Opinión

Ser fotoperiodista, el derrumbe y su futuro

El futuro sólo será viable para los que se diversifiquen y entiendan que deben incorporar el video y una nueva narrativa como nuevas herramientas. | Ulises Castellanos

  • 03/07/2020
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Decenas de colegas en México han perdido su trabajo en medio de la pandemia, y claramente desde 2018 los medios impresos mexicanos decidieron prescindir de editores visuales y fotoperiodistas en sus redacciones, quedándose con lo mínimo. Pero aunque no es un fenómeno exclusivo de nuestro país, la velocidad con la que se liquidaron plazas en nuestro país es de terror.

Sólo en el último mes los diarios Milenio, Reforma y El Heraldo de México, despidieron a 18 colegas; y lo mismo hicieron en los últimos meses, los diarios El Universal y Excélsior entre otros.

Apenas el año pasado, en mayo de 2019, yo mismo publiqué en esta columna cuando se publicaba en el Sol de México, un texto sobre las peores profesiones del mundo, y ya entonces la fotografía se encontraba en el sótano de 220 actividades remuneradas en el mundo

Foto: Ludomil Sawicki

En aquella columna señalé que “Según un reporte internacional de Careercast, un portal dedicado al estudio de los peores y mejores trabajos en América del Norte, colocó el desempeño del fotógrafo en el sitio 195 de 220 actividades a nivel global”. Pues ahora, ese ranking colocó al periodista/fotógrafo tres sitios aún más abajo, ahora en el terrorífico lugar 198 y no es para menos.

Resulta que ser fotógrafo sigue siendo uno de los empleos peor pagados y con mayor estrés del planeta, tan solo comparable con los choferes de taxi y a los técnicos de turbinas eólicas por ejemplo.

Atrás quedaron los momentos de gloria, relevancia y buenos sueldos, cuando ser fotoperiodista, en algunos medios decentes, era equivalente a ser parte esencial y bien pagada de cualquier redacción en México. Hoy el entorno laboral es inestable, peligroso y poco gratificante públicamente.

Apenas hace dos semanas, hablamos del valioso trabajo que desempeñan las mujeres fotoperiodistas en México, a pesar de los salarios que la mayoría cobra y que no rebasan los 12 mil pesos en promedio, y lo mismo pasa con los colegas varones de la lente. A este salario, réstenle los descuentos “covid-19” que en casi todas las redacciones del país se impusieron, reducciones del 30% al 50% de pérdida real del salario, aunque la mayoría dicen que será temporal, veo casi imposible, que los sueldos en general para el desempeño de periodistas recupere lo perdido en esta pandemia.

¿Cómo llegamos a esta situación? ¿Por qué los medios despidieron a decenas de colegas de un plumazo? ¿Qué importancia tiene la imagen en los medios contemporáneos? ¿Cuáles son las diferencias entre lo que queda de la industria editorial y lo portales web de noticias? ¿Qué retos enfrenta hoy el fotoperiodista moderno? ¿En dónde se le requiere? Vamos por partes.

Llegamos aquí, porque no se atendieron las alertas, los medios y sus dueños tomaron la iniciativa por razones económicas y porque el costo interno es barato, si nadie reclama. A los directivos y su gente no les importa la imagen, la subestiman y les da lo mismo.

¿Cuáles son las diferencias entre lo que queda de la industria editorial y los portales web de noticias? El espacio… en los medios tradicionales la pelea son las páginas en los portales es el contenido.

Dicho lo anterior, el tema es el contenido, no la foto. La foto fija bien compuesta ya no es un valor en sí misma. Ahora sumen los minisalarios al desgaste emocional y físico que representa salir a diario a cualquier parte de la ciudad para hacer una foto de pandemia, —y más en tiempo covid-19 y sus riesgos— y además para trabajar en contra del tiempo y en situaciones de alto riesgo. Imposible.

El mercado laboral en todo el mundo es un reflejo clave de nuestra cultura y nuestras expectativas de consumo. Por ello es clave entender la dinámica de los tipos de desempeño que la sociedad mejor recompensa o castiga, y claramente, ya no premia la imagen como valor de mercado.

Dicho lo anterior, el futuro solo será viable para los que se diversifiquen y entiendan que deben incorporar el video y una nueva narrativa como nuevas herramientas para conectar con los consumidores y los dueños de los medios. Sólo así.



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