Opinión

Riesgo de que los militares tomen el control de la extorsión

Le hacemos el exhorto al presidente a definir prioridades con claridad, modelos, estrategias y optar por la vía civil en materia de seguridad. | Francisco Rivas

  • 19/12/2018
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La semana pasada la Iniciativa Global para el Combate a la Criminalidad Organizada Transnacional (IGCCOT) y el Programa de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) llevaron a cabo una reunión con expertos de 25 países para discutir el fenómeno de la extorsión.

La reunión tuvo como objetivo escuchar de viva voz de los gobiernos, académicos y sociedad civil cómo se manifiesta la extorsión, causas, consecuencias, experiencias positivas y negativas para elaborar un manual de política pública y un libro que explique el fenómeno, causas y consecuencias, para ayudar a combatir el fenómeno.

Se analizaron temas específicos como la extorsión en los negocios de la vida nocturna de Cape Town, Grecia y Singapur, así como a los comercios formales y legales de la comunidad china de Nueva York en los Estados Unidos; los casos de la manifestación del fenómeno en ciudades como Karachi en Pakistán, Seúl en Corea, Palermo en Italia; la extorsión ligada a fenómenos criminales como la protección al negocio de la prostitución por parte de la Yakuza en Japón, de la droga en Tailandia, España y Canadá, del tráfico de personas en Turquía y Marruecos; así como casos de alta incidencia delictiva nacional como Colombia, Brasil, Honduras entre otros.

Yo tuve la oportunidad de presentar los datos de México, explicar las varias modalidades, tendencias, casos de éxito en su combate y la larga lista de pendientes que han permitido que este delito (la extorsión) siga creciendo.

Elementos comunes

Los elementos comunes que los casos tienen son:

·  Para que la extorsión se lleve a cabo se requiere algún nivel de cooptación de las autoridades (corrupción).

·  No siempre la extorsión se comete con violencia, pero la amenaza de ejercerla es potencialmente real.

·  En la medida en la que hay negocios que van desde la informalidad a la ilegalidad, existen mayores probabilidades que se genere un mercado paralelo de protección y servicios (extorsión de servicios).

·  En la medida en la que el Estado es incapaz de controlar el territorio la extorsión se llevará a cabo con mayor violencia sin ofrecer a cambio algún tipo de prestación (extorsión predatoria).

·  Donde hay debilidad de control y rectoría del sistema penitenciario, hay tendencia a que la extorsión crezca; mientras esta sea importante, los penales terminan siendo centro de inteligencia y control de la extorsión.

·  La mayor parte de la extorsión se comete por “imitadores”, es decir bandas que usan el nombre de grandes grupos violentos de la delincuencia organizada para generar temor e incentivos a que las víctimas paguen.

·  La militarización de la seguridad tiende a generar un monopolio de la extorsión como es el ejemplo de Brasil, Filipinas, Myanmar, Sierra Leona y otros países del África subsahariana.

Como Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) hemos sido distinguidos como parte del núcleo de 10 organizaciones redactoras de ambos textos, mismos que desde UNODC y IGCCOT serán impulsados y entregados en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Por lo que a México se refiere, desde el ONC seguiremos colaborando con otras organizaciones civiles, la academia y autoridades para subsanar las deficiencias que permiten que en nuestro país la extorsión -en sus diversas modalidades- se siga consumando, y continúe afectando familias y economías locales.

Es importante destacar que en nuestro país seis de las siete premisas para que la extorsión crezca ya se cumplen, corrupción, debilidad institucional, autogobierno en materia de sistema penitenciario, alta presencia de delincuencia común y organizada y, debido a las transformaciones institucionales que definitivamente militarizan la seguridad, próximamente podríamos vivir una concentración del control de la extorsión a manos de los militares.

Si se analiza el caso brasileño, militares y exmilitares controlan el suministro de agua, electricidad y otros servicios del Estado en las zonas más pobres del país. A partir de la intervención militar en el combate al delito, la modificación de las fuerzas civiles en su modus operandi, cada vez más militarizado, el control de la extorsión de servicios pasó de las bandas a los militares, la institución inició a contaminarse gracias a la tentación de un negocio millonario.

El presidente Andrés Manuel López Obrador lleva apenas unas semanas en el poder, desde la campaña y durante la transición advertimos la debilidad e inconsistencia en sus propuestas, diagnósticos y rutas de implementación de estas. Una vez más le hacemos el exhorto a definir prioridades con claridad, modelos, estrategias y optar por la vía civil en materia de seguridad, a escuchar a quienes hemos trabajado en esto y analizar con detalle la experiencia nacional e internacional para emprender la vía a la paz, de lo contrario, se repetirán los errores de otras administraciones.

El rechazo a la crítica derivó en respuestas equivocadas y tardías

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