La solidaridad es la única virtud en las tragedias humanas. En la Ciudad de México y cuando menos también en Morelos y Puebla se vivió uno de los terremotos más fuertes que se hayan visto. Hace unos días fue Oaxaca y Chiapas, pero además la destrucción de los huracanes durante los últimos meses.


A la hora de cerrar esta columna ni siquiera estoy seguro de la magnitud de la tragedia; vi caer plafones desde muy alto, libreros en el piso y rastros de techo en los pasillos de la Cámara de Diputados, vi a las personas ayudando a llevar el tránsito, vi los terribles videos que circulan por redes sociales de un edificio derrumbándose, de otro donde se caía la fachada, las fotos del Tec, de Coapa, de la Roma y de otras zonas más. El Presidente acaba de declarar el número de edificios caídos o con serios daños estructurales, ya hay conteos de gente que perdió la vida.


Esta tarde la ciudad huele a dolor y despedida y mientras las noticias siguen llegando y se siguen reportando personas, sabemos que hoy no todos llegarán y algunos más no tendrán a donde llegar. No viví el terremoto de 85, estaba en Mérida y tenía cuatro años; no soy indiferente a todo el dolor que se vivió en Oaxaca y en Chiapas hace unos días o todo lo que se vive cotidianamente en todo México, pero pocas veces se ve y se siente tan presente.


La política es bonita en estos casos como casi cualquier oficio humano. Los hospitales abiertos a todos, la gente ayudando en las calles hasta a que el tráfico avance, las cadenas humanas para quitar escombros y rescatar personas. Eso da gusto verlo y también saber que la solidaridad es natural.


Esta tragedia no es distinta a lo que se ha vivido en otros lados. Todo el dolor y toda persona es igual y también la solidaridad es igual. Los ciudadanos que estuvieron y siguen ayudando, el Ejército, la Marina, la Policía, la Cruz Roja, los Bomberos, Protección Civil y todos aquellos que reaccionan de la mejor manera ante el riesgo, demuestran el valor de la persona.

Solo resta esperar que no se sigan acumulando incidentes, que se rescate a la mayor cantidad de personas posible y que cada quien haga su parte.

No deja de sorprender que haya sido en la misma fecha hace más de tres décadas... unas horas después del simulacro para recordar a las víctimas. No deja de sorprender que no falten hijos de... que utilicen la tragedia para abusar, que mientras unos salen a ordenar el tráfico como voluntarios otros salgan a asaltar; que mientras algunos en realidad se están jugando la vida por salvar personas, otros utilicen uniformes para presentarse como autoridad y robar.

México es la solidaridad de sus ciudadanos y esta tarde de martes nos reafirmamos como sociedad.


@JulioCastilloL@OpinionLSR@lasillarota 





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