Opinión

Sedena, reorganización cuestionada

Todo indica que fue la SEDENA la que se adelantó. | Jorge Medellín

  • 26/08/2021
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El estruendo ocasionado por la Reorganización de la Sedena, documento que marca las líneas generales para reconstruir, modernizar y adecuar a la institución castrense para un mejor funcionamiento, ha disminuido considerablemente y permite distinguir detalles inquietantes, opacados por la sacudida de una restructuración que de origen parece irregular y quizá impuesta al presidente López Obrador.

Surgen varias inquietudes en torno a uno de los puntos centrales de la reorganización militar, relacionado con la creación de la Comandancia del Ejército Mexicano, con el nombramiento de su primer titular –el general Eufemio Alberto Ibarra Flores–, las funciones que deberá cumplir este mando, las tropas sobre las que supuestamente tendrá control y cómo afecta esta situación a la estructura y a la cadena de mando de la Defesa Nacional.

Los cuestionamientos en torno a esto señalan errores u omisiones o lagunas inexplicables en todo el procedimiento de reorganización, no tanto en el fondo del asunto, que también presenta escenarios nebulosos. Quienes cuestionan las formas han señalado que el presidente y comandante supremo en las fuerzas armadas debió haber enviado un proyecto de reformas al Congreso de la Unión para ahí se analizaran y, en su caso, se aprobaran los cambios a la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos.

No ocurrió así, porque, todo indica, fue la SEDENA la que se adelantó y la que impulsó la estrategia, el documento, los cambios y fue llevando paso a paso las cosas hasta concretar, sobre la marcha, la dinámica de cambios que López Obrador terminó por avalar, pero sin ejercer a plenitud sus facultades presidenciales.

El Artículo 14 de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos establece las atribuciones del Mando Supremo:

I. Nombrar al Secretario de la Defensa Nacional;

II. Nombrar al Subsecretario; al Oficial Mayor; al Inspector y Contralor General del Ejército y Fuerza Aérea; al Jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional; al Fiscal General de Justicia Militar y al Presidente, así como a los Magistrados del Tribunal Superior Militar;

Fracción reformada DOF 21-06-2018  

III. Nombrar al Jefe del Estado Mayor Presidencial;  

IV. Nombrar a los Comandantes de los Mandos Superiores;  

V. Nombrar a los Comandantes de las Unidades de Tropa y a los Comandantes de los Cuerpos Especiales;

VI. Nombrar a los Directores y Jefes de Departamento de la Secretaría de la Defensa Nacional;

VII. Nombrar a los demás Funcionarios que determine;  

VIII. Autorizar la división militar del Territorio Nacional y la distribución de las Fuerzas; y 

IX. Autorizar la creación de nuevas unidades para el Ejército y Fuerza Aérea; nuevas armas y servicios; nuevos establecimientos de educación militar o nuevos cuerpos especiales. 

La fracción IX del Artículo 14 es la que ha despertado inquietud, porque de su interpretación y aplicación ha derivado la cascada de cambios y, en general, la reorganización militar más importante en la historia reciente del país –en la que no está incluida la Marina-Armada de México–, que ya comenzaron a aplicarse en la estructura de la SEDENA sin la claridad requerida.

No se conoce hasta el momento la existencia por escrito de la “autorización” del presidente López Obrador para la creación de la Comandancia del Ejército Mexicano, para el nombramiento del general Ibarra Flores como su primer comandante, para determinar las atribuciones reales y precisas de ese cargo, para saber cuál es ya la preminencia del Comandante del Ejército Mexicano sobre los comandantes de Regiones, Zonas, Guarniciones, Regiones Aéreas, Bases Aéreas y todo tipo de cuarteles e instalaciones militares.

El factor que representa la creación de la Comandancia del Ejército Mexicano –instancia que no existe en la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos– y lo que traerá aparejado el resto del proyecto de reorganización de la SEDENA que está en marcha desde 2020, debe ser claro y muy preciso en todos sus aspectos, sobre todo si no surgió como una idea natural, estratégica, planeada y justificada desde las oficinas del presidente López Obrador, sino desde las oficinas del secretario de la Defensa Nacional.

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