Opinión

Salvando al Godín de estar enfermo de ocupación

O por qué debemos de glorificar estar ocupados todo el tiempo. | Aniela Cordero

  • 18/07/2020
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Todos tenemos ocupaciones dentro y fuera del trabajo que llenan la agenda del día, la semana o el mes, y casi pareciera una competencia por ver quién tiene el día más atascado de reuniones, o quién tiene menos tiempo libre. Cada vez que decimos “es que no me da tiempo de nada” o “necesito que el día tenga más horas” se ha convertido en una señal muy distorsionada de éxito, y de inmediato se convierte en un disparador de conversaciones en la que nos consolamos mutuamente, presumimos el cansancio y el ajetreo de nuestras vidas

Esta enfermedad, como cualquier otra, es destructiva para nuestra salud física y mental, y nuestro bienestar general, pues no nos da tiempo de cuidarnos, o lo hacemos solo de manera superficial, creando compasión y empatía por nuestro estilo de vida. Queremos tratar de parecer importantes en el esquema de las cosas, además de que nos ayuda a decir que no a algo que no “queremos” hacer, porque nadie nos cuestiona el tener prisa y estar cansados todo el tiempo. 

Además, estar ocupados todo el tiempo no significa que seamos más productivos. Llenar nuestra vida de actividades insignificantes que no nos causan satisfacción, crecimiento o felicidad, no significa que nuestro día tenga rumbo o significado

Creo que el temor a desperdiciar nuestras vidas termina llevándonos en sentido contrario, llenando nuestros días de cosas sin significado sólo por la sensación de estar ocupados y estar haciendo algo. ¿Por qué no en lugar de decir “no tengo tiempo porque estoy muy ocupado” probamos con decir “eso no es una prioridad para mi”? Y a ver si notamos la diferencia. Algunas cosas son fáciles, como el tener el tiempo para planchar la ropa, pero es algo que nadie quiere hacer. Pero… ¿y la salud? ¿No voy al doctor porque mi salud no es una prioridad

El tiempo es una elección, así como el lenguaje con el que nos engañamos a nosotros mismos. Si no nos gusta cómo o en qué nos estamos gastando nuestros días, siempre podemos elegir algo diferente. Podremos estar ocupados 18 horas al día, pero si hacemos cosas que disfrutamos, que nos satisfacen y nos dan significado, entonces no nos quejamos de estar ocupados todo el tiempo. Y es ahí donde radica la diferencia, no está en cuánto tiempo tenemos, si no en cómo lo aprovechamos y disfrutamos.

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