Opinión

Salvando al Godín de la mano del jefe

Un agradecimiento a los buenos jefes en esta pandemia. | Aniela Cordero

  • 06/02/2021
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Mis queridos colegas y lectores, una disculpa por ausentarme las últimas dos semanas, pero han sido tiempos complicados en el frente familiar. Y es un poco de lo que quiero platicarles hoy.

Hoy no les traigo consejos, ni recomendaciones, ni tendencias futuras. Hoy la columna está dedicada a nuestros jefes. Los que son empáticos, los que hacen un verdadero equipo con nosotros y con los que podemos contar y saber que no tenemos que preocuparnos de momento, por la chamba.

Mi abuela falleció el 27 de enero por complicaciones a causa del covid-19. El estar trabajando en casa me permitió llegar desde una semana antes para cuidarla. Durante la semana del 18 de enero tenía dos trabajos: reclutadora y enfermera. A partir del viernes 22 y hasta el domingo, enfermera tiempo completo. A partir del domingo, y hasta el miércoles 27, una nieta preocupada y sin cabeza para pensar en el trabajo. Desde el miércoles 27, una nieta de luto y ausente del trabajo.

Hasta esta semana, pude reincorporarme poco a poco a mi horario normal, a mis funciones, sacar mis pendientes y retomar mis procesos. No tuve un acta administrativa por ausentarme. No me descontaron el sueldo por las faltas ni retardos. No tuve que reponer las horas ni los días. Mucho menos me corrieron. Y puedo decirles que más allá de mi trabajo, resultados y compromiso, se debe a mi jefa.

Mi jefa tuvo la empatía, comprensión y liderazgo de decidir darme chance cuando lo necesité; de preguntarme todos los días cómo estaba, cómo iban las cosas, cómo se sentía y si necesitaba algo; de mantenerme al tanto de nuestros pendientes y del trabajo con el fin de que lo revisara cuando pudiera y para tenerlo de respaldo; de platicar conmigo, de escucharme llorar, de darme luz y tranquilidad a nivel personal, y de darme seguridad a nivel laboral para que no fuera un puntito más en la lista de pendientes y preocupaciones. Sobre todo, teniendo en cuenta que “by the book” mi abuela no entra en la categoría de “familiar directo”, por mucho que haya significado para mí.

En estos momentos en los que muchos de nosotros estamos viviendo las nefastas consecuencias de la pandemia en carne propia, este tipo de jefes y líderes son los que necesitamos. Así que gracias a todos ustedes líderes que nos dan un poco de luz y seguridad en esos momentos tan inciertos y dolorosos. Quienes a pesar de tener una responsabilidad enorme con la empresa por llegar al número y cumplir con los indicadores, saben que también la salud mental y emocional de sus equipos es importante para poder llegar a ese resultado.

Cuídense mucho, cuiden a los suyos y que sus jefes nunca pierdan esa empatía.

¡Nos vemos el próximo sábado!

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