Salvando al Godín de aprender una lección a la mala

A todos se nos presentan decisiones difíciles en algún punto de la vida. En primaria escogemos con quién jugar en el recreo, y si queremos jugar escondidillas o encantados. En prepa, escogemos la universidad a la que iremos y la carrera que estudiaremos. En nuestra vida diaria escogemos quesadillas con queso o sin queso. Y como Godínez, no sólo escogemos llevar nuestra comida en tuppers de crema o tuppers Pyrex, también tendremos que escoger entre tener un buen jefe en un mal trabajo, o un mal jefe en un buen trabajo. Y esa es una decisión que sólo tendremos que tomar una vez en la vida, porque vamos a aprender la lección a la mala, no hay de otra.

Claro, para decidir hay que tener en cuenta muchas más cosas como el sueldo, las prestaciones, el desarrollo profesional, el tipo de compañía, la calidad del café y la distancia. Tal vez pensemos en que, si el puesto y la compañía lo valen, podemos aguantar a un mal jefe. Y sí, vamos a poder, pero no vamos a aguantar mucho tiempo. Un mal jefe (que hay de muchos tipos, pero todos se resumen en malos) nos va a costar noches sin dormir, innumerables corajes, días de salir tarde y de malas, y de arrepentirnos de haber aceptado el trabajo.

Escogemos nuestro veneno: el jefe controlador

El que te culpa por todos los errores y los aciertos se los cuelga como medallas, aunque no sean propios; el que no cumple acuerdos; al que le da igual si tienes una vida fuera de la oficina y te está buscando en domingo a las 8 de la noche; y la lista podría seguir. Pero creo que todos entendemos el punto y los menos afortunados nos hemos encontrado reportándole a algún personaje de estos.

En cambio, aunque el trabajo no valga los años que nos matamos estudiando, el café sea peor que agua de calcetín, y la compañía sólo la conozcamos nosotros y la mamá del dueño, si tenemos un buen jefe que nos apoye, que nos haga parte del equipo y de los procesos, que se preocupe realmente por nosotros y nuestro desarrollo, podremos aprender mucho más que con un tirano.

De un buen jefe podemos llevarnos enseñanzas no sólo para nuestra siguiente aventura Godín, también para nuestra vida personal y para aplicar en muchos aspectos de nuestra vida.

Salvando al Godín de haberse atragantado las uvas en vano

@Ancoren | @OpinionLSR | @lasillarota




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