Opinión

Siguen los escándalos y no pasa nada

Recientemente la Auditoría Superior de la Federación detectó desvíos por casi 7 mil millones de pesos por parte del gobierno federal | Agustín Castilla

  • 22/02/2018
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Todo indica que los políticos siguen sin escuchar el mensaje de la sociedad e insisten en recurrir a las mismas prácticas y actitudes que les generan rechazo. La Auditoría Superior de la Federación detectó desvíos por casi 7 mil millones de pesos por parte del gobierno federal.

De la información que se dio a conocer, destaca que, de este monto, 2,130 millones de pesos corresponden a las Secretarías de Desarrollo Social (Sedesol) y de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) durante las gestiones de Rosario Robles; ni más ni menos que la responsable del programa estrella de la administración del Presidente Peña Nieto contra la pobreza: la Cruzada Contra el Hambre, de la cual no volvimos a saber nada. Por otra parte, también se reveló que el Gobierno de Chihuahua aseguró un rancho de 30 mil hectáreas al ex Gobernador Cesar Duarte, lo que equivale al territorio de la Delegación Tlalpan en la Ciudad de México.

No es la primera vez que la Auditoría Superior de la Federación hace señalamientos sumamente graves por irregularidades en el manejo de los recursos públicos, incluso ha presentado denuncias penales sin que haya consecuencias para los responsables.

¿Y los auditores?


Y mientras todo esto sucede, la Cámara de Diputados sigue sin ponerse de acuerdo para nombrar al Auditor Superior de la Federación –el anterior Titular de la ASF concluyó su mandato el 31 de diciembre–, al igual que están pendientes de ser nombrados por el Senado los titulares de la Fiscalía General y de la Fiscalía Especializada en Materia de Delitos Relacionados con Hechos de Corrupción, cuya creación data del 10 de febrero de 2014.

El argumento es que no se han podido generar los consensos necesarios para alcanzar la mayoría calificada que se requiere, pero lo que se percibe es que en realidad se trata de una disputa entre quienes pretenden nombrar funcionarios que les sean “cómodos” y les cuiden las espaldas, y aquellos que –afortunadamente también los hay– apuestan por construir instituciones autónomas que contribuyan a poner freno a la corrupción e impunidad que tanto daño nos han hecho como país. Sin embargo, la postulación de personajes sumamente cuestionados por los diversos partidos, tampoco acredita su compromiso por modificar la situación actual y, por el contrario, denota una gran inconsistencia respecto al discurso que manejan.

En este contexto, llama la atención que quien ha enarbolado la bandera de la honestidad y ha señalado por años a la mafia del poder, se sume a la posición de Peña Nieto para que los nombramientos se aplacen hasta después de las elecciones, busque proponer a personas que le son afines en caso de ganar, e incluso se haya pronunciado porque la designación del fiscal recaiga de nuevo en el Presidente.

Es el colmo que en un tema tan delicado y ante la creciente indignación de la sociedad, la clase política insista en conservar sus privilegios y se impongan sus intereses así como la coyuntura electoral; lo que muestra una gran irresponsabilidad y un enorme desprecio a los invaluables esfuerzos que han realizado organizaciones ciudadanas, activistas, empresarios y académicos, por impulsar el Sistema Nacional Anticorrupción. Al parecer siguen apostándole a que no pase nada, y creo que se equivocan.

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@agus_castilla | @OpinionLSR | @lasillarota

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