Opinión

Salvando al Godín del Foso de la Desesperación

O cómo sobrevivir al desempleo. | Aniela Cordero

  • 20/10/2018
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Un día llegamos tranquilamente a la oficina pensando en los pendientes que tenemos para hacer durante el día, qué vamos a comer, las noticias que vamos a compartir con nuestros compañeros y hasta los corajes que vamos a hacer. Pero ¡sorpresa!, nos está esperando el abogado, recursos humanos y nuestro jefe, para invitarnos a pasar a una salita donde hay un folder con documentos y un cheque, y si bien nos va, una caja.

Salimos de la sala, todavía sin saber muy bien qué es lo que está pasando, con el cheque en el bolsillo y procedemos a guardar nuestra taza, la foto del perro, los post-its, el escudo de nuestro equipo favorito y el recuerdito de la vacación pasada.

Despedido

Acto seguido nos preguntamos: ¿Y ahora qué? y con esa pregunta, se dejan venir en avalancha todas las demás: “¿Y la renta? ¿Con qué voy a pagar las tarjetas? ¿Y la colegiatura? ¿Y las deudas? ¿Y el súper?” Pero recordamos el peso del cheque en nuestro bolsillo, y aunque no será la lotería, pues sí nos aguantará durante una temporada en lo que encontramos trabajo nuevamente.

3 meses después nos asedian las mismas preguntas, ahora mucho más apremiantes porque nuestro cheque está llegando a su fin y no queremos sangrar todavía nuestro cochinito, pero no hemos encontrado trabajo después de asistir a mil y un entrevistas y salir con la misma respuesta de “Nosotros te llamamos”, sólo para esperar junto al teléfono una llamada que jamás llegará.

¿Me entienden, Méndez? ¿Me explico, Federico? Ya la historia está bastante de terror como para seguirle, pero bueno, le seguimos. Lo peor de todo es que quedarnos sin trabajo no sólo nos empieza a afectar económicamente, sino también psicológicamente, y no me dejarán mentir: nos sentimos diferentes, y no siempre para bien. Cuando estamos trabajando, estamos acostumbrados a un ritmo de trabajo y de vida, que nos mantiene activos y aprendiendo continuamente. Pero cuando nos quedamos sin esos retos y presiones diarias, empieza a cambiar el cómo nos vemos a nosotros mismos.

El proceso

Según P. Eisenberg y P.F. Lazarfield (1938)[1] hay 3 fases en la respuesta psicológica a quedarse sin empleo:

1. Shock y búsqueda de empleo activa: está la impresión de cuántas cosas de nuestro lugar le caben a la cajita que nos dieron, y está la impresión de cuánto dinero tenemos con la liquidación. Entonces empezamos a buscar trabajo súper optimistas y escogemos cuidadosamente las publicaciones a las que nos postulamos.

2. Estrés: Ya pasó un tiempo y nuestros intentos por encontrar trabajo no han sido fructíferos. Entonces empezamos a estresarnos y empezamos a mandar nuestro CV como posesos, sin fijarnos tanto en el sueldo o en la posición misma. En este punto, es crucial hacia dónde queremos dirigirnos y qué acciones vamos a tomar al respecto.

3. Fracaso: Somos una desgracia, jamás conseguiremos que alguien nos contrate, dejamos de buscar tan activamente y dejamos de actualizarnos. FATALITY.

Tips

Entiendo que el artículo tiene más de 50 años, pero con todo y todo, los esquemas y reacciones mentales a quedarnos sin empleo, no han cambiado mucho. Lo que sí podemos cambiar, es cómo atacamos el problema, al menos lo que está dentro de nuestro control:

1. Mente sana en cuerpo sano: Sí, sí, sí y mil veces sí, aunque la frase la haya dicho Chabelo a los dinosaurios. Es importante mantenernos ocupados mentalmente leyendo libros, tomando cursos, viendo las noticias, platicando con gente nueva, y demás. Y en cuanto al cuerpo sano… ¿quién quiere subir de peso mientras está desempleado? *No ve manos levantadas* Eso pensé.

2. Control de gastos: Aunque nos hayan dado un chequesote, tenemos compromisos que cumplir, deudas que pagar, y en general sobrevivir. Así que nada de invitar la peda, o de comprarnos el gustito lujoso. Conviene hacer un presupuesto y atenernos a él, además de buscar otras fuentes de trabajo temporales: dar clases, cuidar a los sobrinos, hacer trabajitos en casa, etcétera. Y nada de ir al cine dos veces a la semana por una temporada.

Y ya, no hay más elementos que puedan estar bajo nuestro control y con los que podamos hacer algo al respecto. Pero, con esto y otros tips que les he dado referentes al CV, los filtros telefónicos y las entrevistas de trabajo, tendríamos que tener muy mala suerte para no encontrar algo bueno y que además nos guste.

Salvando al Godín de Radiopasillo

@Ancoren  | @OpinionLSR | @lasillarota


[1] *Eisenberg, P., & Lazarsfeld, P.F. (1938). The psychological effects ofunemployment. Psychological Bulletin

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