Opinión

Tecnologías de la información

La apuesta de la Suprema Corte para acercarse a la población. | Areli Cano Guadiana

  • 06/09/2018
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Los vertiginosos cambios producidos por los sistemas de cómputo y de comunicaciones han incidido en todos los ámbitos de la vida y continúan haciéndolo cada día. En el terreno jurídico, en específico en las instancias judiciales, existen grandes oportunidades para vincularse con la sociedad bajo este escenario. Las instituciones comienzan a aprovechar las tecnologías digitales como vía para mejorar el acceso a la justicia, crear lazos con las personas y contribuir a la construcción de una cultura jurídica más sólida en la sociedad.

En nuestro país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha mostrado proactiva en el uso de medios electrónicos en diversos planos. Mediante la señal de televisión del Canal Judicial es posible conocer su trabajo jurisdiccional, asistir a los debates de las sesiones de su pleno e, incluso, ver programas de análisis sobre temas específicos del derecho. Asimismo, pone en línea el acervo jurisprudencial histórico a través del Semanario Judicial de la Federación, mecanismo sumamente valioso para abogados y estudiosos del Derecho. Otra vertiente de apropiación tecnológica, es el uso de las redes sociales para comunicar las actividades cotidianas a la sociedad. En un escenario en que cada vez más personas se enteran por medio de Facebook y Twitter, se debe reconocer el acierto de nuestro máximo tribunal en sumarse a estas plataformas de comunicación, con una participación sumamente activa al dar a conocer sentencias y jurisprudencias relevantes, resúmenes de casos abordados por el pleno y estadísticas judiciales, usando lenguaje ciudadano y con apoyo de infografías; llegando a alrededor de medio millón de seguidores en cada una de sus cuentas.

Al escrutinio de la colectividad

Así, el Poder Judicial rompe con los límites que tradicionalmente tenía el derecho, como materia de lenguaje técnico y complicado, de difícil acceso a la población, al abrir el vasto acervo de conocimiento jurídico al escrutinio de la colectividad, por medio de tecnologías que le permiten llegar a audiencias más amplias sin importar la distancia geográfica, lo que se adiciona a las vías convencionales, entre las que se encuentran los medios impresos y las casas de cultura jurídica.

En este sentido, recientemente la Corte anunció la puesta a disposición pública del acervo de sus resoluciones, entrevistas y noticias en la plataforma de aplicaciones ITunes, a la cual se puede acceder a través de internet desde cualquier parte del mundo. Estos esfuerzos tienen una pertinencia innegable, particularmente si se toma en consideración que la producción jurídica se corresponde con los problemas que aquejan a la sociedad todos los días, por lo que contribuir al entendimiento del funcionamiento de los órganos jurisdiccionales, de los derechos y de la forma de exigirlos, opera en favor de las personas.

También es importante el vínculo de estas acciones de difusión con la necesaria transparencia en la actuación de las instituciones gubernativas. Desde esta vertiente, la mayor prolijidad en la difusión de las labores de la Suprema Corte tiene que ver también con la posibilidad de que abogados, defensores de derechos humanos, organismos civiles y el público en general, fiscalicen el funcionamiento del alto tribunal, en un ejercicio de robustecimiento del marco de rendición de cuentas a que debe ceñirse toda institución estatal. Lo anterior, cobra aún mayor relevancia dado el importante rol ejercido por la labor de la Corte en el sistema político de nuestro país, que conlleva una influencia significativa en las relaciones entre el Estado y los gobernados, al incidir en la configuración y delimitación del marco de derechos y de su vigencia a través del control y equilibrio en la actuación de las instituciones.

Los pasos dados por la SCJN en la adopción de las tecnologías de la información para acercarse a la sociedad pueden convertirse en un referente para los poderes judiciales de las entidades federativas, quienes atienden problemáticas próximas de las personas. Los espacios jurisdiccionales locales pueden tomar estas buenas prácticas y adaptarlas a las necesidades de su contexto a efecto de estrechar sus vínculos con las comunidades a las que prestan sus servicios.

La nueva fórmula digital aplicada por la Corte para divulgar su accionar tendría que ser también considerada por otras instancias públicas, tanto del orden federal como local. En ese sentido, sería conveniente, por ejemplo, que las cámaras del H. Congreso de la Unión, cuya nueva integración acaba de entrar en funciones, pudieran hacer lo propio, en un marco de Parlamento Abierto, para dar resonancia a la actuación legislativa, materializada en las deliberaciones en el pleno y en las comisiones, el desarrollo de los foros de consulta y diálogo, así como las participaciones que se dan en los eventos públicos que se organizan.

El uso de las tecnologías para difundir la producción del conocimiento jurídico sirve para la construcción de una necesaria cultura cívica y para fomentar una mayor participación ciudadana en las cuestiones relevantes asociadas al tema. Sin duda, la vida democrática se robustece con la comprensión del contexto normativo, de las prerrogativas y obligaciones, así como de las labores de los órganos jurisdiccionales.

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areli.cano09@gmail.com

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