Opinión

Rocío Mesino y Aguas Blancas

A 19 años de la masacre de Aguas Blancas.

  • 30/06/2014
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Rocío Mesino Mesino fue una activista social y dirigente, una mujer que durante dos décadas fue una incansable en su exigencia de justicia, después de que el 28 de junio de 1995, el gobierno de Guerrero encabezado por el ex gobernador, Rubén Figueroa Alcocer, asesinara a mansalva y con tiro de gracia a diecisiete campesinos en lugar conocido como el vado de Aguas Blancas en el municipio de Coyuca de Benítez.

Desde ese momento empezó el calvario para familiares de las víctimas y miembros de la organización campesina, pues el gobierno en vez de hacer justicia inició la persecución de dirigentes sociales, así como encarcelamientos y asesinatos selectivos de compañeros a través de los paramilitares que operaban en el estado

A la organización campesina le fueron asesinados varios compañeros, hubo denuncias de desapariciones y torturas. Rocío Mesino se refugió en la ciudad de México en los años 96, 97 y 98 antela persecución del gobierno de Guerrero por exigir justicia por el asesinato de campesinos.

A su regreso a Guerrero en el año 1999 volvió a organizar a los campesinos de los municipios de Coyuca de Benítez y Atoyac de Álvarez en donde forjó el crecimiento de la organización de campesinos mujeres y hombres se unieron a la lucha social cansados del los gobiernos déspotas y soberbios.

La persecución fue constante contra Mesino Mesino, atentados en contra de su vida, allanamiento de morada, fueron algunos ejemplos. Incluso, la Procuraduría de justicia del estado la detuvo en 2013 acusándola de un homicidio que no cometió y fue detenida y golpeada junto con los campesinos que la acompañaban.

 

Antecedentes

En el año de 1994 cuando gobernaba el estado Rubén Figueroa Alcocer, un cacique y represor, el estado de Guerrero estaba convulsionado sumido en la pobreza varios campesinos reunidos acordaron formar la Organización Campesina del Sur (OCSS). La finalidad era lograr que las autoridades atendieran sus demandas mejoramiento de viviendas, introducción de agua potable y energía eléctrica y apoyos para la comercialización de productos del campo y el cuidado y protección de los bosques ante su tala indiscriminada, el respeto a los Derechos Humanos y cesar la represión de los militares y policías estatales y municipales a los campesinos en su libre manifestación.

En el año de 1995, cuando campesinos aglutinados en la OCSS de los municipios de Atoyac, Coyuca y Tecpan acudirían a una mega marcha exigiendo la presentación del compañero Gilberto Romero, desaparecido y de quien hasta la fecha no se sabe su paradero, más de 500 policías en Aguas Blancas, motorizados masacraron a 17 campesinos a mansalva y con tiro de gracia y dejaron a varios heridos.

Los campesinos venían desarmados y pacíficamente acudían a la marcha-mitin en Atoyac de Álvarez. Este genocidio contra las organizaciones sociales sigue en la impunidad.  Desde esa masacre perpetrada por el gobierno del estado Rocío se integró a la lucha social  organizando a las comunidades de la sierra de Coyuca de Benítez y de  Atoyac de Álvarez, para pedir justicia por el caso Aguas Blancas y castigo para que los autores intelectuales fueran encarcelados, pero hasta su muerte en 2013,  los responsables seguían gozando de una total impunidad.

La persecución de Rocío se inició después de haber exigido al gobierno de Guerrero la reapertura del caso Aguas Blancas  y el correspondiente castigo para los culpables de delitos de lesa humanidad del gobierno de Rubén Figueroa. La administración local respondió con persecución y hostigamiento, establecimiento de retenes del Ejército y de la policía ministerial. En este contexto Rocío Mesino fue perseguida y hostigada, por lo que solicitó medidas cautelares a la Comisión de Derechos Humanos del Guerrero para que le brindaran protección luego de sufrir un atentado el 4 de agosto del 2013. Le dispararon con cuernos de chivo, pero salió ilesa y pidió medidas cautelares contra del alcalde perredista Pedro Brito García, al denunciarlo por un desvío de recursos del cual dejó sin obras al municipio de Atoyac.

Al llegar al poder municipal Carlos Armado Bello amenazó al movimiento social y expresó su intento por desaparecer a la OCSS. Este  funcionario deshonesto y prepotente se enriqueció ilícitamente del erario municipal, y ante la movilización de la organización junto a campesinos  que solicitaban su fertilizante, las amenazas del alcalde hacia Rocío crecieron al grado que se ordenó el retiro de la seguridad que le había otorgado la Comisión de Derechos Humanos. Aunado a ello, la amenazó directamente al decirle: “Te va a cargar la chingada”.

El 19 de octubre de 2013 Rocío Mesino fue asesinada cuando se encontraba atendiendo un comedor comunitario en el puente de la comunidad de Mexcaltepec, que fue destruido por la tormenta “Manuel”. Dos sujetos le dispararon de espaldas y huyeron en una moto. El caso fue retomado por la Procuraduría de Guerrero sin que hasta la fecha se haya hecho justicia

Rocío hasta su muerte exigió al gobierno el esclarecimiento del homicidio de su hermano, el  dirigente y fundador de la Organización Campesina de la Sierra del

Sur, y año con año conmemoraba y exigía justicia por los compañeros caídos en el vado de Aguas Blancas y la libertad de los presos políticos y de conciencia. Rocío Mesino fue víctima de persecución por el gobierno de Guerrero, sólo por  exigir justicia por el caso Aguas Blancas.