Opinión

Salvando al Godín de un año más de encierro

Cómo sobrevivir a la fatiga ocular. | Aniela Cordero

  • 20/02/2021
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En unas semanas más, se cumplirá un año de estar oficialmente encerrados en nuestras casas. Al principio todo era incierto y pensábamos que duraría poco, pero ¡oh sorpresa! Vamos para el primer año, y aunque este pinta a que poco a poco podría mejorar gracias a las vacunas, todavía no es seguro el regresar a la normalidad de salir sin cubrebocas, ir a la oficina de lunes a viernes, y salir a destramparnos el fin de semana.

Algo de lo que sí sabemos que seguirá igual, es en el tiempo que pasamos frente a nuestras nuevas mejores amigas: las pantallas. Como si no hubiéramos tenido suficiente tiempo frente a la compu, este año parece no tener diferencia alguna, aunque, nosotros estamos mejor preparados para enfrentarnos a la fatiga de nuestros ojitos bellos.

Creo que la gran mayoría de nosotros hemos experimentado en menor o mayor medida picazón en los ojos, visión borrosa después de un par de horas frente a la compu (ya ni siquiera al final del día), dolor de cabeza y vista cansada. En una encuesta realizada por la organización británica Fight for Sight, el 38% de los encuestados dijeron que su vista había empeorado durante la pandemia. Aunque yo no esté en esa encuesta, les puedo decir que mi vista sí empeoró después de los primeros meses, mi ojito derecho alcanzó una dioptría completa.

Mientras que en estos tiempos cobichosos no todos nos podemos dar el lujo de salir a consultar con el optometrista y el oftalmólogo por diversas situaciones, sí hay muchas cosas que podemos hacer para mantener nuestra salud ocular y no empeorar nuestros fondos de botella.

Empecemos con la regla 20-20-20. Para mantener sanos los músculos de los ojos, hay que ver algo a 20 pies de distancia (6 metros), cada veinte minutos, por veinte segundos. Y no, no cuenta si vemos otra pantalla. Este simplísimo ejercicio de 20 segundos nos ayuda a evitar que nuestros ojos trabajen en exceso y les damos un respiro. Esto lo hacíamos sin darnos cuenta todos los días al viajar hacia la oficina y hacia la casa, incluso dentro de la oficina, pero ahora, es un poco más difícil.

Seguimos con pensar mientras parpadeamos. Sí, por muy tonto que parezca. Nuestros ojos tienen un limpiaparabrisas que son los párpados, eliminan el polvo y suciedad dentro del ojo, además de lubricarlo con el líquido lagrimal. Puede que no nos demos cuenta, pero cuando mantenemos fija la vista en las pantallas, parpadeamos menos, lo que nos reseca el ojo, haga que nos dé picazón y después nos duela la cabeza. Pensemos con nuestros ojos cerrados para ayudar a tener una mejor lubricación y menos problemas después.

Tal vez debí comenzar por esto, pero bueno. Es super importante que ajustemos nuestras pantallas. La distancia óptima es de un brazo (entre 40 y 75 cm) de nuestra cara. En las de escritorio resulta sumamente más fácil, mientras que en las portátiles no por aquello del teclado y el mouse, pero siempre podemos conseguir un par de inalámbricos, además de un soporte que mantenga la pantalla a la altura de los ojos para no bajar la vista y que empiecen los dolores de cuello y espalda.

Otro ajuste para realizar en nuestras pantallas es la posición para minimizar el reflejo de las luces en la pantalla. Lo ideal es colocarla de manera que las fuentes de luz queden de lado o frente a nosotros, más no de espaldas. Y también ajustar el brillo. No necesitamos al sol directamente saliendo de nuestra pantalla, pero tampoco necesitamos hacer bizcos.

Sabemos que aún nos falta camino por recorrer, y después de las pruebas y errores del año pasado y de los ajustes que todos hemos tenido que hacer, no nos queda más que cuidarnos en la medida de lo posible para poder festejar a lo grande cuando podamos volver a salir.

¡Nos vemos el próximo sábado!

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