Opinión

“Te lo firmo y te lo cumplo”

Otros compromisos quedaron en el aire y será difícil que en solo diez meses el Presidente de México y su equipo de trabajo concluyan con estos | Joel Hernández

  • 31/01/2018
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El lunes 29 de enero, el nuevo secretario del Trabajo, Roberto Campa Cifrián dijo que en reunión con el gabinete, el presidente Enrique Peña Nieto, hizo un llamado a los funcionarios federales  “a trabajar con mayor intensidad para cerrar los pendientes en el último año de administración”, y que la indicación del mandatario es la de “trabajar, trabajar, trabajar”.

Bien eso. Es bueno saber que tienen diez meses para acelerar el paso y terminar con los compromisos adquiridos durante la campaña presidencial y ya en gobierno. Y mejor es saber que los funcionarios tienen tareas pendientes de las que los mexicanos aún esperan solución.

No está por demás recordar que cada uno de ellos tiene un compromiso de trabajo, pero también de ética y de responsabilidad pública desde el momento en el que protestan cumplir y hacer cumplir con esa responsabilidad y con las leyes que lo exigen…

De todos modos ¿se acuerdan de aquella frase de campaña?, por la que el entonces candidato a la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, se comprometió a cumplir puntualmente con sus compromisos de gobierno y, por lo mismo, en actos públicos multitudinarios, al estilo que acostumbra, firmó ante notarios que así habría de ser si llegaba a la presidencia de México:

Te lo firmo y te lo cumplo

Y luego de discursos en los que por toda la República analizaba el estado de la situación, exponía lo que habría de hacer en el Ejecutivo. Y ahí los notarios apuntando el compromiso… (Por cierto, ¿dónde está cada uno de esos notarios? ¿El Colegio de Notarios no tiene algo qué decir?)

¿En qué se trabajó entonces?


Todavía a finales del año pasado el mandatario apenas había entregado el 38.35 por ciento de 266 compromisos: es decir, 102.

Entre los compromisos más evidentes por ser más políticamente “vendibles” estaba lo de la seguridad. De hecho afirmó que combatiría esa mancuerna maligna que tanto daña a los mexicanos, dijo: “corrupción y violencia”.

Dijo que se crearía una Comisión Nacional Anticorrupción. Y que esta acabaría con ese flagelo porque sería la instancia más pura y cristalina que en México hubiera sido. Luego los mexicanos seríamos testigos de los dimes y diretes entre grupos de poder, entre partidos políticos e intereses premeditados de gobierno tan solo para nombrar al nuevo Fiscal Anticorrupción. Y la corrupción tan campante.

De hecho, no hay día en el que no se señale a México como uno de los países más corruptos del mundo. Y esa corrupción tiene que ver, principalmente, con agentes de gobierno, tanto en la burocracia como en los instrumentos de seguridad pública…

Y de ahí también que en gran medida la violencia que hace que México hubiera vivido un 2017 como el más violento de su historia. Según Santiago Roel, director de Semáforo Delictivo el 75% de los homicidios dolosos registrados en el país durante 2017 fueron “ejecuciones” del crimen organizado, las cuales, a su vez, tuvieron un alza de 55% con relación a 2016. De enero a noviembre se registraron 23,101 homicidios, de acuerdo con cifras oficiales.

Milagros en 10 meses


Este panorama es trágico por todo. Pero si bien la corrupción y la violencia no fueron solucionadas, asimismo otros compromisos quedaron en el aire y será muy difícil que en tan solo diez meses el Presidente de México y su equipo de trabajo concluyan con la larguísima lista de pendientes. Algunos calculan que al paso que han trabajado, tardarían por lo menos otros diez años para concluirlos a medias.

Un recurso que utilizó el gobierno que inició en diciembre de 2012 fue aquel famoso “Pacto por México” en el que participaron tanto el gobierno priísta como los dirigentes del Partido Acción Nacional (PAN) y Partido de la Revolución Democrática (PRD). Ahí se prometían Reformas Estructurales de gran calado para solucionar el tema energético, educativo, salud, productividad…

Por lo menos en el tema educativo todo está pendiente y seguimos siendo un país de quinto año de primaria. La OCDE nos coloca como uno de los países con mayor déficit educativo hasta meses recientes. El tema energético ni se diga, de aquel “Con estas reformas no subirá el combustible en México” a la triste realidad de hoy, hay un gran trecho de promesas incumplidas.

Y así en adelante. Ya solo faltan diez meses de “trabajo, trabajo, trabajo”, pero será muy difícil que los resultados estén a la vista en noviembre de este año. Un poco como remedio para la preocupación nacional, el señor Aurelio Nuño llegó a decir que los resultados de la Reforma Educativa se comenzarán a percibir dentro de diez años, por lo menos… Bueno.

Por cierto, aquello de las reformas estructurales, se ha caído del discurso político y ya nadie dice esta boca es mía, en este momento, y mucho menos el precandidato priísta José Antonio Meade.

Puedes leer: Te lo firmo ¿y si no lo cumplo?

Así que, pues eso, a ponerse a trabajar porque el proceso electoral ya está en marcha y el panorama no es nada favorable al partido en el gobierno, precisamente por todo esto… y más.

A menos que este mismo gobierno haga operar la maquinaria de Estado para forzar la llegada de un presidente priísta que, asimismo, promete ya el cielo, la luna y las estrellas para los seis años siguientes, en tanto que los mexicanos seguimos pendientes de lo que aún está pendiente. 

Lee, además: ¿Y los principios, Groucho?

@joelhsantiago | @OpinionLSR | @lasillarota


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