Opinión

Se destapa secretario manos de tijera

Son muchos los factores que están estancando el avance de la productividad en el país.

  • 09/07/2015
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En otra de las situaciones irónicas que han abundado en este sexenio, el 6 y 7 de julio se llevó a cabo en la Ciudad de México, la “Cumbre Internacional de Productividad: Un diálogo global sobre el futuro de la productividad”. Dicho evento estuvo auspiciado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

 

Resulta curioso, por decir lo menos, que la cumbre haya tenido verificativo en nuestro país, donde la productividad de la economía en su conjunto no sólo no ha crecido, sino que presenta una aguda disminución.

 

¿Qué importa este pequeño detalle a los organizadores, cuando cumplen con su finalidad última que es servir de pista al señor Videgaray –secretario manos de tijera-, para mostrarlo como el “mejor” ejemplar de la caballada oficial en la carrera hacia la presidencia en 2018?

 

Entre otros temas, en la cumbre se discutieron iniciativas de cooperación internacional para la formulación de políticas públicas eficaces que permitan elevar la productividad; intercambiar experiencias en materia de mejores prácticas y lograr una perspectiva más adecuada sobre cuáles son los principales retos que enfrenta el futuro de la productividad en los diferentes países.

 

Dados los resultados obtenidos en materia de productividad por el gobierno peñista, no fueron muchas las aportaciones que la representación mexicana pudo dar en el evento. Y respecto a aprender de los éxitos de los demás, nuestros actuales funcionarios resultan pésimos, como alumnos de primaria salidos de escuelas controladas por la CNTE.

 

Evidentemente, la productividad es la clave tanto para consolidar la competitividad de nuestras empresas, como para mejorar las condiciones de vida de las familias mexicanas.

 

En este sentido, es por demás preocupante que, según estadísticas proporcionadas por el propio secretario Videgaray, la productividad total de los factores cayó un 7.6% entre 1990 y 2013. Lo anterior, no obstante la apertura comercial, el Tratado de Libre Comercio y el ingreso de nuevas tecnologías del país.

 

Este triste panorama resulta aún más dramático al contrastarlo con las ganancias que en materia de productividad en ese mismo periodo lograron las demás economías emergentes.

 

Así por ejemplo, de 2000 a la fecha, mientras que la productividad de los factores en China aumentó poco más del 8% y en India y Rusia creció cerca del 4%, en México se presentó una caída de casi el 2 por ciento.

 

No resulta raro entonces que salvo honrosas excepciones como la industria automotriz, en la mayoría de los mercados los productos mexicanos terminen siendo desplazados.

 

Esto sucede ante la actitud impasible de nuestros responsables de la política económica, que ni ven ni oyen los agónicos reclamos de las pequeñas y medianas empresas del país, que tienen que hacer frente a un mercado cada vez más competido y que en lugar de recibir el debido apoyo gubernamental, se ven abrumadas por las cargas fiscales excesivas que la “Reforma Fiscal” les ha endilgado. Resulta devastador cuando el principal enemigo se encuentra en casa.

 

¿Cuál fue el mensaje del secretario Manos de Tijera en la cumbre? Recortes, apretarse el cinturón, Presupuesto Base Cero, etcétera… Ah sí, y una “democratización” de la productividad que aún no queda claro cómo es que se logrará.

 

Son muchos los factores que están estancando el avance de la productividad en el país: La existencia de monopolios en varias ramas de la economía; un bajísimo gasto en ciencia y tecnología; una infraestructura básica y de comunicaciones deficiente plagada de cuellos de botella; una fuerza de trabajo mal preparada debido a una educación de pésima calidad; un estado de derecho que no da seguridad a los inversionistas; la violencia del crimen organizado en varias regiones del país.

 

¿En cuáles de estos aspectos ha avanzado el gobierno federal en los casi tres años que lleva “modernizando” a nuestra economía? Volviendo a la metáfora de las carreras de caballos, en muchos rubros ni siquiera se ha salido del arrancadero.

 

Las innovaciones tecnológicas siguen sin impulsarse, la infraestructura continúa su irremisible deterioro, la educación según los resultados de la prueba PISA es un desastre. ¿Podemos esperar algo mejor en el horizonte en los tres años restantes? Los nubarrones que en materia económica, política y social están apareciendo, no nos permiten albergar muchas esperanzas, dada la impericia de quienes seguirán al timón.   

 

Sin mejora en la productividad, nos podemos olvidar de esperar una mejora en las condiciones de vida de la población, sin importar las millonadas que gastemos (o lo más seguro, malgastemos) en políticas contra la pobreza. Si el trabajador, por carecer de medios, no logra producir más por cada hora que labora, será casi imposible que obtenga un mejor salario.

 

Entonces, ¿cómo podemos sin productividad esperar revertir los terribles niveles de pobreza existentes en el país? Recordemos que según las estadísticas oficiales, 53 millones de mexicanos son pobres; 11.5 millones viven en pobreza extrema y 11% padecen de una inseguridad alimentaria grave; esto es, ni siquiera pueden comer tres veces al día.

 

Parece ser que la única apuesta de la sociedad mexicana es que en el mediano plazo, las reformas estructurales aprobadas sean implementadas acertada y decididamente por el gobierno, permitiendo con ello el crecimiento de la productividad de las empresas y con ello, acceder a un mejor desarrollo socioeconómico de las familias. Es la hora de luchar. 

 

@raultortolero1