Es fin de semana, tengo mi café y mi computadora abierta en una de las páginas más populares para buscar empleo. Hay varios trabajos interesantes, pero ninguno llama realmente mi atención. Sigo revisando la página hasta que veo una publicación que hace que me brillen los ojitos:


Se busca reclutador con 2 años de experiencia, manejo de perfiles administrativos y gerenciales, inglés avanzado


¡Soy la candidata perfecta! Cumplo con todo y el sueldo no está mal. Envío mi CV, confiada en que en cuanto vean mi experiencia y mis conocimientos, me llamarán para entrevistarme y seré la elegida...

¿Nos suena familiar algo de todo esto? Se vale modificar detalles hasta quedar con el anuncio que hizo que se nos acelerara el corazón porque creíamos ser el candidato perfecto, hasta que, si bien nos fue, nos mandaron un correo diciendo que "no cumplíamos con todos los requisitos del perfil", y si no, simplemente no dieron señales de haberse enterado de nuestra postulación.

¿Es frustrante? Sí. ¿Es decepcionante? También. ¿Hay alguna razón detrás de este sistemático rechazo a nuestros intentos por ser considerados para alguna vacante? Por supuesto. Ejem, ejem...

La explicación es realmente sencilla: hay más requisitos de los que dejan ver las publicaciones en las bolsas de trabajo. ¡¿Y entonces por qué no ponen todos los requisitos de una buena vez?! Bueno, porque generalmente estas publicaciones están redactadas de manera estratégicamente genérica para que no sean discriminatorios.

Sí, en efecto. Muchos de los anuncios que vemos en (inserte el nombre de su bolsa de trabajo preferida), no tienen el 100% de la información sobre la posición, y no es porque los reclutadores soltemos una risa malvada y pensemos "voy a ilusionar a los candidatos para después no hacerles caso". No, es simplemente por dos cuestiones muy sencillas: una, conservar un marco de inclusión y no discriminación dentro de las publicaciones y oportunidades laborales; y dos, la mayoría de las veces el cliente interno que solicita la posición es quien determinará no solo las habilidades técnicas, sino también los soft skills que se necesitan.

¿Entonces con quién me tengo que enojar por no haber sido seleccionado? ¿Con Recursos Humanos o con (inserte el nombre de su área de experiencia)? La respuesta correcta es: con ninguno. ¿Por qué no enojarse con nosotros los reclutadores? Porque a pesar de que muchos piensen que nuestro trabajo es prescindible, somos los que realizamos un mapeo de la posición en el mercado teniendo en cuenta los años de experiencia, los rangos de sueldo, el dominio de otros idiomas además del español, y qué tan difícil de encontrar es la posición requerida. Vamos, que somos una fuente de datos de primera mano. Y ahora, ¿por qué no enojarse con el cliente interno (una vez más, inserte su área de experiencia)? Porque ellos tienen que asegurarse de que la persona que se integre al equipo, sea la mejor que se pudo encontrar con las características, habilidades y conocimientos que necesitan, y que no sea solo una fachada que al final resulte en una pérdida de tiempo para todos los involucrados.

Por eso, puede que cubramos con todos los requisitos de la publicación, pero también puede ser que haya requisitos no escritos definidos por el cliente interno y que nos dejan fuera del proceso.

Como candidatos, no nos enojemos si no somos tomados en cuenta y tengamos confianza en que, si somos seleccionados, nos defenderán hasta el final. Y como reclutadores, demos retroalimentación a nuestros candidatos y comprometámonos a defender a los que escogimos.

Salvando al Godín: tu currículum

@Ancoren | @OpinionLSR | @lasillarota



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