Opinión

Señales de alerta económica y la visión de Hacienda

El gobierno federal no ha estado a la altura de las exigencias ciudadanas para implementar los avances legales alcanzados en el Poder Legislativo.

  • 18/03/2015
  • Escuchar

Mientras numerosos analistas ven la caída del peso frente al dólar como una señal de alerta económica, en la Secretaría de Hacienda prefieren ver el vaso medio lleno, al asegurar que el “fortalecimiento del dólar” tendrá beneficios en la industria manufacturera y el turismo.

 

De acuerdo al titular de las finanzas públicas nacionales, Luis Videgaray, “el valor de la moneda afecta a unos sectores, pero la manufactura y el turismo se ven favorecidas por la depreciación de nuestra moneda porque genera competitividad; nos volvemos más competitivos y es un impulso importante para el crecimiento económico”.

 

Sin demeritar la importancia de los sectores turístico y manufacturero, y los escenarios globales de volatilidad, habría que preguntarle a los involucrados en la industria automotriz, química, petrolera, y otras que importan y pagan en dólares los insumos para la generación de bienes intermedios, si coinciden con la visión optimista del secretario de Hacienda.


Para un servidor, esta visión oficial optimista de un entorno complicado reafirman la conclusión de los especialistas del semanario The Economist respecto a que los mexicanos tenemos “un gobierno que siguen sin entender que no entiende” lo que sucede en el país, y por tanto es incapaz de manejar adecuadamente la economía nacional.

 

Así lo demuestran los hechos, que siempre son más contundentes que las justificaciones oficiales: En 27 meses de administración priísta, las expectativas de crecimiento económico han sido recortadas diez veces y el gasto público dos -en lo que va de este 2015 y no descartaríamos un tercer ajuste después de la elección-; el dólar ha subido más de 1.50 pesos, y la promesa de incrementar el PIB hasta 6% anual durante este gobierno se ve cada vez más lejana; casi imposible.

 

A esta realidad habría que sumarle otros tres factores de riesgo expuestos en días pasados por el Banco de México: 1) El estancamiento en la capacidad de compra de los mexicanos y el desplome del ingreso real promedio. 2) La inseguridad y el descontento social, que alejan a inversionistas potenciales. 3) Un manejo de las finanzas públicas poco adecuadas a la realidad.

 

Todo esto, a pesar de que en el Congreso de la Unión hemos sido responsables y solidarios con los mexicanos, y con el gobierno actual, al aprobar un paquete de reformas que sentaron las bases para abrir sectores claves de la economía y atraer inversiones al país.

 

A pocos meses del fin de la presente Legislatura, podemos decir que el gobierno federal no ha estado a la altura de las exigencias ciudadanas para implementar los avances legales alcanzados en el Poder Legislativo y, por ello, sólo se limitan a emitir, a través de los encargados del despacho, informes vacíos que no resuelven los problemas de los mexicanos.

 

La mitad del sexenio ya se acerca y es buen momento para que el secretario de Hacienda se concentre en poner en práctica un cambio de estrategia que permita reactivar la producción nacional, atraer inversiones, generar empleos, ajustar el costo de las gasolinas a precios internacionales, y así comenzar a detonar el crecimiento estancado desde 2013.

 

Porque ellos decían que sí sabían gobernar. ¿A poco no?

 

Abril: La cruda realidad para los contribuyentes cautivos

 

A un año y medio de la aprobación de la reforma fiscal tóxica impulsada por el PRI y PRD, los contribuyentes cautivos enfrentarán en abril los efectos negativos de las nuevas reglas para limitar deducciones y declarar impuestos.

 

En la próxima entrega de esta columna, explicaremos lo tóxico de la reforma fiscal para los contribuyentes cautivos de menores ingresos, cuya base gravable e impuestos totales crecerán exponencialmente.

 

@JVillalobosS