Aunque la estrategia para destapar a José Antonio Meade ha dado hasta ahora buenos resultados, muchos analistas políticos dudan que pueda consolidarse como un buen candidato, capaz de derrotar a Andrés Manuel López Obrador y de ganar, por lo tanto, la Presidencia de la República.

"Tiene todo para ser un buen Presidente", dicen algunos

Sin embargo, la imagen que ha consolidado en el servicio público (funcionario que da resultados, pero que rehuye a la confrontación), y que nunca ha hecho una campaña en su vida, son algunas de las desventajas que tendrá el candidato del #PRI.

Su honestidad y capacidad podrían no ser suficientes, dicen otros

Lo cierto es que en la historia de la democracia moderna ha habido buenos candidatos que resultan malos gobernantes y malos candidatos que logran excelentes resultados ya en el poder.

El buen candidato no nace, se hace

Meade tiene el potencial para serlo. Sus atributos son muchos y prácticamente no tiene negativos. Pero la fuerza de su candidatura dependerá de la disposición que tenga para romper paradigmas, del equipo de colaboradores que operará su campaña y del trabajo profesional que en materia de imagen, agenda y mensaje realicen sus asesores.

Los retos están claros

Pero del diagnóstico a la práctica será muy complicado tomar las decisiones que más le convengan. Tampoco será sencillo encontrar los equilibrios que requiere la candidatura sui géneris que le construyó su jefe, el Presidente Enrique Peña Nieto.

La batalla será en diversos frentes

Y es precisamente con la imagen del Jefe del Ejecutivo donde tiene su primer problema. El esquema de subordinación poco podría ayudarle si se consideran los bajos niveles de aceptación, confianza y popularidad del Presidente. Tengamos presente que una campaña es más fácil cuando el gobierno mantiene la percepción de eficacia y cercanía con la población.

Meade es un candidato ajeno al priísmo tradicional

El problema consiste en ganar la elección sin los votos de la militancia, más aún en los escenarios altamente competidos que se han configurado durante las últimas semanas. El dilema a resolver es que si sus acciones —y sobre todo su imagen— se acercan demasiado a la base y al estilo del viejo PRI, perdería la autenticidad y naturalidad que hoy lo hacen ver como un candidato atractivo.

Aún hay más

A Meade no lo conocen ni reconocen tanto como a Andrés Manuel. Es lógico. En los distintos cargos que ha ocupado en el servicio público a lo largo de tres sexenios, Meade ha sido cuidadoso y austero en su exposición mediática y en su presencia en las #RedesSociales.

Antes de su destape, el nivel de conocimiento era menor al 50%

Así lo confirmó Roy Campos, de Consulta Mitofski, quien por cierto asegura —y así sucederá— que este problema se resolverá pronto con la exposición que está logrando a partir de ahora. En forma paradójica, su equipo deberá encontrar una solución efectiva para no perder el ritmo de posicionamiento durante diciembre y los primeros días de enero.

Meade ha dicho que quiere ser "el candidato de las propuestas"

Aunque la frase suena bien y es lo que la gente busca de los contendientes en una campaña, sería un error que el aspirante mantenga esta línea. Por un lado, porque la campaña estará dominada por el conflicto y los ataques despiadados. Por el otro, porque el líder que necesita el país frente a los retos económicos y de seguridad requieren de una conducción valiente, firme y audaz.

Mantenerse en la línea de la prudencia a nadie garantiza el triunfo

Los atributos de imagen que tiene Meade están bien identificados en el terreno de las finanzas, la economía y los programas sociales. Quienes lo conocen, saben que es un hombre de palabra y de resultados. Lo que procede ahora es fortalecer dichos atributos para adaptarlos a la interacción con sus adversarios y respondiendo a las expectativas exigentes de la ciudadanía.

El ajuste debe hacerse sin que pierda su seriedad y sencillez

En sus primeros compromisos, Meade ha dicho que convertirá a México en una potencia mundial, que logrará que haya comida en las mesas de todas y todos y que rechazará las "viejas recetas" que no han funcionado.

Además, la CTM lo ha llamado "el candidato de la esperanza"

El concepto utilizado por la organización y mencionado por Meade en varias ocasiones durante sus primeros discursos y entrevistas, establece con claridad que Andrés Manuel López Obrador es el adversario a vencer.

El paso siguiente será definir cómo se le enfrentará

Si la lucha es directa y cotidiana, suben los riesgos porque es lo que más conviene al presidente de #Morena. Si lo ignora, minimiza o evade, Meade podría proyectar una imagen de debilidad. En cualquier caso o circunstancia, la saturación de información noticiosa y publicitaria (con más de 53 millones de spots que se difundirán en el periodo de campañas) afectará a todas y todos los candidatos.

En consecuencia, la comunicación será factor de cansancio y desgaste

¿Cómo reaccionará Meade en este contexto inevitable? ¿A quiénes beneficiará y a quiénes perjudicará este modelo de #ComunicaciónPolítica? ¿Hasta dónde influirán los tres debates presidenciales que organizará el #INE?

El tiempo apremia y es demasiado lo que se tiene que hacer.

 

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