Opinión

Teoría de la meritocracia y el culto al individualismo

Las confrontaciones que se viven todos los días en redes sociales, son parte de la percepción de dos visiones distintas de un México polarizado. | Ismael Jiménez

  • 19/02/2020
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Las confrontaciones que se viven todos los días en redes sociales, que en ocasiones toma tintes de disputas encarnizadas, son parte de la percepción de dos visiones distintas de un México polarizado.

Lo anterior tiene su origen entre otros factores en una ideología que fue sembrada durante los últimos 35 años en algunos colegios privados y círculos empresariales nacionales y multinacionales que promovieron la teoría de la meritocracia y el culto al individualismo.

Ese pensamiento pragmático, estuvo dirigido a las generaciones que hoy en día se encuentran entre los 20 y 37 años de edad y que en la actualidad, son los principales usuarios de internet.

Esa generación que hoy vive y trabaja en las grandes urbes, está convencida de haber obtenido sus triunfos personales en base a la meritocracia fruto de sus esfuerzos y talentos.

En realidad, la percepción del individualismo como ser supremo en la sociedad urbana tiene mucho más tiempo, pero es con el neoliberalismo y la llegada de internet, que se agudiza esa percepción de superioridad en función del éxito individual como resultado de la cultura del esfuerzo.

Las críticas y discusiones sobre el apoyo a los jóvenes becarios o mal llamados ninis, son un fiel reflejo de lo expuesto anteriormente, pues para muchos, es una aberración ofrecer dinero a estos grupos que son considerados parásitos sociales, pues su condición de pobreza, es causa de su improductividad y falta de actitud para buscar oportunidades que los saquen de su miseria.

En algunas instituciones de educación privada, por algún tiempo, se manejó la teoría de que si desaparecieran todas las zonas marginadas y junto con ellas sus pobladores, el PIB mexicano crecería a niveles de 7 por ciento anual.

La teoría de la meritocracia y sus creyentes, ignoran o simplemente desestiman el hecho de que las personas que viven en situación de pobreza, no eligieron su condición social de vida, antes de eso, son herederos una larga historia de generaciones que han debido migrar de sus lugares de origen por falta de oportunidades.

Entre esos dos polos y nublados por el espejismo del neoliberalismo, quedó atrapado un segmento de la sociedad que aspira a pertenecer a una clase alta a la que difícilmente accederá, pues en su mayoría, son personas que provienen de clases trabajadoras, pero que su condición actual como empleados, los hace sentir que pertenecen a la élite más productiva y generadora de riqueza de este país.

La cultura de la meritocracia es solo uno de los velos construidos por el neoliberalismo que justifica el desprecio por quienes no tuvieron acceso a mejores condiciones de desarrollo.

El exacerbado culto a la individualidad ha contribuido a echar en el olvido hechos pasados como las crisis económicas que derivaron en el Fobaproa, devaluaciones y actos de corrupción que hoy día toda la sociedad continua pagando.

Por ello es importante para algunos grupos olvidar el pasado reciente y omitir la historia, pues los éxitos y el culto a la meritocracia se viven y se construyen con el día a día, según la visión de su propio México.

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