Opinión

Salvando al Godín de la nueva Reforma

Los básicos que debes saber. | Aniela Cordero

  • 16/01/2021
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Ya sé, ya sé. todos alucinamos en mayor o menor medida el home office a estas alturas de la pandemia, de la vida y de lo que va del año. Ya sea porque lo odiamos o lo amamos, en estos casos no hay punto medio. Pero bueno. Lo que nos atañe en nuestra bella columna sabatina es la nueva reforma en México que busca regular el home office y que entró en vigor este martes 12 de enero.

Como muchos sabemos, el home office se ha convertido en un sí o sí para la mayoría de las empresas, excepto aquellas que te cobran semanalmente hasta pagar 3 veces el refri que compraste hace 5 años, pero bueno. Entonces, a raíz de eso, muchas empresas han decidido adoptar la práctica del home office como algo permanente, en donde si bien hay esquemas mixtos de 3 días presencial y 2 días desde casa, algunas empresas están apostando por los 5 días a la semana de quedarse en casa.

Al principio, eso representa muchos beneficios, como dejar de gastar en transporte, en la fondita de la esquina, en los gustitos culposos de café, gomitas y demás gusguerías. Además de poder echarnos una media hora más de sueño antes de ir a perseguir la chuleta. Pero a largo plazo, estos mismos gastos se traducen en luz, internet y doctores, pues en casa no tenemos las mismas herramientas ergonómicas para trabajar que en la oficina.

Con todo esto detrás, por fin, la Ley Federal del Trabajo reconoce el home office o teletrabajo como como una manera en que se lleven a cabo las actividades laborales en sitios distintos a las oficinas de los patrones, dando como resultado que tanto el patrón como el trabajador tendrán que adquirir nuevas responsabilidades, con todo este nuevo poder.

Algunos de los puntos más importantes para tomar en cuenta para los patrones son:

· El sueldo deberá mantenerse completo. Nada de porque no trabajas en la oficina ya te pago menos.

· Deberán cubrirse los gastos de luz e internet. Si bien desde casa se gasta menos en algunas cosas como transporte, ese gasto se traduce otros dentro del hogar y a veces sí duele el recibo de la luz, o el tener que ampliar el plan de internet. Dentro de este rubro de gastos, la empresa también deberá proporcionar equipos e insumos requeridos para el trabajo, como sillas, computadoras, escritorios, impresoras, etcétera. Porque definitivamente no es lo mismo trabajar desde nuestra silla Godínez Promax 6000 con ajuste ergonómico lumbar y asiento acolchado, que desde la silla del comedor que ni nos queda a la altura, está dura y nos termina doliendo la espalda después de 8 horas sentados en ella.

· Se reconoce el derecho a la desconexión. Y es que, si esto se tiene que poner por escrito, déjenme decirles colegas que o a sus jefes no los quieren en su casa y por eso están dando lata a la media noche, o son máquinas carentes de empatía por la vida familiar de los demás.

· Establecer mecanismos de asesoría y capacitación para que los empleados puedan desempeñarse de manera óptima. Porque claro, tenemos a los millennials y centenials a quienes les va como anillo al dedo el home office, pero también tenemos a ciertos Equis y Boomers que les ha costado un poquito más adaptarse a esta modalidad digital.

Y como esta reforma es de ambos lados, también hay puntos importantes para nosotros los empleados:

· Cuidar los equipos otorgados por la compañía. Nada de “se la comió el perro”, “se la presté a mi hija y quiso escanear plastilina”, “quise imprimir toda la biblioteca PDF que tenía guardada y se trabó el papel”. Hay que cuidar las cosas que se nos dan, como si estuviéramos en la oficina.

· Informar con anticipación sobre los costos pactados respecto al uso de servicios. Es decir, no seamos manchados con los precios. Nada de quererle enjaretar al jefe nuestro paquete de internet con 800 canales, 4 pantallas e internet ilimitado. Si bien sí necesitamos mejor internet, tampoco les vamos a cobrar todos nuestros gustitos.

· Cumplir con las políticas de protección de datos vinculados con las actividades laborales. Es lo mismo que cuando estamos en la oficina; no dejar la compu abierta ni papeles importantes encima. Uno nunca sabe cuándo su escritorio va a terminar en el IG o en el tik tok del chamaco con información sensible sin querer.

· Hacer caso de los mecanismos determinados para la supervisión de las actividades. Y aquí es un tema delicado pero importante. Porque en alguna columna anterior tocábamos el tema de que hay compañías muy paranoicas, extremistas e invasivas en donde instalaron cámaras de vigilancia en el hogar de sus empleados (plis no le den ideas a sus jefes). Y la verdad es que eso está terrible. Pero hay otras empresas que, si bien tienen horarios más estrictos de trabajo, tienen sistemas de monitoreo de los equipos para saber cuándo se encienden, cuándo se apagan y cuándo se fueron a ver la novela al sillón porque el equipo no ha tenido actividad en las ultimas 3 horas y son apenas las 12 del día.

Ahora bien, sabemos que todo esto no se dará de la noche a la mañana, ni de una semana a la siguiente. Así que ni se me alebresten todavía Godínez, ni anden queriendo juntar firmas para que el siguiente lunes ya tengan la silla, el escritorio y hasta cafetera profesional en sus casas.

Para empezar, apenas se aprobó la reforma, pero el Gobierno Federal tiene 18 meses para poder crear una Norma Oficial Mexicana donde se rijan las obligaciones de ambas partes con respecto a la salud e integridad durante el trabajo hecho a la distancia. Mientras tanto, hay tiempo suficiente para ponerse de acuerdo con nuestros patrones, pues según la normativa (Artículo 330-G) el cambio de modalidad presencial a teletrabajo deberá de ser de carácter voluntario y establecerse por escrito. Además, existirá la reversibilidad de contrato con excepciones, condiciones y otras letras chiquitas, claro está, pero siempre es bueno contar con un cambio de opinión.

Así con esta nueva reforma y próxima norma oficial, damos un gran paso para un trabajo mejor regulado, con menores lagunas legales y poco a poco, más flexible y adaptable a las necesidades tanto del mercado, como de los colaboradores.

¡Nos vemos el próximo sábado!

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