Más allá de la estrategia para desacreditar al presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya, por la imposibilidad de demostrar el origen de las propiedades de su familia, por alrededor de 300 millones de pesos (mdp), se encuentran problemas coyunturales y estructurales del país y de la administración federal.

Son problemas coyunturales, cuando el cálculo no incluyó la posibilidad que esta estrategia lograra unificar el propósito de crear un Frente Amplio electoral, entre el PAN, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC), tal y como sucedió la semana pasada, cuando las dirigencias de esos partidos acudieron al Instituto Nacional Electoral (INE) a expresar su voluntad en constituirse como tal.

Este escenario viene a complicar las aspiraciones de Andrés Manuel López Obrador, por la atomización del voto que esto representa. Esto significa que el Frente Amplio lograría retirarle votos al presidente de Morena, en su calidad de probable candidato a la Presidencia de la República y, por ahora, la percepción es que, por el peso político que representa, la candidatura del Frente podría ser asignada al PAN.

Esta coyuntura le favorece al Partido Revolucionario Institucional (PRI) al evitar que su principal contrincante en las encuestas, López Obrador, pueda avanzar en su propósito de convertirse en presidente de la República. Pero el golpe no está del todo asestado, cuando podría requerirse una suma de voluntades y concierto de intereses para evitar que llegue al poder.

Es posible que en este momento se esté valorando la posibilidad de remover a Enrique Ochoa Reza de la dirigencia nacional del PRI, entre otros, no solo por estrategia electoral, sino por su falta de manejo en crisis de gobierno y políticas, que lo han colocado en desafortunadas posiciones junto con su falta de liderazgo al interior del partido, sobre todo porque se acercan la hora de las definiciones y reajustes políticos, en el que su autoridad como dirigente, es desplazada por su entusiasmo para descalificar en sus pares lo que no hace con su dirigidos. El ejemplo, primero apoyó firmemente la candidatura de Raúl Cervantes a la FGR y después se desdijo, así como su silencio en el tema de los chapulines.

Además de evidenciar un problema interno del grupo parlamentario del PAN en el Senado, cuando se eligió a Ernesto Cordero como presidente de la Mesa Directiva, presuntamente a cambio de favorecer la ratificación del titular de la Procuraduría General de la República (PGR) al tránsito de la Fiscalía General de la República (FGR), que tuvo un impacto político en la elección de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, que afortunadamente pudo superarse, a cambio que el PRI presentara una iniciativa para modificar el procedimiento que causó esta crisis.

La llegada de Cordero a la Presidencia del Senado puede favorecer a las aspiraciones de Margarita Zavala y podría tratarse de los primeros acercamientos y contactos para la nueva transición al PAN en 2018.

Pero esta dificultad trajo consigo el problema del nombramiento del titular de la FGR dentro del marco del combate a la corrupción, postergado deliberadamente por tiempo indefinido para evitar que las escandalosas investigaciones por corrupción que han ennegrecido a esta administración prosigan su curso.

Problemas como el Paso Exprés de Cuernavaca, la familia del titular de Desarrollo Social, Luis Miranda, la Estafa Maestra, Odebrecht, OHL y demás, que han quedado sin castigo o reprimenda alguna y que caen en la esfera de competencia del PGR, han puesto al gobierno del presidente Peña Nieto en una mala posición.

Por eso el cálculo no es posible que salga conformo a lo diseñado, por la cantidad de crisis y el contexto de cada uno, que se combina con la ausencia de voluntad y de políticas para solucionarlos.

@racevesj | @OpinionLSR | @lasillarota




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