Opinión

Salvando al Godín del Gran Hermano

O cómo despedirse de las horas nalga. | Aniela Cordero

  • 08/06/2019
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Todos los Godínez hemos presenciado o vivido en algún punto de nuestras laboradas vidas la paradoja de no hacer nada durante nuestro horario de 9 a 6, y exigir que nos paguen las horas extras. Y es todo un tema porque mientras que a nosotros Godínez nos cae rebien ese dinerito extra, en caso de que, uno, nos autoricen las horas extra; y dos, nos las paguen, a las empresas no les hace mucha gracia, sobre todo si se dan cuenta que estamos aplicando la hora nalga en nuestro horario normal…

Eso como primer antecedente. Como segundo, tenemos que las empresas tienden a buscar fuera las ganancias y más ingresos, en lugar de buscarlos con nosotros, su principal fuerza de trabajo y quienes les podemos brindar más beneficios siendo más productivos (con su respectivo costo, que no todos están dispuestos a invertir).

Y por último, como tercer antecedente, tenemos que las compañías se están adaptando a la tecnología y a cambios generacionales, a través de la administración del tiempo y la transformación del bienestar laboral (que acá entre nos, todavía les falta un buen camino por recorrer).

Bueno, ¿y por qué tanto antecedente? Porque de estos antecedentes, resulta que tenemos al Gran Hermano de los Godínez desarrollándose y abriéndose paso rápidamente. Cada día surgen nuevas herramientas y softwares dedicados a medir tanto la asistencia de los Godínez (incluyendo tiempo extra, vacaciones, ausencias y faltas justificadas), como su productividad (incluyendo las horas nalga para decirles adiós para siempre). Y eso no es necesariamente malo para nosotros, aunque de entrada suene fatalista.

Las intenciones del Gran Hermano son muy simples y pueden reducirse a dos: uno, reducir los horarios de trabajo; y dos, proveer información confiable y al momento de nuestra productividad. ¿Para qué? Ya nos explotan y esclavizan lo suficiente como para encima estarnos checando todo el tiempo (véase al Godín dándose golpes de pecho y organizando un paro en la oficina en donde no dejará a nadie usar la copiadora durante la hora de comida).

Calma, Godínez. No nos desgarremos las vestiduras ni nos arranquemos la cabellera leonina. Empecemos con los beneficios que nos pueden traer estos sistemas, y después las ventajas que le traen a nuestros benefactores (o explotadores, como quieran llamarlos).

Beneficios

Entonces, empecemos con los beneficios Godinezcos del Gran Hermano:

1. ¡HOME OFFICE! (¿En serio les tengo que explicar?)

2. Eco-Friendly. Olvídense del papeleo y los formatos para pedir vacaciones, justificar la falta del lunes porque la cruda nos duró tres días, y tener que soportar la aguda mirada de nuestro jefe para pedirle el pago de nuestras horas extras. Todo lo podemos hacer a través de un solo portal, sin interactuar con otros seres humanos (punto para nosotros los introvertidos) y sin la angustia de ver el “NO” en la expresión de nuestro jefe antes de que rechace nuestra solicitud.

3. Evaluaciones objetivas. Nada de favoritismos, ni de “es que la agarró conmigo”. El sistema es quien tiene la última palabra: cumpliste, ¿sí o no? Directo, impersonal, y sin medias tintas. Ahora bien, la retroalimentación sí seguirá siendo en persona. Pero la evaluación… no necesariamente. Menos estrés y menos angustia, nuestra gastritis y/o colitis lo agradecerán.

4. Dinero contante y sonante. Se acabaron los retrasos en la nómina, el sistema lo hace. Conforme hace el análisis y los reportes de asistencia, se va generando el reporte de incidencias, pre-nómina y nómina. Claro está, si hay excepciones y no están registradas… sí se tendrán que aclarar, pero serán las menos cada vez.

5. Compromiso y calidad. Bueno, tal vez no la podamos considerar ventaja completa… pero es un sistema que nos prueba a nosotros mismos que lo podemos hacer cada vez mejor y recurrir a las horas nalga lo menos posible, siempre y cuando, la productividad venga de la mano con su correspondiente y proporcional remuneración.

Y para las empresas

Obvio, no pueden faltar los beneficios para ellas.

1. ¡Ahorro! (No se hagan, siempre están buscando ahorrar). Al tener un mayor control sobre asistencias, retardos, y horas extra, se eliminan las horas nalga (lloren Godínez), y se proyectan las horas extra contra la carga de trabajo/producción y presupuesto. Ya será más difícil que se los chamaqueen.

2. Datos en tiempo real. Lo que sea lo pueden saber al momento, desde cuánta gente ha faltado injustificadamente en el primer trimestre del año, quiénes están llegando tarde y qué tan tarde, hasta dónde se encuentran las personas que trabajan moviéndose constantemente fuera de la oficina (cof, cof, ventas, se les acabaron los paseos).

3. Cumplimiento de políticas de asistencia y retardos. Papelito habla, nada de “llegué y el sistema no servía”, “Que alguien cheque por mi”, “Llegué pero no pude checar”… ahora sí se aplican los descuentos, y que empiecen los juegos del hambre por el bono de puntualidad o asistencia.

4. Mejora del ambiente laboral. Si sabemos cuánta gente está faltando o se está yendo, y por qué, las compañías pueden mejorar esos factores y reducir su rotación y ausentismo, elevando la productividad.

Así es que, señores, señoritas, el final de las horas nalga y de hacernos pato durante el trabajo está llegando a su fin, aunque no es tan malo. Como fin de una era, hay que adaptarse y buscarle la mayor de las ventajas, o morir en el intento.

Salvando al Godín de un Túnel Carpiano

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