Opinión

Seguridad en los estadios y respeto a los datos personales

Recientemente se ha puesto en la agenda de la discusión pública el uso del reconocimiento facial como herramienta de seguridad en los estadios. | Areli Cano

  • 13/04/2022
  • Escuchar

Los avances en las tecnologías han traído grandes beneficios a la sociedad. En los últimos años hemos atestiguado amplias transformaciones e innovaciones que, hasta hace unos años, eran inimaginables. El Internet de banda ancha; la inteligencia artificial; las redes sociales; la telefonía móvil, cada día con más velocidad y eficacia; las nanotecnologías aplicadas; son algunos ejemplos de ello. 

La evolución informática incide de una manera intensiva, como nunca en la vida de las personas. Una vertiente de confluencia directa entre tecnología y las personas, se tiene en las soluciones para dotar de seguridad a los espacios físicos. Sistemas de iluminación inteligente, cámaras de gran resolución, sensores de movimiento, alertas, cerraduras de alta tecnología, identificadores de acceso biométricos, bitácoras digitales y dispositivos remotos de comunicación, todo esto conectado mediante redes de fibra óptica e inalámbricas y bajo esquemas de inteligencia artificial. Un importante sustento de esta clase de modelos de seguridad es la recolección de información de las personas, que va desde datos identificativos, como son el nombre y la dirección; hasta datos biométricos, como la huella digital; la imagen del iris; y los rasgos definitorios del rostro

Recientemente se ha puesto en la agenda de la discusión pública el uso del reconocimiento facial como herramienta de seguridad en los estadios donde se celebran partidos de futbol profesional en México. Dicha tecnología consiste en la identificación, mediante sistemas informáticos biométricos, de la forma y estructura única del rostro de las personas, mediante la captura en tiempo real de una imagen bidimensional o tridimensional de su cara, que luego es comparada con la información contenida en bases de datos. De tal forma, es posible saber quién entra o sale de un perímetro específico, además de darle seguimiento y conocer sus actividades.

La iniciativa descrita se origina en los terribles sucesos de violencia acontecidos el pasado 5 de marzo en el estadio La Corregidora de Querétaro, cuando se celebraba el partido entre los Gallos Blancos y el Atlas, y que dejaron un saldo de decenas de personas heridas, algunas de ellas de gravedad, tras un enfrentamiento entre aficionados, en un contexto de insuficiente seguridad y una escasa capacidad de respuesta de las fuerzas del orden para intervenir.  Ante esto, la Federación Mexicana de Futbol Asociación (FMFFMF) y la Liga MX decidieron implementar el programa Fan ID, para tener control sobre quienes ingresan a los partidos de balompié y así estar en condiciones de monitorear su conducta

Esta situación representa un reto en materia de derechos. Se trata de conciliar las cuestiones relacionadas con la garantía a la seguridad e integridad física de quienes asisten a una actividad de esparcimiento como es el futbol y la protección a su información personal. 

Una de las aristas de análisis más importantes es determinar si el uso del reconocimiento facial, como medida que busca y recopila los rostros de miles de personas que ingresan a los estadios, es absolutamente necesario para garantizar el orden público, y si es la medida menos lesiva para la privacidad y la autodeterminación informativa de las personas para atender tal fin.

El reconocimiento facial es parte del conjunto de avances tecnológicos que puede facilitar algunos aspectos del día a día. Sin embargo, si no se opera en un marco adecuado y proporcional, apegado a la ley, puede convertirse en una amenaza a derechos fundamentales, como son la privacidad y la no discriminación, dotando a entidades públicas y privadas de un poder de conocimiento y control sobre aspectos importantes de la vida de las personas, incluso sin consentimiento, a través de una vigilancia indiscriminada.

Entre las cuestiones que se deben considerar como riesgosas, está la gran concentración de información biométrica que sería procesada y almacenada, lo que implica un peligro de vulneración masiva si no se resguarda debidamente; la inexactitud de los sistemas de reconocimiento facial, que en otras experiencias ha llevado a detecciones erróneas de las personas; además del posible uso distinto para el que fueron recabados los datos. En medios de comunicación se han documentado situaciones así, un ejemplo es la identificación errónea de más de dos mil personas como posibles criminales en la final de la Champions League en Gales, en 2017. 

La Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, en un estudio sobre el tema, ha señalado que la calidad de las imágenes obtenidas usando videocámaras no se puede controlar, pues la luz, la distancia y la posición de la persona que es captada en las grabaciones, limitan la definición de los rasgos de los rostros, lo que resulta en la posibilidad de que haya falsos positivos al usarse el reconocimiento facial en tiempo real.

Bajo este contexto, es importante que, sobre el programa Fan ID, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) ya ha tenido acercamientos con los responsables del futbol mexicano para analizar la estrategia que busca prevenir la violencia en los estadios. Es altamente deseable lograr que los partidos se realicen en espacios que den certeza a los aficionados y a sus familias acerca de su integridad, en un marco de respeto a los derechos a la privacidad y a la protección de datos personales.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.