Opinión

¿Tecnoestresados?

Por: José Antonio Sosa Plata.

  • 17/11/2016
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El diagnóstico debería preocuparnos a todos. La adición a la tecnología que se ha registrado en México durante los últimos años nos ha colocado ya como el país "más estresado" del planeta, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (#OCDE).

 

Estamos ante un nuevo problema de salud pública.

 

Y no es exageración. Se trata de una realidad que empieza a tener impactos sociales y económicos significativos que requieren la atención oportuna del Estado. Si no se responde en forma oportuna, el costo para la sociedad será muy alto.

 

Los dispositivos móviles cambiaron nuestras vidas.

 

Las aportaciones que brindan son múltiples y muy valiosas, principalmente para la educación, la productividad y el entretenimiento. Sus beneficios son más que suficientes para justificar el uso extendido de Internet y el acceso de todos a las nuevas tecnologías.

 

Sin embargo, el abuso puede convertirse en adicción.

 

¿Quién no se ha percatado del uso excesivo de los dispositivos en el transporte público y privado, en los cines y restaurantes, en los teatros y en la vía pública? ¿En qué formas ha afectado la convivencia por su uso exagerado dentro y fuera de la casa?

 

La #Tecnoadicción está relacionada con el estrés.

 

Esta es una de las conclusiones a las que llegó Erika Villavicencio Ayub, investigadora de la Facultad de Psicología (FP) de la #UNAM, quien asegura que "uno de los puntos clave para detectar a un adicto es calcular el tiempo que pasa 'conectado' y qué actitud toma cuando no tiene acceso" (véase la nota completa en @UNAMGacetaDig).

 

Los ejemplos sobran y todos los conocemos.

 

Tal vez usted ya sea o esté al borde de convertirse en un adicto y no se ha dado cuenta. “¿Qué sensaciones ha experimentado cuando ha salido de su casa sin el teléfono celular y se regresa porque es insoportable la sensación de vacío y ansiedad?". Esta situación y otras que han derivado en consecuencias graves o trágicas (accidentes al manejar, por ejemplo) forman parte de las preocupaciones de Villavicencio y de los investigadores que están analizando el problema.

 

Los riesgos y amenazas van más allá.

 

Por un lado, el #Tecnoestrés se puede manifestar en tres tipos de enfermedad: #Tecnofobia, #Tecnofatiga y #Tecnoadicción. Cada una expresa alteraciones conductuales particulares y Villavicencio Ayub sugiere acciones específicas "para convivir y tener una vida en mayor balance".

 

Sin embargo, la solución no es tan sencilla.

 

En la medida en que el problema siga avanzando, los impactos negativos serán mayores, no sólo para la convivencia familiar y social, sino para la economía nacional, tal como está sucediendo con otras enfermedades que hace apenas algunas décadas no eran motivo de preocupación.

 

Me refiero a la diabetes, el sobrepeso y la obesidad.

 

La declaratoria de emergencia epidemiológica que el Gobierno de la República emitió esta semana representa más que un llamado de atención. Es el claro ejemplo de lo que sucede cuando no se toman las medidas adecuadas a tiempo, sea porque no se tuvo la visión de lo que podría suceder o porque en el análisispesaron más los intereses particulares de unos cuantos.

 

Los datos son en verdad alarmantes.

 

De acuerdo con información proporcionada por el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Pablo Kuri Morales, entre 1980 y 2015, 268 mil 275 mexicanos murieron por diabetes. En 2015 se registraron 98 mil 450 defunciones. En el país hay 35% de obesidad infantil. Además, un niño que hoy tiene 5 años y que padece obesidad o sobrepeso tiene 70% de probabilidad de ser diabético".

 

¿Quién lo hubiera imaginado hace 30 años?

 

El funcionario reconoció también que las campañas publicitarias como la de Chécate, mídete, muévete han sido insuficientes. Y tiene razón. Por supuesto que ese esquema de comunicación con la sociedad ya no funciona. Pero lo más delicado es que no se estén explorando los nuevos modelos que se necesitan.

 

Es urgente cambiar el paradigma.

 

La #ComunicaciónPolítica y la #ComunicaciónDeGobierno no sólo sirven para promover la imagen de los políticos ni dar cuenta de avances y resultados de los programas institucionales. Lo cierto es que aún no terminan por comprenderse los retos que nos están planteando la convergencia tecnológica y el desarrollo de las #RedesSociales.

 

Estamos ante un desafío muy grande, pero viable y factible.

 

El cambio de cultura que necesita el país en cuanto a medidas de prevención atraviesa por una transformación en la forma de concebir y hacer comunicación. Es incomprensible que para resolver un problema generado desde los medios de comunicación modernos no se recurra a ellos haciendo uso de su potencial y capacidad transformadora. Los gobiernos deben considerar que el costo más bajo se logrará actuando desde ahora.

 

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Preguntas y comentarios a sosaplata@live.com

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