Opinión

Sobre mis vecinos

Estamos acostumbrados a la queja cómoda, al activismo de escritorio, a “las autoridades no hacen” | Pamela Cerdeira

  • 07/05/2018
  • Escuchar

Quiero contarles sobre mis vecinos. Podría platicarles sobre esos vecinos que creen que el parque que compartimos es un basurero y dejan ahí los muebles que ya no le sirven, o que quitaron el mármol de su casa pero no les alcanzó para el camión de cascajo y lo arrumbaron bajo los árboles, también podría platicarles sobre los que pasean a sus perros y no llevan una bolsa para recoger sus heces. Pero en esta ocasión no es de ellos de quienes les quiero hablar, porque seguramente todos tienen, son un vecino o han sido un vecino así. No hay que apenarse, todos somos ciudadanos en proceso de construcción. 

Les quiero platicar sobre otro grupo de vecinos. Y para ser justa debería decir vecinas, pues sin demeritar a los hombres que participan, en su mayoría son mujeres. Cambiaré sus nombres para no dejar a nadie fuera, así cualquiera puede ser Ana, Brenda o Carmen.

Ana y Brenda salen los fines de semana a barrer un pequeño corredor de concreto por el que pasean personas de al menos dos colonias vecinas.

Nadie les paga por hacerlo, lo hacen porque quieren verlo limpio

Carmen y Diana han dedicado más horas y días de los que les gustaría contar a hacer visitas a la delegación, mandar correos a la Secretaría de Seguridad Pública y construir una red de contactos para que los servidores públicos hagan su trabajo y lo hagan bien. No están solas, cuando la delegación manda personal para limpiar los jardines las acompañan Edna y Fede quienes compran agua o refresco para darles a los trabajadores de la delegación mientras ellos hacen su trabajo y además señalar si hay algo que se les esté olvidando. Así, en un esfuerzo por transformar su entorno en uno mucho más limpio, bonito y como consecuencia también más seguro, han conseguido instalar alarmas vecinas, despejar y arreglar luminarias, recoger toneladas de basura y lo que sonaría como una verdadera misión imposible en una ciudad que vive siempre con prisa como la nuestra: que los vecinos se conozcan.

¿Por qué algo parecería meramente cultivar relaciones entre vecinos es importante? Porque nadie cuida lo que no conoce, si conoces a tus vecinos te preocupas por ellos y si todos nos preocupamos por el otro siempre habrá quién se preocupe por ti.

La delegación hizo su trabajo porque ellas fueron a señalar cuáles eran las necesidades de la colonia, alzaron la voz y lo que es más difícil, insistieron.

Aprendieron que no era lo mismo si una persona se presentaba en ventanilla pidiendo podar un árbol que está por caerse, a que la misma persona se presentara con una solicitud firmada por 50 más. Estamos acostumbrados a la queja cómoda, al activismo de escritorio, a “las autoridades no hacen”. Ellas dejaron eso de lado y decidieron hacerlo de la mano de las autoridades.

Activistas inmediatos

El camino no ha sido fácil, han tenido que sortear burocracia, activistas inmediatos y el lastre que cargamos como sociedad: el complejo del “que alguien más lo haga”.

Explico, el activista inmediato es aquel que decide arropar por la vía violenta una causa sin tomarse la molestia de antes informarse y ante la duda ataca. En el camino de la recuperación del espacio público se han tenido que podar árboles que estaban ya secos e invadidos por plaga, es la parte inicial de un proceso que culmina con la siembra de nuevos árboles aptos para ese espacio. Alguien preocupado por salvar árboles preguntaría por qué los cortan y entonces aprendería que cortar un árbol por la vía legal implica un proceso larguísimo que involucra biólogos que lo autoricen. Un activista inmediato insultaría a quienes están cortando y podando el árbol, no importando que esté muerto y que sea un riesgo para todos.

Y por último, el “que alguien más lo haga”, tenemos ideas maravillosas para que alguien más ejecute pero no las ganas suficientes para hacerlo nosotros. Mis vecinas sí, ellas tienen tantas ganas que nunca falta quién les pida que resuelvan los problemas particulares de otros. Además de las ganas, tienen toneladas de paciencia para responder siempre muy amables y con la información adecuada para que el necesitado o necesitada en cuestión pueda resolver el problema que le aqueja.

Mis vecinas decidieron arreglar un parque y en realidad lo que están haciendo es construir una comunidad.

Les diría que les deseo que todos tengan vecinas como las mías, pero no, si queremos ser un mejor país tenemos que convertirnos todos y todas en vecinos como ellas.  

¿Y si fuera el PRI?

@PamCerdeira · @OpinionLSR · @lasillarota

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.