Opinión

Separación de familias en la frontera con México

La política de “tolerancia cero” de Trump está provocando una crisis por la práctica de separar intencionalmente a familias de migrantes. | Alicia Fuentes

  • 19/06/2018
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En abril de 2018, la administración de Donald Trump comenzó a implementar una política de “tolerancia cero” que, lejos de disuadir, hoy en día está provocando una crisis por la práctica de separar intencionalmente a familias de migrantes.

La crisis empezó con el viaje que el fiscal general, Jeff Sessions, hizo a principios de mayo pasado a San Diego para anunciar una nueva política denominada “tolerancia cero”, cuyo propósito es enjuiciar a cada persona apresada por entrar ilegalmente a Estados Unidos. Los departamentos de Seguridad Nacional y de Justicia se coordinan para procesar el 100% de los casos de migrantes indocumentados detenidos en la frontera con México y cuyo efecto secundario, calculado previamente por Seguridad Nacional, es separar a niños de sus padres.

Centros de detención

En abstracto, la medida suena alarmante, pero los detalles la vuelven aterradora. En una acción de alarma, distintos diarios estadounidenses y mexicanos han expuesto las vivencias de quienes se han convertido en protagonistas de esta tragedia. Como muestra, aquí están los vínculos de algunas de ellas… NPR, The Washington Post, The New York Times, The Daily Beast, NBC NEWS, Refinery29

En materia de derechos humanos, de conformidad con el Acuerdo de la Flores, los niños migrantes detenidos no pueden ser encarcelados, “sin demoras” deben ser entregados a uno de los padres, pero si estos están encerrados y a la espera de un juicio para muy probablemente ser expulsados de Estados Unidos, hay normas mínimas de detención, vivienda y liberación. Con la política de “tolerancia cero” en los casos menos crueles, después de ser separados de sus padres algunos niños son ubicados con familiares que ya están en Estados Unidos y otros son ubicados con familias de acogida designadas por el Departamento de Salud y Servicios Humanos.

Sin embargo, debido al aumento de menores migrantes, la mayoría son trasladados a centros de detención que cada vez están más saturados, como el albergue “Casa Padre” en Brownsville, Texas, donde se alojan casi 1,500 niños y cuyas instalaciones, por cierto, las de un antiguo almacén de Walmart, son demasiado grandes y no están equipadas para albergar niños que están lidiando con experiencias traumáticas. Actualmente ya existe un proyecto para construir en El Paso, Texas, el primer albergue temporal para niños de la administración Trump, pero sólo hay la intención de poner tiendas de campaña para los 360 menores que se alojarán ahí. Para colmo de males, los esfuerzos para ubicar a los menores más vulnerables se complican ya que la proporción de familias de acogida se ha reducido con respecto al aumento de menores migrantes.

Menores perdidos

Sumados a este elevado número de niños migrantes en albergues como Casa Padre, hay otros 1,500 menores “perdidos” por el Departamento de Salud y Servicios Humanos y que nadie tiene la custodia de ellos. Trump, en su habitual forma de deslindarse de los efectos de la dura política aplicada por Sessions, ha culpado a los demócratas de separar a los niños de sus padres.

La medida de separar a los niños de los padres es en sí una política de disuasión de la administración Trump para detener el flujo de migrantes de México y Centroamérica, o al menos para desalentar a los padres de llevar a sus hijos a Estados Unidos, que en algunos casos el propio personal encargado de ejecutar la medida ha dicho que han tenido que arrebatar a los menores de los brazos de sus padres.

Nuevos principios de asilo

Sin remordimiento alguno, Jeff Sessions ha presentado a la separación de los niños de sus padres como una mera consecuencia de la aplicación de la ley; e incluso declaró públicamente que el Departamento de Justicia tendrá tolerancia cero con los migrantes indocumentados y restó importancia a las solicitudes de asilo de los ciudadanos de Honduras, El Salvador y Guatemala que huyen de la violencia que viven en sus países. Como principal encargado de aplicar la ley en Estados Unidos, Sessions anunció que pronto establecerá nuevos principios de asilo y que se contratará a más de 100 nuevos jueces de inmigración para procesar al menos 700 casos de indocumentados al año.

Como medio de disuasión, la política de “tolerancia cero” de Donald Trump no ha sido efectiva pues los cruces de personas indocumentadas por la frontera con México se han incrementado en los últimos dos meses. De acuerdo con Aduanas y Protección Fronteriza, en abril se detuvieron un total de 38,278 migrantes de los cuales 4,302 son menores no acompañados; mientras que en mayo la cifra aumentó a 40,344 personas, entre ellos 6,405 menores de edad. Los alarmantes números en la detención de menores migrantes incluyen, tan sólo en mayo, a 2,977 niños guatemaltecos, 1,310 hondureños, 1,211 mexicanos y 654 salvadoreños. Sólo en el periodo entre el 19 de abril y finales de mayo, 1,995 menores fueron separados de sus padres.

A juzgar por los números en las detenciones de migrantes y la dura postura para aplicar la política de “tolerancia cero” en la inmigración, es poco probable que a los padres a los que se les han arrebatado sus hijos se les autorice permanecer en Estados Unidos aun cuando soliciten asilo. Esto implica que serán devueltos al “territorio del que llegaron”, es decir México, que carece de las condiciones para solventar las necesidades básicas de bienestar, protección y seguridad de los migrantes; o en casos muy remotos podrían ser devueltos a sus países de origen. De cualquier forma, la separación familiar se vislumbra inevitable.

Crisis de inmigración

Es probable que en el transcurso de esta semana el Congreso estadounidense vote un proyecto de Ley que establece que "No existe la presunción de que un niño extranjero que no sea un menor no acompañado no debería ser detenido, y esa determinación estará a discreción del Secretario de Seguridad Nacional", en pocas palabras un menor migrante podrá permanecer con sus padres pero en calidad de detenido, contrario al Acuerdo de la Flores.

Sin duda, la forma de interpretar las leyes de inmigración y seguridad fronteriza de la administración estadounidense, y la obsesión de Trump de convertir todo lo relacionado con migración en una moneda de cambio política con los demócratas con tal de recibir recursos para el muro, está provocando una crisis de inmigración sin precedentes y en la que los niños son las principales víctimas.

Aquí sólo unas preguntas al gobierno mexicano ¿qué está haciendo México por los menores no acompañados de origen mexicano detenidos por las autoridades estadounidenses en la frontera norte? ¿Cuántos de los 1,995 niños separados de sus padres son mexicanos y qué está haciendo para su reunificación? ¿Tiene alguna estrategia para recibir a los padres migrantes que Estados Unidos podría regresar a territorio mexicano?

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