Opinión

Salvando al Godín desde la comodidad de su hogar

O cómo sacarle ventaja al home office para las entrevistas. | Aniela Cordero

  • 19/09/2020
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Ya llevamos ¿cuántos meses encerrados? ¿5? ¿6? Y total que esta cuarentena parece no tener fin, al menos en el futuro próximo. Eso no quiere decir que todo siga pausado, sino que con extremas precauciones la vida retoma su rumbo; los restaurantes reabren con menor aforo, los maestros lo dan todo y más en las clases virtuales, el e-commerce se convierte en primera necesidad para los comercios que sobreviven y quieren seguir creciendo, las empresas que no quebraron regresan a su operación normal y con ello se reactivan las vacantes y contrataciones que quedaron congelados a inicios de año por toda la incertidumbre.

Las empresas que poco a poco regresan a su operación, a su ritmo y a su giro, están retomando los procesos de contratación y seguir trabajando desde casa, llevando todo de manera virtual y remota (porque ya vimos que el lugar no es el problema para ser productivos). Con ello, mientras nosotros nos seguimos cuidando porque esto tiene pinta de nunca acabar, hay que saber sacar provecho de estar en casa para participar nuevamente en las entrevistas de trabajo.

Además de los consejos adicionales en columnas pasadas de cómo prepararnos físicamente, así como nuestro espacio de entrevista, tenemos muchas ventajas, siendo la primera el sentirnos cómodos en nuestro propio espacio y eso se refleja en el lenguaje no verbal que le dejamos ver a nuestro entrevistador y que nos ayuda a concentrarnos mejor, pues estamos en un espacio conocido y que nos hace sentir seguros.

Si los nervios nos traicionan, podemos poner ayudas visuales en la pared frente a nosotros. El entrevistador nunca las verá, y a nosotros nos podrán proporcionarán seguridad y tranquilidad. Esas ayudas pueden ser frases desde “Respira”, “Tu puedes”, “Ánimo”, hasta acordeones de lo que hemos podido investigar de la compañía, la posición que vimos, qué es lo que están buscando del perfil, e incluso de nosotros mismos.

Podemos poner nuestras fortalezas, debilidades, logros más significativos y recordarnos el tipo de perfil que está buscando la empresa. De modo que tengamos toda la información que nos puede ser útil en la palma de la mano y no tengamos que rompernos la cabeza contrarreloj para poder poner ejemplos que nos hagan brillar en la entrevista. Inclusive, en algunos procesos que utilizan casos práctico-teóricos para evaluar a los candidatos, podemos compartirles nuestras presentaciones, datos y ejercicios.

Por otro lado, podemos tomar notas con mayor facilidad de lo que nos comente el entrevistador acerca de los tiempos del proceso, de la retroalimentación de nuestro perfil o de los siguientes pasos. Nunca se queden con las ganas de preguntar ni de anotar si eso los deja más tranquilos.

Último, pero no menos importante: practiquen para quitarse los nervios. Una entrevista virtual no es lo mismo que una entrevista presencial y sí se llegan a perder muchas de las pautas físicas en el lenguaje, pero con un poco de práctica, esas mismas pautas las podremos transmitir a través de una pantalla.

Al mal tiempo darle prisa y buena cara, que no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. Saldremos de esta brillando, como siempre, y tal vez con nueva chamba.

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