Opinión

¿Se equivocó #Hillary?

Por: José Antonio Sosa Plata.

  • 13/10/2016
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El segundo #debate entre #Hillary Clinton y Donald #Trump abrió una polémica muy interesante que ha durado varios días en los medios de comunicación: ¿Debió Clinton "aniquilar" o "noquear" a su adversario ante las diversas oportunidades que tuvo durante el evento?

 

La respuesta es no.

 

El cálculo que hicieron ella y su equipo de campaña fue correcto. Lo fue desde la perspectiva política. También desde el planteamiento estratégico.

 

El manejo fue exitoso.

 

Si se analiza el contexto, observamos un plan meticuloso de la candidata en las tres etapas que determinan el éxito o fracaso de este tipo de encuentros: el predebate, el debate y el posdebate.

 

La experiencia y oficio político se demostraron.

 

El cálculo debió ir en el sentido que una actitud rijosa o agresiva no solo le aportaría poco, sino que hubieran elevado el número de cuestionamientos y críticas en su contra.

 

No olvidemos su condición de género.

 

En los más de 20 años en los que he asesorado y entrenado a candidatas y candidatos para debatir en los más altos niveles (incluidos los presidenciales), he podido comprobar que la inequidad es una condición que debe analizarse y trabajarse con extremo cuidado, más tratándose de una elección presidencial.

 

A las mujeres se les observa y exige mucho más.

 

También se les cuestiona, ataca y critica más que a los hombres. Por eso, la mesura no debe ser confundida con debilidad. @HillaryClinton ha demostrado firmeza, valor y determinación en varios momentos de su trayectoria política. Arriesgar de más el domingo pasado le pudo haber costado muy caro.

 

El debate no se gana solo el día del debate.

 

Para lograr la efectividad que se requiere, es necesario alinearlo a la #Estrategia general de campaña, dosificando y administrando las propuestas, tácticas de ataque y de defensa con el fin de mantener los mejores niveles de reputación de un candidato.

 

Así operó el equipo de campaña de Clinton.

 

Si las acciones dieron resultados positivos en el primer debate, ¿qué necesidad había de cambiar la estrategia o de modificar el perfil de imagen de la candidata? El tiempo y lo que suceda durante las próximas tres semanas confirmarán o no si las acciones fueron acertadas.

 

Visto en conjunto, el triunfo fue contundente.

 

De ninguna manera hubo empate ni la ventaja de Hillary fue reducida, como lo han señalado algunos. Tampoco @realDonaldTrump salió ileso, no obstante los esfuerzos que hizo para ajustar la imagen machista y bravucona que lo ha alejado, sin duda, de una parte importante del electorado.

 

El video de 2005 fue un golpe seco y efectivo.

 

La difusión que hizo el #WashingtonPost de la grabación en la que el candidato republicano se expresa en forma ofensiva y despectiva contra las mujeres marca el momento más significativo del predebate.

 

¿Le convenía a Hillary utilizarlo en el debate?

 

Para qué, si se trataba de una evidencia más que contundente. Para qué, si escalar el conflicto durante la transmisión en vivo podría afectar o desviar el cumplimiento de otros objetivos tácticos de imagen y comunicación.

 

El pez por la boca muere.

 

Y Trump lo demostró una vez más el pasado domingo. Por eso en el posdebate fue efectivo el activismo de las voces aliadas de la candidata, con reacciones bien calculadas en tres temas que desgastaban aún más al Republicano:

 

  1. Su incumplimiento en el pago de impuestos.
  2. La amenaza de encarcelar a Hillary Clinton.
  3. El ataque desesperado y fuera de lugar contra el expresidente Bill Clinton con el propósito de justificar sus recurrentes afirmaciones misóginas.

 

Para un especialista en #ComunicaciónPolítica era lo previsible y no se podía dejar pasar la oportunidad, menos cuando la contienda ha entrado en su fase final.

 

Lo más seguro es que las sorpresas sigan.

 

Trump no se dará por vencido mientras crea que puede ganar, lo cual aún es posible. El número de indecisos sigue siendo muy alto.

 

¿Y si pierde?

 

Trump tiene una enorme responsabilidad: cerrar lo mejor posible su relación con la élite del Partido Republicano, pero sobre todo con los millones de personas que confiaron y seguirán confiando en él. ¿Está preparado y tiene la estrategia para lograrlo?

 

Falta poco tiempo para descubrirlo.

 

Preguntas y comentarios a sosaplata@live.com

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