Opinión

Sí al Frente Ciudadano por México

El desafío del Frente Ciudadano por México está en demostrar que sí es posible unirse con sentido de urgencia ante los grandes retos del país

  • 19/09/2017
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Contra todos los pronósticos, para sorpresa de muchos y a pesar de las argucias del gobierno para fragmentar a la oposición y descalificar las alianzas entre el PAN, PRD y MC – bajo el desgastado argumento de que el agua y el aceite no se mezclan – el pasado 5 de septiembre fue registrado ante el Instituto Nacional Electoral el Frente Ciudadano por México (FCM) bajo la modalidad de un frente no electoral y con una agenda mínima de respuesta a los desafíos más apremiantes de la sociedad y de compromisos por el cambio de régimen ante el agotamiento del sistema político mexicano.

Habrá de tenerse en cuenta que, previo al nacimiento del frente, arreciaron los ataques en contra de líderes de la oposición y de activistas sociales que se habían pronunciado en contra del pase automático del procurador a la fiscalía general. Particularmente, han sido muy sonados los señalamientos sin sustento en contra de Ricardo Anaya, presidente de Acción Nacional, quien ha enfrentado semanas de ataques programados sobre el origen de su patrimonio personal y el de su familia. Lo anterior, con la aviesa intención de desprestigiarlo y de minar su posición en el arranque del proceso electoral para las elecciones del 2018.

Debe considerarse también que los intentos de división gestados desde el Senado, con la imposición por parte del PRI de una mesa directiva sin el consenso del PAN así como los reiterados intentos por designar al actual procurador como Fiscal General, catapultaron la agenda del frente. Esto provocó que en la Cámara de Diputados se diera una respuesta inusual por parte de los opositores al impedir que se lograra la mayoría para el nombramiento de la mesa directiva hasta no cancelarse la maniobra para imponer al llamado “Fiscal Carnal”. Convencidos del daño para el país, los diputados del naciente frente lograron, sobreponiéndose a todos los señalamientos del PRI y sus satélites, frenar la imposición de un “fiscal a modo” y darle una fuerza inusitada al FCM, anotándose con ello su primera victoria. 

Una verdadera alternativa

Más allá de la escaramuza parlamentaria, lo importante es ver el avance de un Frente Ciudadano que se posiciona en la agenda nacional como una verdadera alternativa en tres pistas simultáneas: conformar una alianza electoral ganadora, lograr la alternancia en las elecciones del 2018 y abanderar la agenda de cambio de sistema y régimen político. Los observadores, analistas y principales encuestadoras asignaron al FCM el rol de game changer ya que con la formación del Frente (estiman) se ha cambiado el tablero y las expectativas hacia las elecciones presidenciales, a tal punto que lo que parecía inevitable y casi destino manifiesto, hoy se pone en duda. 

Como puede verse, la trascendencia del frente no se reduce a la contienda electoral; lo importante es la agenda de cambio de régimen, para lo cual se ha propuesto conformar gobiernos de coalición comprometidos con esa agenda tanto en la Presidencia de la República como en los estados donde habrá elección de gobernador. Es claro que para concretar una propuesta global aún deben darse los pasos para terminar de definir el programa mínimo así como superar las resistencias naturales y dificultades a nivel federal y local, en especial las relacionadas con la selección de las y los mejores candidatos a partir de las aspiraciones legítimas de cada militante de los partidos que hoy integran el FCM, más los que se sumen en las siguientes semanas.

Ante tal diversidad ideológica y de proyectos en marcha y asumiendo que la riqueza y fuerza del frente es la pluralidad, lo mejor será precisar una agenda mínima con las más elevadas aspiraciones de la sociedad que funcione como fuerza aglutinante a fin de permanecer unidos y subordinar las aspiraciones personales, de grupo y de partido. Un elevado propósito de cambio democrático para el país y una agenda de compromisos transformadores parecen ser el elemento que puede unir a propios y extraños, a coincidentes y disidentes en torno a una causa superior que provoque, evoque y convoque con entusiasmo a los integrantes del frente hasta concretar sus objetivos. 

El desafío

El desafío del Frente Ciudadano por México está en demostrar que sí es posible unirse con sentido de urgencia ante los grandes retos del país; en convencer de la necesidad de un cambio en la dirección correcta ante la incapacidad y degradación del régimen que nos mal gobierna y ante la inviabilidad de las propuestas del populismo nacionalista de quien aspira a imponerse aprovechando la desesperación del presente. Se trata de acreditar la capacidad para encabezar ese cambio de rumbo y de inspirar la confianza necesaria para lograrlo.

Durante los siguientes días habrá de suceder todo tipo de reuniones para acordar los contenidos específicos y el alcance final del FCM. En cuanto al contenido, ya las fundaciones y áreas correspondientes de los partidos están trabajando una propuesta programática a partir del documento de registro y de la agenda parlamentaria – enunciativa y no limitativa – que se dio a conocer. También habrá de concretarse acciones en favor de los sectores prioritarios como los jóvenes y las mujeres, quienes ya han manifestado al interior de cada fuerza política su interés en participar de la mejor manera. 

Por lo que toca al Partido Acción Nacional, su Comisión Permanente ha acordado la participación en el FCM y, en los hechos, su dirigencia ha demostrado voluntad para ser parte activa y preponderante en la búsqueda de coincidencias y soluciones a los grandes problemas del país. Para el PAN, la participación en el frente es la respuesta a su compromiso fundante en aras de la preeminencia del interés nacional y del bien común, del mayor bien común posible.

@MarcoAdame | @OpinionLSR | @lasillarota