Opinión

Tecnología al servicio de las elecciones

El uso de la tecnología es esencial para superar obstáculos y mejorar el desempeño en la organización de los comicios. | Carla Humphrey

  • 12/05/2022
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El pasado lunes, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) conoció el informe sobre el seguimiento a la acreditación de las y los observadores electorales en los procesos electorales locales y extraordinarios de 2021-2022 y de las personas que participaron en esta calidad en la Revocación de Mandato. Este documento resulta muy valioso para conocer la actuación del Instituto con las y los observadores de cara a la emergencia sanitaria y al uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Este informe destaca la utilidad de las herramientas tecnológicas – en particular internet- para garantizar el cumplimiento de las obligaciones y funciones de la autoridad electoral y, en particular, con las metas y objetivos de la observación electoral. Sin embargo, los cambios tecnológicos son tan veloces que se debe revalorar continuamente el uso de tecnologías para determinar si deben implementarse nuevos mecanismos o actualizar los existentes.

Tenemos que seguir avanzando y explotar, sin miedos ni tabúes, su uso para conseguir mejores resultados y mayor eficacia en los procesos electorales e instrumentos de democracia directa. Esto debe ser un paso necesario para optimizar y facilitar las funciones electorales y propiciar la cercanía con las y los electores. El objetivo consiste en hacer uso de aquellas herramientas que permitan maximizar derechos y, en consecuencia, propicien una mayor participación de la ciudadanía.

En el informe presentado ante el Consejo General, se da cuenta del uso del Portal Público del INE para hacer el registro de las personas interesadas en hacer la observación de ambos procesos. El 62% de las personas interesadas en observar las elecciones extraordinarias y el ejercicio de la Revocación de Mandato, el 95% de los casos realizaron su inscripción usando la plataforma del INE.

Otros ejemplos del uso de la tecnología en las elecciones fueron la capacitación de las personas interesadas, para lo que se utilizaron las plataformas digitales del INE. En en caso de los procesos locales, fue en un 41%, mientras que en la Revocación de Mandato fue del 70%.  En las actividades de difusión en los Procesos Locales, 72 actividades fueron realizadas por Internet y se enviaron mil 200 correos electrónicos; para los procesos extraordinarios se llevaron a cabo 2 mil 584 actividades en redes sociales y 2 mil 476 a través del correo electrónico, y para el ejercicio de Revocación de Mandato 2 mil 584 se realizaron por internet y 2 mil 476 por correo electrónico.

Así queda demostrado que el uso de la tecnología es esencial para superar obstáculos y mejorar el desempeño en la organización de los comicios. Una de sus principales virtudes es que se puede incrementar la eficiencia de las actividades que se realizan en cualquier momento del ciclo electoral, cumpliendo con los principios rectores de la materia electoral. Es decir, la tecnología puede ser de gran utilidad en muchas actividades que van desde los temas administrativos, la reducción de costos -a largo plazo- hasta como medida de fortalecimiento en el acceso a la información y la transparencia (como el sistema de resultados preliminares y el de cómputos distritales).

No obstante, no debe ser visto como un fin en sí mismo. Debe verse como un medio o recurso mediante el cual se puede facilitar y a la vez agilizar una función, que tiene como objetivo el fortalecimiento y legitimación de la actuación de las autoridades electorales en beneficio de la democracia en nuestro país.

De hecho, uno de los parámetros internacionales dados por la Organización de Estados Americanos (OEA), en su estudio sobre tecnología aplicadas al ciclo electoral, ha sido que los organismos electorales suelen desarrollar o adaptar componentes tecnológicos en acuerdo a la idiosincrasia del país, es decir, en torno a la condición política, desarrollo, tradición y práctica. Además, precisan que el éxito en adoptar una nueva tecnología está sujeto en gran parte a la necesidad de resolver un problema puntual que ha significado un reto para el organismo electoral.

En suma, se puede acompañar la conclusión de que el uso de la tecnología debe ser gradual y no de golpe, mediante extensos programas de prueba e instrumentación que ayudan a establecer la confianza pública en las elecciones y en las mismas autoridades. Así, se permitiría ir construyendo la confianza en su uso con pruebas piloto que, con el paso del tiempo, permitan mejorar y subsanar aquello que aún presente un déficit organizacional.

Así se tendrán resultados a mediano y largo plazo que permitan su correcta implementación. Se busca un escenario que sea ganar-ganar para todas y todos los actores involucrados en la función estatal comicial.

El informe demuestra que podemos y debemos seguir avanzando en la implementación de las herramientas tecnológicas en los procesos electorales y ejercicios de democracia directa. Ojalá sigamos echando mano de ella, evaluando e implementando las medidas que deben tomarse para ser cada vez más eficientes y más cercanos a las y los ciudadanos.

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