Opinión

Terror en Culiacán

¿Qué diablos pasó en Culiacán?, ¿por qué pasó? La respuesta hasta hoy nadie la sabe, la respuesta “está en el viento”, diría Dylan. | Fred Álvarez Palafox

  • 24/10/2019
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Qué diablos pasó en Culiacán?, ¿cómo pudo pasar?, ¿por qué pasó? La respuesta hasta hoy nadie la sabe, la respuesta “está en el viento”, diría Dylan

Hay varias versiones, algunas encontradas.

Ese jueves 17 de octubre era un día aparentemente tranquilo, el presidente estaba feliz, dio su acostumbrada conferencia, la prensa traía el tema de la masacre en Aguililla, Michoacán y los hechos de Tepochica, Guerrero. Pero lo mejor era que -por fin- se iniciaban los trabajos para la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles; después de recibir a Miguel Díaz-Canelpresidente de Cuba, AMLO se preparabapara su gira de fin de semana a Oaxaca.

Sin embargo, pasadas las 15 horas las cosas cambiaron dramáticamente.

En Palacio Nacional se enteraron en tiempo real del caos que se había apoderado de la capital sinaloense tras la detención de Ovidio Guzmán López.

Un enfrentamiento entre miembros de la división antidrogas de la Guardia Nacional (GN) apoyados por soldados de la Policía Ministerial Militar con criminales desató el terror.

La explicación de las autoridades del gabinete de seguridad federal horas después fue que se trató de un operativo para cumplir una orden de detención con fines de extradición.

El quid es que la captura originó una movilización nunca vista que paralizó a partir de ese momento la vida cotidiana de los culichis. La ofensiva criminal fue una operación perfectamente coordinada que consistió en 19 bloqueos que incluían varios puentes que comunican la ciudad, al mismo tiempo asaltaron el penal de Aguaruto, donde liberaron a más de 50 internos, atacaron el puesto de coordinación de los cuerpos de seguridad conocido como C-4, y balacearon una guarnición militar en Limón de los Ramos.

Pero el golpe fue cuando uno de los comandos se apostó a las afueras de la unidad habitacional militar en la colonia 21 de marzo, donde la guardia fue atacada a tiros. De aquí se llevaron a dos personas, antes ya habían detenido a un grupo de militares en la caseta de cobro; las imágenes que circularon eran no creíbles. 

Llegaron a través de WhatsApps y las redes sociales, en la era de las news fake, había que confirmarlas.

La confusión sobre lo que sucedió fue total

Nadie en el gobierno ha explicado exactamente qué fue lo que pasó; el presidente de la República ha confesado en conferencias que no tenía conocimiento previo, sólo nos ha dicho que iba a ser una masacre y que se decidió evitarla: “decidimos primero la vida de los seres humanos, no la violencia. La paz, la tranquilidad, no la discordia, no el odio, no la violencia. La hermandad, el amor al prójimo, esa es la filosofía, esa es la doctrina de este gobierno”.

¿Cómo fue?

Esa tarde las autoridades locales emitieron un breve comunicado pidiendo calma a la población pero no decían nada, las redes sociales institucionales enmudecieron.

Más tarde se filtró a medios que Ovidio había sido detenido, no había más.

A las 17:37 horas el periódico El Universal en Culiacán publicó una nota afirmando que “elementos de la Fiscalía General del estado, detuvieron en Culiacán, a un hijo de Joaquín El Chapo Guzman”.

Pero no fue así. Ovidio Guzmán jamás estuvo detenido en la Fiscalía del Estado. A las 18:24 horas la periodista Denise Maerker confirmó la detención de Ovidio a través de un tuit.

A las 18:45 horas el presidente no quiso comentar nada sólo se limitó a decir que el Gabinete de Seguridad informaría de los hechos. 

A las 19:20 horas la web de @SSPCMexico anunció que el gabinete de Seguridad estaba reunido y que en un momento daría r conocer información oficial.

A las 20:28 horas se emitió un vídeo mensaje de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana @SSPCMexico de dos minutos que nos dejó peor.

Se anunció -lo que se sabía en ese momento- que dadas las “acciones violentas” de “diversos grupos”, y “para salvaguardar la tranquilidad” de Culiacán, “suspendieron dichas acciones”. 

No quedó claro si el hijo de Guzmán Loera estaba detenido o no. 

Poco después del mensaje institucional y ante la confusión generada por varios medios mexicanos, comenzaron a informar de la liberación de Ovidio citando al propio Durazo, al igual que la agencia Reuters. 

Se filtró a medios imágenes de Ovidio arriba de un vehículo oficial disfrazado con ropa militar y con ojos vendados, traía colocado un brazalete del Plan DN-III-E.

Esa información no la tenía ni el mismo presidente según confesó.

El sábado el diario The Wall Street Journal publicó en su edición del sábado que la liberación obedeció a un intercambio de soldados retenidos de conformidad a unos videos que se mencionan en la publicación.

Al día siguiente en Oaxaca el presidente respondía a varias interrogantes, una de ellas de Arturo Páramo del Grupo Imagen.

Dijo el presidente que la decisión de liberar al presunto criminal la tomó el Gabinete de Seguridad de manera conjunta, y que él la avaló. 

Minutos más tarde el Gabinete de Seguridad dio un mensaje sobre los hechos.

Pero ahí el Secretario de la Defensa Nacional reconoció que el grupo responsable del operativo "actuó de manera precipitada, con deficiente planeación, así como falta de previsión sobre las consecuencias de la intervención, omitiendo además obtener el consenso de sus superiores, es decir, del Gabinete de Seguridad”.

Y que los efectos negativos de esa acción precipitada tuvieron consecuencias. En efecto, deja al país como una república bananera, las encuestas publicadas son evidentes.

Hay que creerle al presidente eso de que no sabía los detalles del operativo, recuerdo que cuando la Marina -y agentes de la DEA-, detuvo a Joaquín Guzmán Loera en Mazatlán, con apoyo de la DEA; el presidente EPN no tenía ni idea; se enteró horas después, estaba jugando golf en Malinalco.

¿Qué ocurrió en Culiacán?

No sabemos mucho, pero se especula que habría participado en el operativo la DEA, hay datos duros que publicó Rio Doce.

Hubo 14 personas fallecidas -4 víctimas inocentes-, los demás son miembros de grupos criminales y elementos de seguridad; 21 heridos en 14 enfrentamientos; hubo 19 bloqueos en la Ciudad y 47 internos prófugos, de los 55 que habían escapado.

¿Los daños materiales? ¡Enormes! Y el daño a la sociedad terrible e irreparable, sobre todo a la población infantil que se vio en medio de las balas.