Opinión

Salvando al Godin del lado oscuro del home office

Cómo llegar a un equilibrio, en donde las empresas puedan recibir incentivos por implementar el home office y nosotros nos sintamos cómodos. | Aniela Cordero

  • 11/07/2020
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Sí, sí, ya chole con el home office. Hoy más que nunca, muchos lo seguimos amando, otros lo odian con odio jarocho y a otros les da igual. Pero, hoy más que nunca, debemos hablar de las dos caras de la moneda porque se nos vienen encima las Islas Caimán de la explotación laboral

Y es que mucho de lo que hemos hablado en esta cuarentena gira en torno a la preocupación y poca regulación del home office. Sí, tiene muchas ventajas como aumentar la productividad, estresarnos menos por el tráfico y la gastadera de transporte, comida, chucherías, (aunque Amazon, Uber Eats y Mercado Libre compensan más que suficiente por ello), estar más cómodos… Pero, como todos venían sospechando, no está regulado y todas las reglas (hasta ahora) están implícitas. 

Es momento de hacer explícito lo implícito, y aunque no haya una ley al respecto, poder respetar reglas, límites e incluso beneficios, pues si bien hay trabajos que pueden realizarse a través del home office, hay otros que no, y no por eso deben discriminar los beneficios entre uno u otro. 

Entonces, hay que poner horarios, y nuevas evaluaciones de nuestra productividad, y facilitar a través de nuestros jefes y compañías, el trabajo desde casa. Si bien es cierto que trabajamos más ahora, eso se puede regularizar con horarios y límites que nosotros nos ponemos a nosotros mismos y a nuestros jefes, para respetar nuestra vida fuera de lo laboral y nuestra privacidad

Comenzando con los horarios, no porque estemos en nuestra casa significa que estamos operativos 24/7, ni que podemos responder correos, llamadas o juntas en fines de semana o a las 11 de la noche. Tampoco significa que puedan poner cámaras en nuestras casas (sí, se escucha muy de terror pero ya está pasando en Estados Unidos) ni pedirnos un reporte de cada minuto del día para evaluar nuestra productividad

Se trata de llegar a un equilibrio, en donde las empresas puedan recibir incentivos por implementar el home office y mejoras dentro de él, y nosotros nos sintamos cómodos y seguros trabajando desde nuestro hogar, dulce hogar. 

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