Opinión

Seguridad ciudadana: reconstruir el estado de derecho

El papel que juegan las autoridades municipales es trascendental para recuperar la seguridad |Lee la columna de Ricardo Mejía

  • 10/12/2017
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Esta semana presenté un libro de análisis y de propuestas de mi autoría titulado Seguridad Ciudadana: Reconstruir el Estado de Derecho, en el que abordó la más grave amenaza que enfrenta nuestro país: el cáncer del crimen organizado y la corrupción, que se han enquistado en la estructura de poder; amenazando con colapsar al Estado. Situación que afecta gravemente la seguridad ciudadana y el propio Estado de derecho.

Inseguridad: principal desafío

La inseguridad es el principal desafío para la estabilidad y el fortalecimiento democrático, por su gravedad, me parece que ha llegado a un punto en que pone en riesgo la estabilidad social en vastas regiones del país, que se agrava debido a las carencias y ausencias institucionales y normativas, especialmente en materia de seguridad, con autoridades omisas, negligentes y varias de ellas coludidas con la delincuencia.

Esta situación ha propiciado que se dejen desprotegidas amplias áreas del territorio en las que impera la inestabilidad que se cierne sobre nuestro país como una amenaza que debe ser atendida con carácter urgente.

El Estado ha perdido control territorial y la delincuencia se ha empoderado en detrimento de la ciudadanía que cada día es más vulnerable.

Por ello decidí escribir este libro en el que no solo recojo las iniciativas que he presentado con mis compañeros del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano en el Congreso de Guerrero, también las gloso; las comento con la finalidad de abrir espacios de debate sobre el diseño estructural que deberíamos hacer para vivir mejor y para dejar a las futuras generaciones estructuras más sólidas que les brinden mayor seguridad.

En este libro se analiza el deterioro político y su vinculación directa con la inseguridad en ascenso que vive el país y estados como Guerrero, demostrando que el espiral de violencia que envuelve a México tiene su origen, en gran medida, en la manera como se constituye el poder político, en la falta de legitimidad de los gobiernos, en los pactos entre políticos y delincuentes para llegar al poder sin ningún escrúpulo ni consideración de moral pública.

Las consecuencias de ello están a la vista. Cuando se pacta con el crimen, se reciben recursos ilegales y se compran los cargos públicos en colusión con la delincuencia o los poderes fácticos la autoridad se encuentra maniatada ante estos supra poderes. Del cobro de facturas pasan a las amenazas y de ahí a los actos criminales y terroristas.

Por ello, tal y como se refiere en la obra, no basta la fuerza del Estado para afianzar la gobernabilidad es imprescindible la autoridad moral de la autoridad federal, estatal, pero, sobre todo, de las autoridades municipales.

El primer orden de gobierno

En ese sentido, es importante recalcar que, dentro de nuestro sistema político, el municipio tiene tal importancia que es considerado como el primer orden de gobierno, es aquel que permite y propicia el contacto primario con la ciudadanía y el principal encargado de proporcionar los servicios básicos para el desarrollo de la comunidad, dentro de los cuales se incluye el de garantizar la seguridad de la población.

El papel que juegan las autoridades municipales es trascendental para recuperar la seguridad, tomemos como ejemplo a Ciudad Juárez, que, entre 2009 y 2012, fue conocida como la capital mundial de los asesinatos, cuando se mataba indiscriminadamente a hombres, mujeres y niños; sin embargo, gracias a los esfuerzos de las autoridades y la sociedad civil la ciudad fronteriza poco a poco ha logrado reducir los indicies de violencia, si bien aún falta mucho para recuperarse realmente y que las heridas sanen, hemos de reconocer que el proceso de pacificación empezó con la creación de una nueva policía municipal en 2011,

En el panorama internacional también existen casos de éxito, siendo el más conocido el de Rudolph William Louis «Rudy» Giuliani III, quien como Alcalde de Nueva York redujo en un 65% el crimen general y la disminución en un 70% de los asesinatos.

Durante el segundo mandato de Rudy Giuliani, la ciudad de Nueva York, que era conocida en el mundo entero por sus peligrosas calles, fue declarada por el FBI como la ciudad más segura de EE. UU, parte del éxito se debió a la promulgación de la llamada Estrategia Policiaca Número Cinco, la cual tuvo como tarea "reclamar los espacios públicos de Nueva York".

También en Latinoamérica encontramos muestras de esta naturaleza, en Colombia, por ejemplo, donde al igual que en nuestro país, miles de personas estaban atrapadas irremediablemente en medio de la violencia de los cárteles y la delincuencia y se logró avanzar sustancialmente en ciudades como Bogotá y Medellín.

Como podemos advertir, en todos estos casos en que se ha logrado disminuir los índices de violencia existe una constante: las autoridades municipales han asumido una agenda en la que la seguridad ciudadana es el centro de las políticas públicas.

Los ciudadanos no podemos seguir con miedo, necesitamos sentirnos libres. Porque para sentirnos libres, debemos sentirnos seguros. Pero para ello se requiere de presidentes municipales dispuesto a combatir la delincuencia, a trabajar para dar seguridad a los ciudadanos y enfrentar los retos.

@RicardoMeb | @OpinionLSR | @lasillarota 

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