Como resultado de la elección, la coalición integrada por Morena, Partido del Trabajo y Encuentro Social logró reunir más de la mitad de las curules tanto en el Senado de la República como en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, estando por definirse exactamente cuántas posiciones le corresponderán a cada partido que se agrupó en esa coalición.

Mucho se ha dicho sobre esta nueva situación, que por cierto al menos en la cámara baja no es tan extraña en el México contemporáneo, donde hoy partidos que se coaligaron en la elección pasada cuentan con una precaria mayoría. Lo peculiar de lo ocurrido en los comicios de 2018 es que un único bloque cuente con la mayoría en ambas cámaras y que en conjunto se encuentren cerca de alcanzar la mayoría calificada requerida para lograr reformas constitucionales.

¿Dominancia o hegemonía?

La dominancia es una condición que potencialmente tiene un partido o conjunto de partidos en un sistema y que indica su capacidad fáctica de imponer decisiones como mayoría y no requerir de alianzas para lograr aprobar la agenda de gobierno. En ese sentido, el conjunto de partidos que integraron la coalición que respaldó la candidatura presidencial ganadora tienen indiscutiblemente un carácter dominante, aunque Morena es hoy por sí sólo un partido minoritario que, al formar parte de una coalición mayoritaria, goza de un predominio que puede ejercer, pero en alianza.

A diferencia, el carácter de hegemónico es propio de un sistema y no de un partido, y es consecuencia de las reglas electorales: un sistema es hegemónico cuando las normas establecidas no posibilitan que se pueda lograr una alternancia, por lo que las minorías no cuentan con condiciones que les permitan eventualmente convertirse en mayorías. En ese sentido, Morena y los partidos que se coaligaron con él accedieron a la condición de mayoría con reglas que permitieron que se dieran una alternancia, la cual ha ocurrido en el ámbito legislativo en diversas ocasiones en las últimas décadas, por lo que es claro que en México no ha existido un sistema hegemónico hace tiempo.

Las posibilidades de alternancia

Las reglas que permitieron a Morena y sus aliados lograr la mayoría legislativa no se han modificado de manera tal que se obstaculice la posibilidad de alternancia. Por ende, ningún partido o conjunto de partidos detenta hoy día una condición que pueda considerarse hegemónica. Nuestro sistema electoral vigente es por consecuencia formalmente democrático, al menos hasta ahora.

Un riesgo que existe es que la mayoría que se ha conformado lleve a promover reformas, con o sin el respaldo de las minorías, que inhiban la posibilidad de una alternancia a futuro, como podría ser la eliminación de la representación proporcional en los órganos legislativos. Es un riesgo, pero desde luego no una realidad. Esperemos quede en eso: en una amenaza que jamás se concrete.

De los costos y beneficios de la coaliciones

@ricartur59 | @OpinionLSR | @lasillarota



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