Opinión

Salvando al Godín de no hacer lo que le gusta

O cómo encontrar un trabajo que sea afín a nuestras habilidades. | Aniela Cordero

  • 23/11/2019
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Cuando estudiamos una carrera, la que sea, es porque nos imaginamos haciendo cosas y desarrollándonos profesionalmente en ese ámbito, ya seamos contadores que revisan impuestos y auditan los libros; ya seamos de comercio o relaciones internacionales, que se dedican a la importación y exportación; o ya seamos psicólogos organizacionales, que reclutamos, capacitamos, y desarrollamos al personal de la compañía.

Pero muchas veces, nos encontramos haciendo actividades que si bien sí tienen que ver con nuestra carrera, no son lo que nos imaginamos, y mucho menos lo que venía en la descripción del puesto cuando firmamos nuestro contrato. Y tal vez, las actividades esenciales solamente ocupan un pequeño porcentaje de nuestro día, y no son tan importantes para desarrollarnos y seguir creciendo laboralmente. ¿Cómo, entonces, podemos descifrar lo que un trabajo realmente implica? Y una vez resuelto eso, ¿cómo encontramos un trabajo que involucre las tareas que más nos gustan y en las que somos realmente buenos?

El primer paso, es tener un grupo de mentores, que esté formado por gente que ya llegaron al nivel, o ya lograron, lo que nosotros queremos hacer o lograr en algún punto a mediano o largo plazo. Al hablar con ellos, hay que entender cuáles son las habilidades que usan regularmente y para qué, cómo resuelven problemas y cumplen sus metas con ellas. Así podremos ver más allá de lo que implica la posición a primera vista, así como la carrera que hay que seguir.

También debemos convertirnos en etnógrafos de nuestra oficina y nuestra compañía. La etnografía es a grandes rasgos, la ciencia que estudia y describe a los pueblos y su cultura. Involucra observación, discusión, entrevistas, lecturas. Y lo podemos aplicar, hasta cierto punto, para mapear la cultura organizacional que se vive dentro de nuestra oficina.

Muchas veces estamos tan concentrados en lo que tenemos que hacer, que no nos damos tiempo para observar cómo se desarrollan los demás dentro de la oficina, y quién es quién cuando de resolver problemas se trata. Entre más atención pongamos al rol que desempeña cada uno, más entenderemos cuáles son las actividades y habilidades en las que se ocupa la gente, y poco a poco, porque definitivamente no va a suceder de la noche a la mañana, podemos trabajar para posicionarnos dentro de puestos que nos permitan utilizar y desarrollar nuestras habilidades en lo que nos gusta o como nos gusta.

Por último, hay que reconocer que para cualquier trabajo podemos tener habilidades potenciales que no están del todo desarrolladas todavía, y conforme pase el tiempo, encontraremos actividades que nos permitan desarrollarlas y desempeñar un mejor trabajo.

No siempre desde el primer día podemos encontrar el trabajo perfecto que cumpla con toda nuestra lista de deseos, pero podemos ir trabajando en desarrollar actividades y trabajar de manera diferente para cumplirlo.

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