 de diciembre”.

La información de esa conferencia de prensa que menciona el rotativo madrileño no se distribuyó en otros medios.

 

Eso, si de inmediato la TV publica eliminó la información de Lakhe Mashrapov sin dar ninguna explicación. 

 

Empero dice una nota de El País que una periodista de la cadena tuvo que explicar que tal vez el pasaporte era falso, aunque la foto coincide con el vídeo selfie, también filtrado por las autoridades a medios estatales.

 

La inteligencia turca dice que fue Mashrapov.

 

Este ciudadano habría viajado en una aerolínea comercial desde Kirguizistán, al Aeropuerto Internacional Atatürk, en Estambul, el pasado 20 de noviembre; desde allí llegó a Ankara, para arribar finalmente el 22 de noviembre, a Konya, donde se estableció con su esposa y sus dos hijos, en un piso de alquiler de 295 euros al mes.

 

Según el agente inmobiliario que le rentó la habitación éste había llegado a Konya en busca de trabajo.

 

Se sabe que 29 de diciembre, dos días antes de perpetrar la masacre el yihadista viajó en coche a Estambul.

 

Y aunque la información no ha sido confirmada, la esposa del presunto criminal fue detenida, ella habría dicho que no sabía que su esposa pertenecía a ISIS.

 

Ahora algunos medios discuten el origen del presunto criminal, que si es de Kirguizistán, o de otra región. Incluso algunos medios como el diario Habertürk, afirma que el terrorista procede de una región al noroeste de China, poblada mayoritariamente por uigures, de religión musulmana y con una lengua similar al turco.

 

La agencia Reuters, en cambio, señaló de fuentes de seguridad que el asesino podría proceder de Siria.

 

De hecho se dice que el atacante combatió en las filas del ISIS en Siria.

La investigación continua.

 

El gobierno turco, admite que la investigación está siendo “difícil”.

 

Ante la grave situación del país el Parlamento turco aprobó el martes 3 de enero la propuesta del gobernante partido islamista AKP de prolongar otros tres meses el estado de emergencia, impuesto el pasado 20 de julio tras el fallido golpe de Estado. 

 

Turquía libra hoy varias frentes contra el terror, por ejemplo existe una ruptura del proceso de paz con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (en kurdo: Partiya Karkerên Kurdistan, PKK) en 2015 degeneró en combates en varias ciudades que han provocado cientos de muertos y medio millón de desplazados. 

 

Además la respuesta al golpe de Estado del pasado julio ha dejado miles de encarcelados y de desempleados. 

 

Y en el norte de Siria, el Ejército turco mantiene un frente contra ISIS y milicias kurdas.

Ante ello y tras el ataque de la Noche de San Silvestre el viceprimer ministro turco, Numan Kurtulmus, ha señalado que el país continuará con sus operaciones en Siria en el marco operación Escudo de Eufrates hasta que los grupos terroristas dejen de amenazarlos.

 

En efecto, mientras se busca al asesino y cómplice, Ankara destruye más de 100 objetivos militares de ISIS en Siria.

 

Imágenes satelitales muestran aviones de guerra turco y rusos lanzando cohetes cerca de los pueblos de Al Bab, Tadif y Bzagah. 

 

Como saldo de los operativos, fueron abatidos 22 terroristas y decenas de edificios terminaron destruidos.

 

¿Y el asesino material?

 

PD. A final de año nos enteramos de la noticia del deceso en Roma de don Justo Mullor García, arzobispo español que se desempeñó como Nuncio Apostólico en diferentes países, entre ellos México - fue El Segundo Nuncio-, y que además fue Presidente de la Academia Pontificia Eclesiástica.

 

Mullor se enfrentó al padre Maciel y de su grupo de obispos incondicionales, entre los que estaban Norberto Rivera, arzobispo primado de México; Onésimo Cepeda Silva, entonces obispo de Ecatepec; Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo de Guadalajara, y Emilio Berlié, arzobispo de Yucatán, entre otros: el llamado Club de Roma, como lo bautizó el padre Antonio Roqueñí Ornelas. RIP.

 

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