Opinión

¡Sí, es golpismo contra el INE!

El golpista más activo es el jefe de las instituciones, el presidente López Obrador. | Ricardo Alemán

  • 08/04/2021
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Apenas el pasado 28 de octubre aquí advertimos –en el Itinerario Político titulado: “¡Golpe de Estado de AMLO a elecciones!”–, que detrás de las andanadas presidenciales contra el INE el objetivo era “un golpe de Estado” contra el árbitro electoral.

Hoy está claro –y a la vista de todos–, que “el ariete” para derribar la independencia del Instituto Nacional Electoral es el impresentable y presunto criminal llamado Félix Salgado Macedonio.

Pero esa es apenas la maniobra doméstica de “albañilería electoral” que demolerá los cada vez menos potentes pilares del INE.

Lo cierto es que el control de daños por la demolición de la democracia mexicana –frente a la inevitable reacción del gobierno de Biden–, se hará con la ayuda de los nuevos amigos del gobierno mexicano, las tiranías de China y Rusia, hoy aliados del aspirante a “tirano tropical”.

Por eso la urgente misión de “cabildeo geopolítico” que en breve llevará a cabo el canciller, Marcelo Ebrard, quien viajará por el mundo en supuesta misión para “mendingar vacunas”.

Sin embargo, en el fondo se encargará de los amarres necesarios de la geopolítica con potencias dictatoriales para conseguir respaldo al golpe de Estado contra el INE mexicano; otrora uno de los orgullos en el mundo, de la niña democracia mexicana.

Aquel 28 de octubre dijimos que el intento de “golpe de Estado” se llevaría a cabo desde tres frentes distintos y de manera simultánea.

Por un lado, Mario Delgado, jefe de Morena, promovió juicio político contra el presidente de Instituto Nacional Electoral, el INE, Lorenzo Córdova y contra el consejero Ciro Murayama.

¿Y cuál era la razón del intento de destitución?

Poca cosa; que los mencionados consejeros del INE –entre otros–, se han propuesto la defensa rigurosa del postulado constitucional que regula la composición de las cámaras del Congreso, luego de las elecciones.

Es decir, que el jefe del partido en el poder, Mario Delgado, aparece como un golpista que busca descabezar al árbitro electoral, porque los responsables de llevar adelante la elección y de calificar sus resultados, exigen la rigurosa aplicación de los postulados constitucionales para que el grupo en el poder no haga trampa de nuevo, con la llamada “sobrerrepresentación”.

Al golpista Delgado se sumó el grupo mayoritario en el Congreso; diputados y senadores de Morena, todos dispuestos a llevar adelante el ilegal e inconstitucional juicio contra los consejeros del INE.

Además, explicamos que, sin duda, el golpista más activo es el jefe de las instituciones, el presidente López Obrador.

¿Por qué?

Porque en otra violación constitucional AMLO ordenó al subordinado Tribunal Electoral “revisar a fondo” el dictamen del INE en el que el árbitro electoral exige cumplir y hacer cumplir la Constitución para evitar la tramposa “sobrerrepresentación” en la Cámara de Diputados.

En pocas palabras, resulta que el presidente mexicano, su partido y sus lacayos en el Congreso “apoyan una violación deliberada de las reglas constitucionales”.

Y es que con ello “los líderes de Morena buscan imponer una mayoría ilegal en la Cámara de Diputados”, luego de la elección de junio próximo.

Pero ese era sólo el principio.

Resulta que, de nueva cuenta en apego a la ley, el INE impugnó decenas de candidaturas de Morena a puestos de elección popular, entre ellas la del impresentable Félix Salgado Macedonio, quien nunca presentó el reporte al INE de los gastos de su precampaña.

La reacción del aspirante “morenista” al gobierno de Guerrero no sólo fue el montaje de la protesta callejera, sino la amenaza directa. Resulta que Salgado Macedonio convirtió en eslogan la advertencia de “golpe de Estado” contra el Instituto Electoral.

Gritó en medios y en la plaza pública que si no le regresan su ilegal candidatura: “¡el INE va a caer!”.

¿Qué significa el riesgo de tirar al INE?

Es un mensaje de guerra, con el puño en alto, propio de las tiranías que acostumbran a someter a sus caprichos dictatoriales las decisiones y la legalidad de las instituciones del Estado.

Al final de cuentas –y una vez concluida la elección del 6 de junio próximo–, el partido en el poder, el gobierno federal y los legisladores de Morena acusarán al INE de todos los males imaginables; de todas las irregularidades imaginadas y, por tanto, decretarán su muerte.

Y ante la muerte del INE mexicano, los nuevos amigos del presidente mexicano, los tiranos de China y Rusia cerrarán filas en torno al dictador mexicano, igual que lo harán los viejos amigos del gobierno de López; amigos como Venezuela, Bolivia, Argentina, Nicaragua y Cuba, entre otros.

¿Cómo imaginan la respuesta del gobierno de Joe Biden ante esa debacle?

Al tiempo.

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