Opinión

¿Televisión educativa?

Durante mucho tiempo la educación básica en México ha estado sometida a la lucha de sindicatos de la educación. | Joel Hernández Santiago

  • 05/08/2020
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Algo tenía que salir de la invitación que hizo el presidente Andrés Manuel López Obrador a los directivos de las grandes corporaciones de televisión en México para acompañarlo en su viaje a Washington y ‘estrechar la mano’ de su amigo Donald J. Trump.

El viaje del 7 y 8 de julio pasado estuvo acompañado de cordialidad con la crema y nata de las televisoras mexicanas. El poder político y el poder mediático estaban ahí, hombro con hombro, como muestra de que no todo es ‘neoliberalismo’ o ‘conservadurismo’ o ‘prensa fi fi’. También existe la praxis política y la praxis empresarial. El mundo de los intereses y las facturas...

Así que de pronto, como de la chistera, este 3 de agosto apareció la solución para apoyar a la educación básica del país luego de que desde el 20 de marzo de este año se suspendieran las clases por la pandemia...

...Una pandemia que se alarga y el plazo para que el famoso semáforo-López-Gatell se ponga en verde, que es cuando el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán dice que podrían regresar los niños y jóvenes a las aulas, se ve muy lejos.

[Aunque las cosas tienen sus variantes. Dada la voluntad obediente del sub secretario de Salud, Hugo López Gatell, el color del semáforo se podría poner en verde en cualquier momento, de acuerdo con las indicaciones que reciba de su autoridad superior.]

Luego la Secretaría de Educación Pública intentó apoyar el proceso educativo básico a distancia mediante el uso de computadoras. Fue un fracaso por varias razones:

No todas las familias pueden tener computadora, no todos los niños tienen acceso a ellas y cuando hace tiempo se les entregaron tabletas para su uso, éstas inmediatamente fueron vendidas para obtener recursos para la subsistencia doméstica. Así fue. La pobreza sigue ahí, como el dinosaurio de Tito Monterroso. No todo el país es urbano y en lugares distantes el tema de la digitalización educativo estaba muy lejos de la realidad cotidiana.

Y sí. Era indispensable que los niños dejaran de ir a la escuela por su propia seguridad, por la de los maestros, de los apoyos escolares, de los padres de familia y de la comunidad. Todo junto.

El problema no era sólo que la pandemia por covid-19 marcaba nuevas rutas y problemas; los problemas del bajo nivel de la calidad educativa básica en México ya existían años atrás. Problemas de gobierno y de responsabilidad educativa; pero, sobre todo, problemas sindicales que han hecho un verdadero desastre en esta materia.

Durante mucho tiempo la educación básica en México ha estado sometida a la lucha de sindicatos de la educación. Esto es que muchas de las decisiones de naturaleza pedagógica se tienen que someter a los criterios de sindicatos que tienen como objetivo la lucha política y no la pugna por la calidad de la educación. Y si no, véase el verdadero desastre que ha hecho la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación-22 en Oaxaca.

Paros frecuentes. Maestros como rehenes de sus líderes. Niños y niñas sin escuela por días-semanas-meses-ciclos escolares... Y el gobierno débil, tanto el federal como los estatales, que acceden a las exigencias de un magisterio que deja de serlo cuando sale de las aulas para bloquear calles, agredir a todos y saberse inútiles. Días sin clases-días de vida perdidos...

De hecho, este ciclo escolar 20-21 es un ciclo perdido para los niños mexicanos. Los paliativos que se dan para solucionarlo son eso, y nada más.

Ahora, para aprovechar la buena relación que ‘nació’ en un viaje presidencial a Estados Unidos, los empresarios se aprestan a ser solidarios para dar clases a los niños de México.

Y todo este proyecto nuevo comenzará el 24 de agosto, para atender a 30 millones de estudiantes mediante clases virtuales que serán transmitidas a través de cuatro cadenas concesionadas, 36 radiodifusoras –de las mismas cadenas- y los medios públicos y se transmitirán más de cuatro mil 550 programas de televisión y 640 de radio en 20 lenguas indígenas acordes con los programas de estudio a nivel básico y bachillerato.

El presidente lo anunció el 3 de agosto y, como ocurre en estos casos de apoyos solidarios, se tendrán que pagar costos de operación. Dice que se hará un “gasto social” – ¿De cuánto es este gasto social? ¿O es una forma de apoyar a medios para que estos apoyen al gobierno, como ya se vio al regreso del famoso viaje a la Casa Blanca cuando anunciaban “el éxito inconmensurable del viaje”? ¿Para quién?

En todo caso es un modelo de educación televisiva que intenta rescatar el ciclo escolar, a pesar de que –lo dicho– éste ya está perdido y aunque los niños pasarán al siguiente ciclo, la carga de aprendizaje que debieron tener en estos meses no existe y no se recuperará.

Bien la intención externa de apoyar al tema educativo de los niños de México con alternativas como esta. Lamentablemente no son la solución eficiente al aprendizaje y sí suena mucho más a que con esto se están comprando voluntades y servicios de propaganda política. En fin.

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