Opinión

Salvando al Godín de la Productividad

No podemos darle a todos lo que quieren, tenemos que seguir un orden. | Aniela Cordero

  • 17/11/2018
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¿Cuáles son señales inequívocas de que nuestra empresa quiere empezar a “modernizarse”? ¿Viernes casual? ¿Más palabras en inglés? ¿Home office? ¿O espacios de trabajo abiertos? Si ya terminaron de pensar en su oficina y cómo ha ido cambiando con los años, y siguen trabajando en cubículos, temo decirles que aún no le entran a la modernización.

Open Space

Uno de los elementos principales para identificar oficinas o empresas jóvenes, innovadoras y con hartos millenials, es el tipo de espacio de trabajo y desde hace ya varios años, el famoso “open space” ha ido ganando terreno por sus múltiples beneficios: ganancia de espacio, ahorro en equipos, escritorios, y metros cuadrados; más convivencia y comunicación entre colaboradores; mejor percepción del organigrama, la jerarquía no está tan marcada y se vuelve más fácil integrar equipos.

Pero, pero (sí, ya salió el negrito en el arroz) no todo lo que brilla es oro, y a pesar de que el open office es sinónimo de modernidad y “productividad”, también hay que tener en cuenta algunos factores para sacarle el mayor provecho y que no nos salga el tiro por la culata.

¿Cuáles son los principales “peros” de este espacio de trabajo?

1. Convivencia: aunque sí hay más integración y convivencia entre equipos, sólo es hasta cierto punto. Hay más intercambio de información y discusiones. Sin embargo, esas discusiones muy pronto derivan al estreno de la última película de la saga del universo de Harry Potter, qué harán en el puente, el chisme más reciente con la vecina… y ya me entienden. Entonces, la convivencia se vuelve una distracción, y dejamos de ser productivos.

2. Personalidades: Hay personas (introvertidos) que prefieren un ambiente más tranquilo, menos ruidoso y alejado hasta cierto punto de otras personas (extrovertidos, por lo general). Si forzamos a la gente a adaptarse a entornos que no les ayudan a desarrollar sus habilidades y cumplir con su trabajo, entonces creamos un ambiente de incomodidad y de frustración. Por eso, es bueno tener más opciones además del open space.

3. Concentración: ¿Se concentran más estando en el mismo espacio con otras 20 personas? ¿O cuando están solos? (Fiesteros, bajen la mano). Solos, ¿correcto? ¿Por qué? Pues porque no están al pendiente de lo que hacen los que están a su alrededor y solamente están al pendiente de poder hacer su trabajo. Por mucha fuerza de voluntad que tengamos, siempre habrá distracciones de “mira quién lo vino a ver”, “lo citaron en la oficina de recursos humanos”, “se fue antes de su hora”, etcétera.

Orden

“¿Y entonces? No podemos darle a todos lo que quieren, tenemos que seguir un orden”. Sí, todo tiene un orden y todo tiene un por qué. Pero si al final, el fin (lograr la facturación, la meta de reclutamiento, la meta de ventas) justifica los medios… ¿por qué no adaptarnos todos tanto como empleados y como empresas?

1. Políticas de trabajo remoto: si ya estamos dándole más prioridad a los resultados que a los procesos, ¿por qué no dejar que algunos trabajen desde casa? Obviamente, los que apliquen, hay otros que de plano no (lo lamento por ustedes, Operaciones). De esta manera no solamente los colaboradores tendremos más privacidad para tratar temas laborales (confidencialidad, sueldos, contratos, nuevos proyectos), también tendremos todos los beneficios que ofrece hacer home office.

Salvando al Godín Home Office: ¿bendición o pesadilla?

2. Personalización: Si es un cubículo o un escritorio junto a otros seis, es importante para todos, el poder personalizar nuestro espacio de trabajo para poder sentir que pertenecemos y que ese espacio nos pertenece a nosotros. El nivel de desgaste emocional se reduce considerablemente cuando estamos rodeados de objetos personales y que representan algo importante para nosotros, como nuestra taza favorita, la foto de nuestra pareja o nuestra libreta más bonita. Tampoco se quieran pasar de listos trayendo el oso de peluche de dos metros.

3. Opciones: si no hay posibilidad de implementar una política de home office, convendría entonces tener espacios privados o de silencio, cual biblioteca, para aquellos colaboradores que prefieran trabajar sin ruido, sin distracciones y puedan concentrarse esa media hora para sacar el reporte en el que llevan trabajando toda la semana. No quieran verse codos (patrones) y conformarse con salas de juntas. Hay que tener salas de juntas y salas privadas.

Al final, recuerden que todo se trata de encontrar el punto medio. A pesar de que muchas cosas en el mundo son blancas o negras, las personas entran siempre en una categoría gris llena de matices, y hay que adaptarnos, o ser el apestado de la oficina.

Salvando Al Godín de La Muerte

@Ancoren | @OpinionLSR | @lasillarota

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